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Después de verse en problemas en Shelltown, Carlock había decidido probar suerte en... Agh... Red Line, como si fuesen palabras menores... Grandísimo insensato...
Eeen fin, el caso es que decidió probar suerte y eligió Urungalu para ir a Red Line. Para ello pasó previamente por Red Cross donde se sucedieron unos sucesos circenses de los que mejor no hablemos...
... Pero lo más gracioso fue cuando iba a Urungalu desde Red Cross en un barco mercante.
-Marinero: ¡Es una tormenta! ¡El már está furioso con nosotros por llevar mujeres en el barco! -Otro Marinero: No digas tonterías, nisiquiera llevamos mujeres en el barco. -Marinero: Eh... ¡Es una tormenta! ¡El már está furioso con nosotros por... por... por llevar tritones en el barco! -Otro Marinero: Oye, déjate de tonterías, además, no llevamos ningún... -Carlock: ¿Ocurre algo? ¿Qué es todo este alboroto? -Otro Marinero: Oh, cierto, si que llevamos a un tritón, pero no creo que el mar... -Marinero: ¡Hay que aplacar la ira del mar! ¡Sacrifiquemos al tritón! -Carlock: Pero... Pero oiga ¿Que está haciendoooooooo... ?
CHOF!!!
-Marinero: ¡Por fin! ¡Ahora el mar entrará en calma! -Otro Marinero: ¿¡Pero que haces loco!? Bueno, no importa. Es un tritón, lo más probable es que sobreviva -Marinero: ... ¿Que sobreviva? ... ¡Oh no! ¡El tritón no morirá! ¡La sed de muerte del mar no será saciada! ¡Estamos condenadooooos!
Y sí, el alegre pescadete sobrevivió a la tormenta a nado... Bueno, en realidad se sumergió, que hasta el tiene el suficiente sentido común para hacer tal cosa...
Por fin llegó a Urungalu, pero a la costa Norte y no a la Sur. Igualmente volvió a iniciar su modus operandi: Buscar trabajo.
-Barman: Lo siento amigo, ya tenemos bastante personal, no puedo contratarle -Carlock: Por favor señor, deme una oportunidad, no tengo mucha experiencia en la tierra, pero... Pero tenga por seguro que sea cual sea el trabajo que me mande, lo realizaré satisfactoriamente -Barman: Lo digo en serio amigo, no es cuestión ni de raza ni de experiencia. Ya tengo a todo el personal que necesito. Compréndelo por favor -Carlock: ... Ya veo... En fin, gracias igualmente por haberme escuchado, supongo que ya encontraré algún otro sitio... -Barman: Descuida joven, seguro que encuentras trabajo o consigues enrolarte en algún barco -Suspira y sigue limpiando vasos a escupitajos- Es una pena, parecía un tipo muy sociable para ser un tritón, pero yo no po... -Le pega un tiro a alguien con el trabuco- ¡Como te vuelva a ver intentando beber cerveza de gratis el próximo va a la entrepierna!
Nuestro heredero de un arte marcial bizarro favorito empezó a salir del local desilusionado... Cuando una panda de piratas medio borrachos la tomó con él.
-Pirata especialmente feo: ¡EH! ¿Qué te pasa sardinita? ¿No te ha aceptado ese gordo del barman? ¡Mejor! ¡No me gustaría que mi cerveza apestase a pescado! ¡HIA HIA HIA! -Pirata simplón: Déjale Johnny, si algún tritón está en la sala y te oye, seguro que la toma con nosotros
Por supuesto no pasó nada. El heredero de el Puño de North Blue está en paz con él mismo y el mar... Bueno, el mundo en general. Por lo que hizo caso omiso de los insultos y...
-Johnny: ¿Y que es ese matojo de pelo que llevas en la cabeza? Pareces una... -Carlock: ¡PATADA BESUGO!
PAAAF!!!
El vuelo del pirata fue cuanto menos interesante. El tipo salió despedido dando vueltas de tornillo sobre si mismo. Entonces llegó a la mesa donde dos hombres, una mujer y un niño que mejor no saber que demonios andaba haciendo ahí.
CRUNCH!!!
El tipo quedó clavado justo en el centro y solo derramando un poco las jarras de cerveza que estuviesen puestas en ésta. Por supuesto, Carlock se acercó a disculparse.
-Carlock: Disculpen, es que el caballero dijo unas palabras indebidas de mi magnífico y brillante pelo, por lo que tuve que castigarlo ligeramente. Si puedo hacer algo para compensarles.
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Tras encarar el chico a Kitiara, atravesándola con la mirada, notando pocos instantes después que algo le agarraba del cuello de la camisa. Se giró hacia Edaj, identificándolo antes por su energía verdosa que por su rostro, y mirándole de forma desafiante. Obviamente, todo era un espectáculo, y cuando Edaj le habló, al llamarle capitán, sonrió para sus adentros. Capitán... sonaba tan bien... pero se siguió mostrando rudo por fuera, lanzándole una última mirada malhumorada a Kitiara.
No le pasó desapercibida la risa de su compañero, el cual parecía ir algo contento, ni tampoco la frase en respuesta de Kitiara, que una vez interpretado su papel, no tenía intención de responder, a pesar de que le ofendía un poquito. ¡Qué narices, tenía que responder!
