Torturando al Cangrejo, DM&Dita
Songfic Maniak
Posted: Jul 19 2009, 10:06 PM


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“TORTURANDO AL CANGREJO”



¡Tremendo Halloween sería aquel! Deathmask subía al templo del guardián de Piscis, rezongando de su suerte. La noche anterior él y Afrodita habían discutido sobre donde la pasarían, la festividad se le antojaba al cangrejo para hacer un picnic nocturno en el cementerio o, mejor aún, invitar a Afrodita a su Templo y asustarlo con su muy “original” decoración en las paredes, pero esos planes habían sido destrozados por haber perdido el volado que habían realizado.

-¡No sé que puede tener de interesante el Templo de Piscis!- se quejaba una y otra vez recordando que ahí solo iba a comer porque Afrodita era buen cocinero y él ni siquiera sabía como guisar un huevo.

Se adentró al templo resoplando con enfado, al centro del mismo se apoyó en uno de los pilares y se cruzó de brazos esperando a que el guardián del recinto se dignara a aparecer. Cinco minutos en esa posición y todavía nada.

-¡AFRODITA!- exclamó derrapándose en el muro hasta sentarse- si no apareces en tres segundos me largo.

-¿Seguro?

Aquella pregunta resonó en cada una de las paredes, Deathmask sintió un ligero estremecimiento, aunque al siguiente segundo se recordó que estaba en la casa de su amado Afrodita, no en una casa de espantos.

-No me dejas otra opción, tendré que ir a tu habitación- dijo encaminándose hacia allá, tan pronto como entró al cuarto observó que este era alumbrado por escasas velas y al cerrar la puerta sintió que alguien detrás de él le colocaba una venda en los ojos.

-¿Creí que ya te ibas?- susurró a su oído con aquel armónico timbre que en ese momento se escuchaba bastante burlón.

-¿Quieres que me vaya? Me voy- así de sencillo fue su razonamiento.

-¿Crees que voy a dejarte escapar?- preguntó Afrodita sin darse por vencido ante la falta de cooperación de su compañero de cama, anudó la venda que cubría sus ojos y lo atrapó de la cintura comenzando a prodigar caricias suaves a su cuello, luego, una pequeña mordida.

-¡Oye! ¿Qué demonios te pa...?

-Cállate- le interrumpió el sueco empujándolo hacia la cama, Cáncer cayó boca abajo, se giró y se llevó las manos a la cabeza con toda la intención de quitarse la venda de los ojos, sin embargo no lo consiguió ya que Afrodita se posicionó encima de él y tomó sus muñecas inmovilizándolo.- ¿tan rápido estás temblando?

-Dita, no sé que pretendas, pero no me estoy divirtiendo.

-¿Quién dijo que mi intención es entretenerte?- le respondió al mismo tiempo que aprisionaba cada muñeca con una esposa distinta y estas las cerraba en la cabecera de la cama impidiéndole usar las manos- mi única intención es divertirme contigo esta noche...- susurró nuevamente a su oído antes de comenzar a degustar aquellos carnosos labios que le correspondieron aunque su dueño se encontraran bastante desubicado, ¿de cuando acá Afrodita estaba encima de él?

Deathmask comenzó a sentir como los besos de Afrodita iban desde su barbilla hasta su cuello, succionando su piel causándole placenteros estremecimientos.

-¿Qué piensas hacerme?- murmuró

-No puedes hacer preguntas. Tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas será usado en tu contra.

-¿De que estás habland...? Ahhhh...

Deathmask no pudo evitar aquel gemido cuando Afrodita se deshizo de su camisa de un tirón haciendo saltar los botones por todos lados y tomó sus dos pezones para pellizcarlos, el cangrejo se removió tratando de librarse de aquellas esposas cuando las manos del peliceleste fueron sustituidas por su lengua, luego por sus dientes, mordiendo esas dos protuberancias hasta conseguir endurecerlas.

-Esto... no,... no puede ser legal- se quejó Deathmask antes de liberar un nuevo gemido cuando la mano de Piscis se adentró a sus pantalones.

