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entro al restaurant calmadamente, es una tarde muy iluminada, el aire se siente la suave briza del mar, mientras entro al restaurant volteo hacia atras y chaco que ninguno de mis guardianes me allan seguido, luego miro en el interior y veo que no hay nadie conocido asi que entro felismente, camino hasta la barra donde y veo a un chico apuesto atendiendo a la gente
-hola, buenas tardes corazon, si me das un clericot, estoy algo sedienta, gracias, por cierto me lo puedes llevar a mi mesa-
me volteo y sacudo mi cabello, mientras camino hacia mi mesa, una mesa junto al ventala, donde se puede sentir una rica corriente de aire y una vista panoramica de la ciudad, tomo asiento mientras espero mi bebida
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