- Si hasta tú eres capaz de noquearlos a jarrazos, yo... - dijo, encogiéndose de hombros. Entonces se giró hacia la mesa que todos habían decidido ocupar, y sacó algo de su bolsillo, una bala esférica, pequeña y metálica, que empezó a lanzar al aire, recogiéndola después. Las preguntas serían respondidas por su representante, no había necesidad de hablar. Lanzó un par de miradas recelosas hacia los lados, y después se sentó.
Las cervezas no tardaron en llegar. Miró la suya, y en un principio pensó que era imposible. Su hermano nunca le dejaba beber alcohol. Miró hacia un lado y hacia el otro, y después le dio un sorbo. Lo escupió en la jarra, se limpió los labios, y miró con cara de desagrado el líquido. Los adultos mientras seguían hablando, y él ya se decantaba por tirar la jarra al suelo por "error". Escuchó una conversación a sus espaldas, y de repente un hombre voló hacia el centro de la mesa, aprovechando el momento para pegarle un manotazo a la jarra y tirarlo al suelo mientras que se levantaba, mirando indignado hacia el causante.
- ¡Me has tirado la cerveza! - dijo, casi sin mirarle, y al hacerlo con detenimiento fue consciente de que era un hombre pez. Guau... eso fue lo único que pudo decir, pero estaban allí para buscar bronca, y le habían tirado la cerveza esa malísima que no le gustaba nada... - ¡Una fregona, eso te iba a decir, que pareces una fregona! - dijo, esperando a ver si sus compañeros se le unían. ¿Era el único con gatillo fácil del bar? no, no podía ser...
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FDI: @_@ Cuanta gente... La diferencia entre 3 y 4 es cuanto menos abrumadora.
-Kitiara, por tu bien, por el mío y por el de la taberna... No le subestimes- Y lo sabía con conocimiento de causa. sólo imaginandose la cantidad de coas que podía usar allí contra ella ya se mareaba ligeramente, tantas posibilidades eran algo a tener en cuenta, si acompañaba a Shine era por que quería tenerlo bajo vigilanzia y que no se desmadrara, lo que viniese después era algo que prefería no tener en cuenta ya que todo aquello se estaba empezando a desmadrar, no esperaba encontrarse con Kitiara en aquel lugar, el pensaba meterse allí tirar un par de mesas afeitar unas cuantas barbas y quedarse tan ancho, pero estaba visto que no iba a poder ser asi.
Luego el hombre de rojo se presento, aunque en realidad no levaba muchso motivos rojizos la verdad... Pero se le antojaba que ese debía ser su color, esos ojos escarlatas erán demasiado esclarecedores, estaban turbios, como cubiertos por un vaho... Dicen que los ojos son el espejo del alma y Edaj tenía experiencia en esas cosas, su padre y sus hermanos le habían enseñado como interpretar todo tipo de miradas o analizar personas con una ojeada.
Y los ojos de aquel hombre erán como minimo los de un personaje extraño, no sbaía como definirlo pero aquel tipo debía de vivir un ritmo desenfrenado de vida, todos los días de aquí para alla sin rumbo, no era una buena influencía para los niños aunque seguramente a Rise le caería genial... Tenía ese mal presentimiento, a la pelirosa le gustaba todo lo que el no quería y con los hombres sería igual, ya empezaba a sentirse como un padre que pretendiera defender a su hija de todos los chavales habidos de mujer y eso que sólo tenía nueve años... Tenía que arreglar ese gen tan protector con sus pupilos aunque ella no lo fuese, la consideraba bajo su ala, que ya era decir mucho.
Entonces el tal Crimson decidió que era mejor sentarse en la mesa, en la cuál les sirvierón una ronda a todos, miro a ver que hacía su compañero con la jarra y tras ver que al darle un trago la escupía en la jarra sonrio para si mismo, igual que el cuando tenía doce años y sus hermanos le habían obligado a beber una jarra entera, lo emborracharón y su padre les dio una paliza, a los tres, ya que el estuvo dos días con resaca por culpa de aquel garrafón. Por otra parte Crimson le miraba con un interes extraño, como si le sonase de algo o percibiese algo a su alrededor, algo difícil puesto que había hecho desaparecer su aura, algo que estaba dispuesto a cambiar de un momento a otro si el espadachin medio-desnudo así lo quería:
-Así que por donde ibam...- No pudo terminar la frase por que un hombre aterrizo en la mesa rompiéndola por el centro aunque sólo tiro la jarra de Shine, Edaj agarro la suya por el asa, girandose para ver de quién venía aquella voz y al verlo, le recordó inevitablemente al otro tritón que conocía aquel marine que le había perseguido por las calles de Logue, teniendo que arrasar con un almacen, colarse en una casa, esconderse durante horas en un armario de niño y mentir a la cria, había sido un día difícil sobre todo por el balazo de su hombro, los multiples cortes que recibió y los golpes que se había dado contra las cajas cuando el batracio le tiro contra ellas en el puerto.