-¡Silencio, prisionero! Yo soy quien pone las reglas aquí- dijo Afrodita fingiendo una voz grave y severa, comenzó a acariciar aquel miembro para despertarlo, no tardó mucho en conseguirlo podría jurar que el cangrejo era la persona mas lujuriosa del mundo, no podía olvidar aquel día en que solo al respirar detrás de su oreja durante un tiempo prolongado había ocasionado una erección en él.

No hizo caso de las murmullos de parte de Deathmask, tampoco de los restregamientos de su cuerpo contra las sábanas ni de su intento por librarse de aquellas esposas, le quitó el calzado, los pantalones y los boxers para dejarlo totalmente desnudo y a su merced, sabiendo que tenía los ojos vendados se relamió los labios dejándose llevar por el momento y se regocijó al ver aquel miembro erguido exigiéndole más de sus atenciones.

-¿Afrodita?- lo llamó Deathmask, ahora si, con un timbre nervioso, el caballero de Piscis tuve que recurrir a todo su autocontrol para no echarse a reír al escucharlo.

-Si vuelves a hablar tendré que torturarte- le susurró apretando ligeramente sus testículos causando un gemido en el otro.

-¡Deja de estar jugando!- pidió Deathmask moviendo su cabeza de un lado a otro, debió haber hecho caso a la advertencia ya que, un segundo después su cuerpo se arqueó al sentir un líquido caliente sobre su vientre bajo, la sensación no era para nada desagradable, pero lo había tomado desprevenido, de repente cayó en cuenta que ya había tenido esa sensación antes- cera...- murmuró inspirando con lentitud y sintiendo como la temperatura de su cuerpo aumentaba.

-Creo que no fue suficiente, ¿cierto? ¿Quieres un correctivo más fuerte?- preguntó Afrodita inclinándose lo suficiente para posicionar su rostro justo en la erección de su “víctima”, volvió a derramar algo de la cera de la vela que tenía en su mano, esta vez en la parte interna de su entrepierna y, acto seguido, escuchó un gruñido del caballero de Cáncer.- veo que ya te hice sufrir mucho, ¿has sido un niño bueno?- preguntó el sueco chocando su aliento ventajosamente contra la erección de Deathmask provocándole inesperadas convulsiones.

-Afrodita... sigue- pidió Deathmask haciendo a un lado su orgullo, le desesperación le ganaba.

-¿Por qué?- pregunto Piscis hurgando la punta de aquel sexo con la uña de su pulgar.

-¡Por favor, por favor!- exclamó removiéndose y sintiendo como las oleadas de excitación que iban y venían por su cuerpo que le cortaban al aliento.

-Ya vas aprendiendo buenos modales

Afrodita no dijo más, Deathmask intentó responder, pero aquella lengua húmeda y calida que inició un excitante recorrido por su sexo le cortó la facultad del habla, sentía desfallecer cada vez que Afrodita agregaba sus dientes a ese tortuoso juego mientras que sus manos no dejaban de acariciar la parte interna de sus piernas.

Sus jadeos devinieron en furiosos gemidos y su cuerpo se movía pidiendo mas de aquello, Afrodita no se hizo del rogar y cubrió aquel miembro hinchado con su boca para subir y bajar aumentando las pulsaciones de Cáncer y agitando su respiración, cuando inició las succiones escuchó claramente como Deathmask maldecía queda y, a nada de sentirlo eyacular una nueva maldición perfectamente audible resonó en toda la habitación por lo que Afrodita se separó de él dejando aquel miembro endurecido y a su dueño con una terrible sensación de desesperación.

-Esa no es una forma apropiada de hablar- puntualizó Afrodita pasando su lengua por toda su boca para disfrutar del sabor que la preeyaculación que Deathmask había tenido.

-¡AL DIABLO TU BUENA EDUCACIÓN!

-mmm... por lo visto no has aprendido nada- siguió Afrodita sin prestar atención a la ira que se había apoderado del italiano, decidió darle gusto y le quitó la venda de los ojos.

Cuando Deatmask pudo observarlo sentado a horcajadas frente a él sintió atragantarse con su propia saliva. Afrodita llevaba uno de esos sombreros con insignia parecido al de los agentes policíacos y el resto de su cuerpo se encontraba desnudo, tan solo una prenda de cuero tapaba su virilidad donde se podía notar a la perfección ya un bulto a consecuencia de ese juego tan excitante.