Después de eso tuvo que pasar varios días en su casa haciendose las curas pertinentes, por suerte la marina lo dejo correr o no le dio real importancía al asunto aunque ahora seguramente se estarían tirando de los pelos por no haberle cogido antes, poco a poco sus poderes crecían y las posibilidades de atraparle comenzaban a reducirse drasticamente, pero cuando vio al tritón estuvo a punto de mentar el nombre del maldito aunque no lo llego a hacer en el primer instante:
-¿Ishma... No tu no eres Ishmail ¿Quién eres tu? Responde antes de que decida copiar a mis amigos y comenzar a lanzar jarras de cerveza- No era una amenaza vana, no era muy bueno tirando cosas, pero un golpe suyo con la jarra en la mano podría dejar en el suelo al más pintado además de que era un metodo disciplinario ejemplar... El problema vino cuando se dio cuenta de que su pelo estaba realmente cuidado, algo extraño en un ser marino a los cuales esto les importaba más bien poco o nada ya que lo acabarían perdiendo una vez se metiesen en su medio natural, el mar.
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FDI: Ya ves... estos posts son algo complicados, cada vez hay que tener en cuenta más detalles.
DDI:
Mi sugerencia de ocupar la mesa vacía fue aceptada, así que nos dirigimos allí. La primera en hacerlo fue Kitiara, tras pedir otra ronda de birras para todos, pero mientras andaba me quedé sentado unos segundos, ladeando la cabeza y observando el movimiento de su cuerpo al caminar. Finalmente los cuatro ocupamos nuestros asientos. Yo miraba a Kitiara con una leve sonrisa indescifrable; me había acariciado el hombro durante mi cruce de miradas con Edaj, como si quisiera amansar a la bestia. Yo interpretaba aquello como luz verde, pero claro, no iba a mover ficha estando con otras personas.
Pronto nos sirvieron la cerveza, incluso para Shine. Me pregunté si el chaval ya habría probado el alcohol. Estuve mirándole de refilón, y sonreí al verlo escupir el primer trago. La primera vez que uno prueba algo que se puede convertir en vicio no suele ser placentera. Sucede con el alcohol, sucede con el tabaco, sucede con las drogas y sucede con el juego. Maldita sea, sucede incluso con el sexo, aunque a mí me gusta pensar que esto último, más que vicio, es una necesidad. Estuve tentado de decirle algo a Shine, como "no te preocupes, que ya te acabará gustando", pero visto su carácter, desestimé la idea. Intuía que aquel niño estaba empeñado en buscar pelea, y me pregunté qué clase de ejemplo a seguir sería Edaj. Sonreí para mí mismo. El espiral intentó reanudar la conversación, pero le interrumpió un potente grito:
-¡PATADA BESUGO!
Casi automáticamente cogí la jarra de cerveza. Tenía experiencia en ambientes taberneros, como la mayoría de piratas o cazarrecompensas, y es fácil aprender que cuando se oye ruido que está relacionado con una pelea -sea el nombre de un ataque, sea el sonido de un hueso al partirse- hay que proteger la consumición. E hice bien, porque un hombre aterrizó (sí, aterrizó) en nuestra mesa, partiendo la madera por la mitad. La jarra de Shine cayó al suelo y se rompió en mil pedazos, esparciendo cristal por los restos de la mesa y regándola con el aroma rancio de la cebada fermentada. La víctima de la Patada Besugo se quedó en el suelo, inconsciente, y con un pie lo fui desplazando hasta que dejó de estar en medio de nosotros. Entonces, alguien se acercó a los restos de la mesa, soportando los cuatro pares de ojos que le penetraban sin piedad.
-Disculpen -se excusó-, es que el caballero dijo unas palabras indebidas de mi magnífico y brillante pelo, por lo que tuve que castigarlo ligeramente. Si puedo hacer algo para compensarles...
Se trataba de un tritón. Apenas había visto alguno en mi vida; por Red Cross no había demasiados. Tampoco sabía mucho sobre ellos. Hasta donde mis conocimientos llegaban, eran como seres humanos con características de pez que se desenvolvían mejor en el agua. Aquel tenía la piel azulada, y debajo de su nariz colgaban un par de bigotes largos, de esos que tienen los besugos. Sin embargo, su magnífico y brillante pelo, tal y como él lo había llamado, no parecía tener nada relacionado con el mar. No sé muy bien por qué, pero sentí simpatía por aquel personaje. Yo también le había dado su merecido a tipos que se habían metido con mi aspecto o por mi ropa, y además, muchas veces siento fascinación hacia lo que no conozco, los tritones en este caso; se trataba de una especie de curiosidad felina, por así decirlo.
Shine saltó en seguida. ¡Qué temperamento! Aunque insultar no era lo suyo, al menos todavía... Edaj, por su parte, reaccionó de forma más moderada, pero igual de agresiva:
-¿Ishma...? No, tú no eres Ishmail. ¿Quién eres tu? Responde antes de que decida copiar a mis amigos y comenzar a lanzar jarras de cerveza.
Me levanté, porque me sentía estúpido estando sentado sin mesa, dejé la jarra en la silla y apoyé mi espalda en la pared, sacando un cigarrillo del paquete que guardaba en un bolsillo interior.
-Bueno, bueno, bueno... -empecé a decir, con cierta parsimonia. Encendí el tabaco y di la primera calada-. El tío se ha disculpado; no vayamos tan... a saco, ¿eh? -sonreí, y miré al tritón a los ojos-. Págale la cerveza al chaval y ya está... total, lo de la mesa es problema del tabernero.
Miré en dirección a la barra. El barman, gordito, nos miraba desde su posición alejada, cabreado, pero no se decidía a intervenir. Mejor para él; todo el mundo sabe que el cliente siempre tiene la razón. Es cierto que tenía un trabuco, pero debía intuir que nosotros no éramos los piratas borrachos de costumbre.
-Pero sí... -añadí, y por un instante mis ojos destilaron cierta peligrosidad-, cuéntanos quién eres.
Tiré la ceniza que se había acumulado en la punta del cigarrilo al suelo, entre la madera astillada, el vidrio y la cerveza echada a perder.
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Apenas le dirigió un guiño a Edaj por su comentario. Lo sabía, sabía que no debía subestimar al muchacho, simplemente se estaba divirtiendo un poco. El renacuajo le había caído en gracia por el carácter tan "explosivo", digamos.
Una vez instalada en su sitio, al igual que los demás, y de que les sirvieran a cada uno una jarra de cerveza, la muchacha se relajó. En silencio le pegó un trago a su bebida, intentando contener una sonrisa divertida cuando Shine probó la cerveza y, posteriormente, la escupió. Sí... era normal. A ella le había pasado lo mismo la primera vez, le había resultado demasiado fuerte, hasta que logró habituarse. Y aunque la cerveza no era algo que le volviese loca, pues prefería el vino, tampoco rechazaba un buen trago.
Pronto la conversación pareció ser reanudada... Pero algo la interrumpió. Kitiara tuvo los reflejos suficientes como para levantar su taza y quedar con el brazo alzado antes de que se la tirasen también, justo cuando un individuo acabó aterrizando en la mesa que ocupaba con Edaj, Crimson y Shine.
Parpadeó un par de veces, y pronto enarcó una ceja, mientras veía como la mesa se había hecho astillas, y ahora sólo les quedaban los taburetes y... un fulano medio inconsciente tirado en el suelo, entre la madera, y entre ellos cuatro. Se encogió de hombros, le pegó un buen trago a su bebida, terminando lo poco ya que le quedaba y dejó caer la jarra vacía sobre el cráneo del infeliz, dejándolo insconsciente en su totalidad.
Suspiró y algo hastiada volvió la vista hacia el origen de tan... original proyectil humano. Espera, ¿original? ¡Para nada! Sólo era un borrachuzo. En fin, a lo que ibamos. La curiosidad en la cara de Kitiara era todo un poema cuando sus iris escarlatas se posaron sobre el tipo que se disculpaba, y que, al parecer, había tirado al otro hombre contra su mesa.
¿Un tritón? Por el color de su piel, tenía toda la pinta. Al igual que por los bigotes y... Su mirada se posó instintivamente en su pelo. ¿Qué coño? ¡Si parecía que se lo había lamido una vaca! Intentó contener una risita por esto, y decidiendo que ya no tenía caso seguir sentada, también se levantó. Y de hecho, pronto se apoyó, medio sentada, en el alfeizar de la ventana cercana a Crimson.
Kitiara miró unos instantes a Edaj cuando pronunció algo de un tal Ishmail, pero no dijo nada al respecto, y su mirada escarlata pronto se posó sobre el recién llegado tritón. De hecho... esbozó una media sonrisa en lo que sus párpados se iban entrecerrando, casi de forma acechante.
- Y de paso, también puedes invitarnos a otra ronda, por ejemplo... - dejó caer, como quien no quiere la cosa, mientras comenzaba a juguetear suavemente con uno de sus azabaches mechones, enroscándolo levemente con el índice de una mano. - Pero creo que es mejor que antes te presentes, como bien dijo mi compañero
De hecho... Kitiara miró de reojo el cigarrillo de Crimson, y apenas arrugó la nariz al sentir el aroma del humo. Sin ninguna clase de miramientos, pero de forma suave, para nada brusca, y sin reclamarle nada, apenas se estiró hacia él, retirándole el pitillo de entre los dedos. Sin tan siquiera mirarlo, aplastó la punta contra un trozo de hierro de la ventana, apagándolo y tirando despreocupadamente los restos al suelo.
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-Shine: ¡Una fregona, eso te iba a decir, que pareces una fregona!
... Oh no... Oh no... ¡Oh no! ¡Las mujeres y los niños pri...!
-Carlock: ¿Um? ¿Fregona? No sé que intentas llamarme jovencito, pero en fin, supongo que me lo merezco por romperos la mesa. ¡Ha ha ha!
... Uf.... Vale, falsa alarma...
Afortunadamente la Furia Capilar de Carlock no fue despertada por las palabras de Shine debido a que la existencia de fregonas en el fondo del mar no debe ser muy diferente de una leyenda... Bueno, el caso es que a los afectados por el desperfecto de la mesa le interrogaron.