-Te ves... sexy- susurró Deatmask lleno de lasciva, pero se arrepintió de haberle dicho ese ¿cumplido? cuando Afrodita azotó su pecho con una vara que llevaba en la mano.

-Esa no es la forma de referirte a un oficial, cangrejo malo.- contestó dando un nuevo azote que lejos de desagradarle a Deathmask comenzó a alimentar su lujuria y aumentaba el fuego en aquella habitación amenazando con incendiarlo todo a su paso.- te daré una última oportunidad de que te comportes, pero tendrás que hacer todo lo que yo diga- agregó llevándose la mano al cuello, ahí donde pendía de un hilo una llave, jaló hasta romper el hilo y quitó el seguro a una de sus manos, de inmediato Deathmask tomó la nuca de Afrodita y lo acercó para robarle un beso desenfrenado que los dejó sin aliento.

Cuando se apartaron las mejillas de Afrodita lucían ligeramente sonrojadas, sonrió de manera traviesa seguro de que aquello le estaba encantando a Deathmask. Tan pronto como desposó la otra mano sintió como ambas se posicionaban en su cintura.

-Cuidadito con desobedecerme- siseó Afrodita aguantando el deseo del que era presa, sintió las manos de Deathmask bajar su prenda de cuero para desnudarlo y rozar su erección contra la suya, el sueco gimió disfrutando de aquel contacto, pero antes de que Cáncer pudiera tomar el control jaló sus cabellos para obligarlo a detener sus caricias.

Lo incorporó para que quedara sentado en la cama, se arrodilló delante de él y se irguió para que su erección quedara justo frente al rostro de Deathmask.

-Anda, se un niño bueno- lo animó.

Deathmask se encontraba extasiado por la situación, no demoró en llenar aquel miembro de caricias provenientes de su boca hasta sentir como Afrodita comenzaba a embestir descontrolado por el deseo apoyándose en la cabecera de la cama, el italiano sintió atragantarse por ese pedazo de carne que entraba y salía con rapidez, llevó sus manos hasta el trasero de Afrodita y este llevó las suyas a su cabeza para alborotar aquellos cabellos humedecido en sudor, los movimientos se hicieron mas cadenciosos hasta que Piscis jaló de nuevo sus cabellos cuando sintió que le faltaba poco para terminar.

-Bien hecho- le dijo volviendo a bajar para abrazar al italiano y mezclar el sudor de sus cuerpos- aquí tienes tu recompensa- agregó ladeando su rostro para embonar sus labios con los de aquel y permitir que sus lenguas comenzara de nuevo esa interminable batalla que ambos disfrutaban.- ahora date la vuelta

-¿¡Qué?!- preguntó Deathmask frunciendo el entrecejo.

-¡Te estoy ordenando que te gires y te pongas en cuatro!- exclamó Afrodita girándolo con brusquedad. Cáncer obedeció y apoyó sus cuatro extremidades en el colchón, sintió como Piscis masajeaba su trasero.- ¿te gusta?- le pregunto antes lamer la vara que llevaba.

-S-si- contestó Deathmask aturdido por tanto placer y la forma tan grosera y desvergonzada en la que le hablaba el sueco, un segundo mas tarde sintió un nuevo azote en su trasero.

-¡No te escuché!- exclamó Afrodita con una sonrisa maliciosa.

-¡Si, me gusta!, ¡¡Acaba de una vez, no aguanto más!!- exclamó Deathmask arqueándose en un instante cuando sintió dos dedos de su acompañante hurgar en su entrada, sus cuatro temblorosas extremidades a penas y podían soportar su peso, se inclinó para permitir que Afrodita siguiera explorando ese estrecho espacio hasta que no pudo resistir y con movimientos y quejiditos pidió el aumento de esa sensación.

No tuvo que insistir mucho, de un momento a otro sintió como Afrodita se posicionaba entre sus piernas y empujaba su miembro para adentrarlo, Deathmask reaccionó arqueando su espalda, sus ojos se cerraron inevitablemente así como un ahogado gemido salió de su boca.