-Edaj: ¿Quién eres tu? Responde antes de que decida copiar a mis amigos y comenzar a lanzar jarras de cerveza -Crimson: Bueno, bueno, bueno... El tío se ha disculpado; no vayamos tan... a saco, ¿eh? Págale la cerveza al chaval y ya está... total, lo de la mesa es problema del tabernero. Pero sí... Cuéntanos quién eres. -Kitiara: Y de paso, también puedes invitarnos a otra ronda, por ejemplo... Pero creo que es mejor que antes te presentes, como bien dijo mi compañero. -Carlock: Bu... Bueno, haré lo que pueda hacer. En fin, me presentaré: Soy Carlock, el herede... ¿Dijistes fregona?
... Oh... No... La temperatura ambiente alrededor de la mesa descendió unos cuantos grados mientras el entrecejo del tritón empezaba a fruncirse...
-Carlock: ¿Te... Te refieres a esos palos que al final tienen... Estás diciendo que mi pelo es como...? Como... GRYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!
Vale chatos, no sabéis en lo que os habéis metido. He visto ha este tipo cabreado y no es algo bonito de ver...
El joven Shine vio como una mirada asesina se clavaba en él. Esta mirada provenía de una cara azulada llena de venillas palpitantes llenas de ira homicidia.
-Carlock: ¡Maldito criajo! ¡Voy a aplastarte con mis propias manos! ¡GYAAAAAAAAAAAAH!
Al rato Carlock lanzó con una velocidad importante su velocidad su mano sobre el craneo de Shine con intención de agarrarle.
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Su compañero de fatigas parecía estar dispuesto a seguirle el rollo y atizarle un par de golpes a aquel enorme hombre pez. Por el contrario, sus provsionales acompañantes de mesa parecían estar de acuerdo en darle una segunda oportunidad al pescado en conserva. A él no le bastaba solo con que le pagara la cerveza, ¡quería pegarle!
- Bah... - dijo al ver los buenos parroquianos que eran sus compañeros, y se giró para sentarse en el taburete mientras que los demás conversaban con él, no llegando a sentarse, escuchando la voz ligeramente agitada del siluro.
Tras ello, empezó a alzar el tono de voz, notándosele obviamente ofendido, sin poder llegar a acabar las frases, por lo que Shine se giró, sonriendo de medio lado, haciéndole un gesto con las manos a su rival para que se acercara. Vale, le había visto venir, pero no esperaba que le cogiera de la cabeza...
El chico se vio suspendido en el aire, agarrado del cráneo, debido a que su peso era más bien escaso. Se le quedó mirando, estupefacto. Ahora que lo miraba de cerca, era feísimo.
- ¡¡¡AAAAAAAAH!!! ¡me ha tocado, me ha tocado! - dijo, empezando a patalear, forcejeando como podía, aún sin éxito, entonces, entre grito y grito, miró hacia Edaj - ¡Edaj, Edaj! ¡espera, no vengas... no vengáis ninguno, ni se os ocurra, piratuchos! - dijo, señalándoles después con la mano acusatoriamente hacia Crimson y hacia Kitiara. Entonces, centró la mirada en Edaj, mientras seguía forcejeando con el besugo.
- ¡¿Puedo pegarle?! ¡¿no será tu amigo también?! - dijo, desviando completamente la mirada de Carlock, mirando ahora desconfiado a Edaj. La verdad, le apetecía pegarle una buena tunda a aquel tipo, nunca había visto un tritón y tenía curiosidad por pegarle. En realidad, nunca le había pegado a una persona, además de al mercenario del puerto, y todo este mundo de atizarle a la gente porque sí era nuevo para él.
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Todos los allí presentes estabamos de acuerdo en lo mismo, aquel tipo debía decir su nombre, el cuál al parecer era Carlock... Un nombre raro, casí tanto como el suyo, pero no le ganaba en originalidad ni de lejos. Aquel tipo parecía no haberse dado cuenta del insulto de Shine, preguntando que era una fregona, seguramente sería a causa de que bajo el mar, una fregona, es cuanto menos inutil, por no decir cualquier otra cosa. Ni Kitiara, ni Crimson parecían estar allí por las mismas razones que Shine y él, ya que estaban demasiado tranquilos, cosa que el recien llegado dejo de estar en cuanto se dio cuenta de lo que su aprendiz le había dicho, Edaj dio tranquilamente un trago a la cerveza, aún sentado con los pies levantados, apoyados sobre uno de los pedazos de mesa rota que se mantenía "en pie".
Cuando el tal Carlock se lanzo a por Shine, el espiral dudo preguntandose, cuál era la mejor técnica para despachar a aquella criatura marina, levanto su garra apuntando con las cuchillas hacía el techo y un fuego verdioscuro comenzo a brotar de su brazo llegando hasta sus dedos y extendiendose por ellos, hasta llegar a alcanzar el nada desdeñable tamaño de un metro veinte en cuatro de sus cinco cuchillas, quedando la quinta desnuda, la energía verdioscura era compacta, firme y constante, como un enorme filo de particulas que estaba listo para cortar lo que se encontrase en su camino. Todo esto ocurrio en apenas un segundo, por lo que para sus compañeros de mesa habrían aparecido de la nada practicamente, pero no pudo usarlas por que su protegido le interrumpio justo a tiempo ya que no le costaba nada cortar en varias rodajas al siluro con forma humana:
-¡Edaj, Edaj! ¡espera, no vengas... no vengáis ninguno, ni se os ocurra, piratuchos!- El espiral se quedo allí sentado con su energía aún añadida al guantelete armado, mirando a Shine de forma inquisitiva ¿Que es lo que le pasaba ahora? -¡¿Puedo pegarle?! ¡¿no será tu amigo también?!
Edaj rechisto, mirando hacía el frente con la mirada perdida aunque estuviese mirando hacía Kitiara, ella simplemente estaba en medio. La pregunta de Shine le hizo gracia, él se había relacionado con muy pocos tritones en su vida, por no decir que podía contarlos con las manos y le sobrarían dedos, tardo un par de segundos en darse cuenta de que Shine estaba en un apuro, por lo que hizo desaparecer las hojas de energía con un golpe seco de su mano apuntando hacía el brazo del tritón con un dedo afilado saliendo de repente desde este una onda de choque con la suficiente fuerza como para que Carlock soltase a Shine de su presa craneal:
-Tumbalo, no le subestimes, no te contengas, no des un paso atras... No quiero tener que levantarme ahora para proteger el honor de mi familia y de nuestras enseñanzas, así que demuestra todo lo que te he enseñado y dame el placer de sentirme orgulloso de algo- Dijo con tranquilidad, bebiendo al final de su cerveza y secando la jarra, para después dejarla en el suelo, para poder girar su silla y sentarse al reves en ella, para poder ver el espectaculo de su aprendiz Shine, dirigiendose al final a Crimson y Kitiara -No parpadeis, o podriaís perderos el golpe final.
Edaj tenía plena confianza en su alumno, el cuál había mostrado un avance importante en el dominio de sus habilidades magneticas, durante su viaje, el espiral le había ayudado con ideas y técnicas de concentración que los Rasen usaban para las habilidades que requerían de su energía interna, el poder de las frutas reaccionaba a su voluntad, por lo que si su voluntad era fuerte, su poder lo sería más todavía o eso le gustaba pensar, no lo sabía con certeza ya que él no poseía ninguna de estas frutas y feliz que era de que esto siguiese así, no le gustaba bañarse en el mar, pero en algún momento le apetecería hacerlo y debía ser capaz de cumplir su propio deseo, no le gustaba estar limitado por las consecuencias de sus acciones pasadas.
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Mientras observaba perezosamente la escena, Kitiara me arrebató el cigarrillo de los dedos como si fuera la cosa más natural del mundo. La miré de soslayo, esperando que le diera unas pocas caladas y me lo devolviera, pero lo apagó y lo tiró al suelo. Puse mi mano derecha en mi cadera, encarando a mi compañera, y me incliné un poco, acercando mi rostro al suyo con expresión severa.
-Si me hubieras pedido que... -empecé a decir.
-¡¡¡AAAAAAAAH!!! ¡Me ha tocado, me ha tocado!
Los gritos eran de Shine. Me incorporé. Al parecer, el tal Carlock había pillado lo de "fregona" y se había cabreado, agarrando al niño por la cabeza. Podía entenderlo. Pero Shine era amigo del amigo de mi amiga. Me pregunté si eso me comprometía a ayudarlo. Al fin y al cabo, no era más que un chaval, por fuerte que fuese, y el tritón era adulto. Puse la mano humana en la empuñadura de mi katana, preparado para intervenir, mientras Edaj dejaba fluir el Aura de Poder a través de su garra. Parecía que hacía un uso de su energía interior similar al mío. Pero su pequeño capitán exigió que no interviniéramos, así que me despreocupé del asunto. Ya no era mi problema.
-No parpadeéis, o podríais perderos el golpe final -dijo Edaj.
Le miré de forma crítica. ¿De qué iba con esa demostración de poder? En mi opinión, uno debe empezar una pelea demostrando habilidades sencillas, e ir haciendo técnicas más peligrosas a medida que el combate avanza, si son necesarias. Estaba claro que el guerrero espiral era fuerte, pero no dejarlo claro habría jugado en su favor. Siempre es mejor que te subestimen. Al final, se limitó a disparar una onda de choque con su aura para separar la mano del ser marino del cráneo de Shine.
Aunque no decía nada, yo estaba con Carlock. No sé por qué, pero el tritón me había caído en gracia. Además, no había estado buscando pelea; de hecho, se mostró educado. Pero claro, tenía un punto débil, como todos. A mí me gustaba su pelo sedoso, largo y brillante. Sabía muy bien que hace falta cierto esfuerzo para mantener bien cuidada a diario semejante melena.
Hice un chasquido con la lengua, como de desagrado, antes de que empezaran a pegarse.
-Qué aburrimiento... -solté.
Recogí la jarra de cerveza y sin decir nada más, salí del local. Una vez fuera, le dediqué una mirada al enorme hombre que estaba apoyado en una de las paredes, y apoyé mi espalda en la que estaba al otro lado de la puerta. Dejé la bebida a mis pies y encendí otro cigarrillo. Tras la primera calada, le mostré el paquete abierto de tabaco al hombre, como ofreciéndole una dosis de nicotina, pero no movió ni un músculo, ni dijo nada. Seguía de pie, con los brazos cruzados, cabizbajo.