-Relájate o te haré sufrir mas- advirtió Afrodita ya sin poder reír porque su deseo y sus ansias eran más fuertes que las bromas que pudiera llegar a hacer. Dio una última estocada para adentrarse por completo en Deathmask y siguió el camino de su espina dorsal beso a beso hasta llegar a su nuca.- te voy a dar una lección... que jamás podrás olvidar- susurró Afrodita sonriendo y sintiendo todos sus sentidos nublados por el placer.

Cáncer no respondió nada, solo sintió como aquel cuerpo encima de él comenzaba a moverse hacia adelante y hacia atrás en un cadencioso ritmo, se adecuó lentamente sintiendo espasmos en su cuerpo a medida que la velocidad se incrementaba, pronto Afrodita aumentó la embestidas azotando el cuerpo de Deathmask ya no con la vara sino con golpes de excitación que eran como latigazos en sus venas, sentía descargas eléctricas que nacían desde su bajo vientre y se expandían por todo su cuerpo.

Apoyó sus codos en el colchón y se inclinó para permitir que Afrodita se adentrara mas a él, la sensación de placer se incrementó cuando la punta del sexo del peliceleste llegó a rozar el punto exacto dentro de él que lo sensibilizaba hasta el límite, aquello lo motivó para seguir moviéndose al ritmo que Afrodita imponía a la par que sentía como una de sus manos traviesas se encargaba de sujetar su miembro para comenzar a masturbarlo.

Los jadeos de Afrodita se acrecentaban, Deathmask sentía que la cama en donde se encontraban colapsaría de un momento a otro, aunque también era probable de que antes de que eso sucediera Piscis terminaría por partirlo en dos, las embestidas eran cada vez más furiosas, sus convulsiones incontrolables, eran como dos animales salvajes que no podían llegara a razonar, ¡sí que Afrodita le estaba dando una buena lección!

Deathmask se arqueó por última vez y eyaculó en aquella nívea mano, gimió placenteramente y después su cuerpo se contrajo al sentir como era abrazado posesivamente por Afrodita quien, tras unas cuantas embestidas más explotaba con fuerza avasalladora dentro de él dándole una sensación de saciedad que le fascinó.

-Por Athena…- susurró Deathmask hallando espacio en su entrecortada respiración, sintió un nuevo azote de esa vara en una de sus piernas antes de girarse con gran dificultad y encontrarse con Afrodita que le sonreía complacido.

-No entrometas a esa mujer en esto... o provocarás mis celos- le dijo antes de arrojar la vara a una de las esquinas de la habitación y besar brevemente a Deathmask ya que sus pulmones clamaban oxígeno y no podían prolongar los besos.

-Loco- susurró el italiano descansando su cabeza en la almohada, las sensaciones habían sido tan intensas que se sentía mareado y aturdido tras aquel épico orgasmo.

-Alguien tenia que castigarte, ¿quién sino yo?- preguntó Afrodita recostándose encima de él y disfrutando del calor de aquel fuerte cuerpo, se acurrucó más cuando sintió los fuertes brazos de Deathmask rodearlo con un entero cariño que solo reservaba para él- ¿te gustó mi disfraz de Halloween?- preguntó quitándose su sombrero que ya estaba empapado en sudor para colocarlo en la cabeza del otro.

-Por supuesto- contestó Cáncer soltando una risotada- me lo tenía merecido, soy un hombre muy malo...- siguió sacando fuerza e impulsando a ambos para que en esa ocasión Afrodita quedara abajo de él- ¿piensas castigarme de nuevo?

-El juez pidió para ti cadena perpetua, Deathmask- susurró Afrodita con suma coquetería- aunque dejaré que planees la fiesta de Halloween del próximo año- agregó para que Cáncer se diera cuenta que él también podía ser condescendiente, a veces.

-Perfecto, la próxima vez me disfrazaré de pescador para cocinarme un delicioso pececito de cabello celeste y manchita en la mejilla izquierda.

-¡Es un lunar!, ¿Cuántas veces debo repetirte que no es una man...?

No pudo seguir hablando, ansioso por probar esos labios y sabiendo que era la única forma de lograr hacerlo callar, Deathmask lo besó aprovechando para silenciosamente agradecerle esa maravillosa noche de brujas. Lástima que era una vez al año, pero definitivamente preferiría en la próxima ocasión una “fiesta de disfraces” a un picnic en el cementerio.








Fin


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