Arranqué un trozo del cartrón del tabaco y me lo volví a guardar. Luego estuve buscando algo para escribir, hasta que un tipo que pasó por delante me dejó un lápiz. Con una letra algo tosca, pero uniforme al fin y al cabo, escribí lo siguiente:
"Te estaré esperando aquí el 28 de este mes a medianoche.
C. J."
No cabía nada más, aunque me habría gustado añadir un par de cosas. Pero con eso bastaba. Devolví el lápiz y me guardé el trozo de cartón en un bolsillo interior, me senté en el suelo y seguí bebiendo y fumando. Encontraría la manera de dárselo a Edaj de forma que nadie más lo viese. Estas cosas no se comparten con nadie más. Dirigí una mirada al interior de la taberna, y solté un suspiro. Luego sonreí en silencio; pensaba en cómo me ponía la actitud desenfadada de Kitiara.
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La mirada que Kitiara le dirigió a Crimson cuando éste se le encaró, tras haberle arrebatado el cigarrillo, fue una de lo más tranquila. Incluso se permitió el esbozar una suave sonrisa cuando el de ojos escarlatas empezó a reclamarle.
- Si me hubieras pedido que...
Pero no le dejó terminar, le plantó un pequeño besito en la punta de la nariz, y una media sonrisa se amplió más en su níveo rostro.
- No seas quejica...
- ¡¡¡AAAAAAAAH!!! ¡Me ha tocado, me ha tocado!
Iba a añadir algo más cuando los gritos de Shine la interrumpieron, y tras separarse lo suficiente de Crimson, Kitiara dirigió sus ojos rojizos al lugar del grito, y de la escena. Un suspiro hastiado, impaciente, brotó de entre sus labios. Y no tardó nada en llevarse una mano a la frente, resignadamente, tras observar lo ocurrido.
El tritón había agarrado al críajo por la cabeza, y éste se zarandeaba violentamente, profiriendo gritos, pero no para que le echasen una mano, todo lo contrario.
Al revés que Crimson, o de lo que él pensaba, que Kitiara considerase a Edaj su amigo, no lo hacía con Shine. Desafortunadamente, no iban en el mismo lote, a opinión de la pelinegra. Y ni siquiera pareció alertarse, ni tampoco se levantó, como lo hicieron los dos varones. Simplemente, le dió un trago más a su cerveza.
Observó de reojo como Edaj usaba una de sus habilidades, y aunque no le sorprendió demasiado, sí que se fijó con curiosidad. Sabía que el espiral era fuerte, y nunca estaba de más el verle demostrar alguna de sus técnicas o truquitos. Más valía prevenir...
- Qué aburrimiento...
Ahí sí que que no pudo estar más de acuerdo con Crimson, pero tampoco dijo nada o le acompañó cuando se largó de la taberna. Ella se iría más tarde, no le apetecía regresar al barco tan temprano. Esperaría hasta que Millia durmiese, así no tendría que aguantar el sermón. Aunque seguramente se lo echaría a la mañana siguiente.
Una mirada hacia Edaj tuvo lugar cuando éste se sentó enfrente de ella, y la muchacha volvió a mirar de reojo a Shine tras eso. Si el espiral confiaba tanto en el chiquillo, supuso que por algo sería.
- Si váis a mataros... ¿por qué no lo hacéis fuera? Me gusta demasiado esta taberna como para que os pongáis a destrozarla
Espetó la de nívea piel, mirando de reojo Shine y al tritón. Y de hecho, a éste último le miró más abiertamente. Ella sí tenía ganas de pelea, y no pudo evitar sonreír suavemente, casi con despreocupación, en el momento en que volvió a posar la vista en su jarra a medio vaciar.
- ¿Vas a dejar que un crío te alce la voz, cabeza de estropajo?
No pudo evitarlo, la frase le venía al tritón como al pelo, y nunca mejor dicho. La media sonrisa que esbozó Kitiara, traviesa y con tintes de provocación fue el único cambio que tuvo su rostro, pues ni había levantado la vista para mirar al tritón. Y, ¡hey!, al contrario que sus palabras, tenía que reconocer que la melena de Carlock estaba bien cuidada y era bonita.
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Afortunadamente para Shine, Carlock no prestaba atención a los demás, por lo que no pudo ver venir el disparo y verse forzado a soltar al chiquitín.
-Carlock: Maldito... ¡No te interpongas!
Y la pescadilla encabritada decidió alzar su pierna listo para chutar al jovenzuelo contra Edaj...
-Kitiara: ¿Vas a dejar que un crío te alce la voz, cabeza de estropajo?
... Pero Kitiara le hizo hacer una pequeña pausa...
-Carlock: Maldita gamba de tierra... ¡Lamentarás el haber insultado mi hermoso pelo!
... A lo que Carlock cambió la posición de su pierna para meterle a Shine una patada circular de forma que si le diese lo chutaría en la dirección en que se encuentra Kitiara. Casi al momento el tritón pegó el señor patadón y...
... Y ahora que lo pienso ¿Y si vamos haciendo una porra a ver quien se lleva más tortas?
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El chico se tranquilizó tras recibir la onda de choque que casi se podía decir que le peinó, pero eso no fue lo que le calmó, fueron las palabras de Edaj, quizá el darse cuenta que ya estaba dentro de un combate, de uno real, lo que le hizo ser más sereno, más serio, con una actitud cambiada por completo.
Asintió, sin mirar a su maestro, fijándose con toda su alma en Carlock por el contrario. Parecía que ya no había nada en el mundo. Solo él, el tritón, y aquella taberna llena de armas en potencia para él. Se colocó en una pose defensiva, con ambas manos abiertas, y esperó el golpe del tritón.
Ni que decir tiene que no se dignó a escuchar a Kitiara, ni siquiera a las palabras del propio tritón. Solo provocaciones, insultos, palabras sin sentido. No, lo importante es lo que él hiciera, no lo que dijera, por lo que ya estaba completamente preparado para cuando Carlock lanzó su ataque.
Justo interpuso sus manos delante de la trayectoria de la patada, no impidiendo así salir disparado. Pero lo había tocado, eso era lo importante. Sintió que el daño en sus manos era real, y también la distancia que separaba a sus pies del suelo, más de dos palmos ya que el golpe le había echado a volar, lanzándolo contra Kitiara.
Poco le importó si fue Kitiara lo que paró su vuelo, una pared, una mesa, la barra... lo que fuera, se levantó al instante a pesar del dolor y metió las manos en una de las pequeñas bolsitas de cuero de su cinto, y la sacó, totalmente cubierta de limaduras de hierro.
Mientras tanto, Carlock pudo comprobar que los pequeños objetos metálicos que había a su alrededor (Mecheros, armas, cubiertos, etc) tintineaban a su alrededor, en un intento de dirigirse hacia su cuerpo, a pesar de que la capacidad del chico no era suficiente como para que así fuera, cosa bien distinta si, en lugar de estar fijos aquellos objetos metálicos, los lanzaba contra él, como fue el caso de las limaduras de hierro de la mano del chico, que recorrieron la distancia entre ambos para intentar pegarse a su cara.
Por si hay duda, usé "The Magnet-man" al tocar a Carlock para bloquear la patada y lo otro, simplemente, se lo lanzo, sin florituras.
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Apenas escucho lo que la pareja de piratas decían a sus espaldas, esperando por los primeros movimientos del combate, sin embargo la voz de la morena le hizo girarse con una ceja arqueada, y al mirar hacía ella busco a Crimson con la mirada, lo había perdido de vista. Apretó su mano izquierda la cuál era la que portaba su garra nueva, más tarde lo buscaría tenía formas de hacerlo... No había sido un cazador del desierto por nada y el pirata Crescent distaba mucho de estar en un lugar tan complicado como los que había rastreado el espiral. Sin embargo no tuvo mucho más tiempo para distraerse, al comenzar el intercambio de golpes comenzando con una patada del tritón, Edaj conocía bien la fuerza de esas criaturas, peor también sabía que Shine había desarrollado un cuerpo resistente gracias a su entrenamiento pasado y no tan pasado.
Sin embargo, cuando la patada impacto en su discípulo pensó que quizás se había equivocado al mandar al niño a pelear cuando él podría haber usado su técnica Iai y acabar con aquello de un golpe seco, pero su agudizada visión de guerrero percibió que el niño había reducido el daño de impacto de una forma inteligenteal usar las manos y un ligero salto... No... El niño no había saltado ¡El tritón lo había levantado del suelo de una patada! Usando al crio como proyectil para intentar dar a su amiga que le había insultado con anterioridad, como pudo reacciono cogiendo con su mano derecha a su amiga por alguna parte de su cuerpo y apartandola de la trayectoria del onceañero:
-Vaya fuerza...
Fue todo lo que dijo el espiral sobre la patada del tritón sin dejar de mirar el sitio donde Shine había impactado, el cuerpo del tabernero mismo había surtido de colchoneta para su pequeño cuerpo, al cuál no sabría que le acabaría pasando si lo estampaba contra una de las paredes o el suelo mismo. Pero su preocupación se convirtió en intriga al notar un leve movimiento por todo su cuerpo, las espadas tiraban suavemente pero de forma constante hacía Carlock, por no hablar de sus cuchillas escondidas, todo menos Athyros estaba siendo atraído hacía el tritón ¿Lo había convertido en un imán gigante? Si era así no podría escapar de los taques magnéticos de Shine, además de que acabaría atrayendo gran aprte de la cubertería del lugar hacía pudiéndose clavar un tenedor o cuchillo por estar magnétizado y eso no era algo que se pudiese quitar de encima, aunque su efectividad era reducida, seguramente por culpa de que Carlock era un tritón y su esencia marina podría estar debilitando el poder normal de Shine y su técnica del Magnet-man.
-Hay muchas tabernas en Urungalu Kiti... Te lo digo por que seguramente esta no sobreviva a lo que pase hoy por aquí- No estaba totalmente convencido de sus palabras, pero ahora que veía lo que cada uno podía hacer dudaba también de la seguridad de los edificios cercanos y de la integridad física del resto de parroquianos.
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Allí sentado, en el suelo de una isla llena de piratería, seguí bebiendo y fumando alternativamente. Miré de nuevo al grandullón, sin decir nada. Seguía igual. Cerré los ojos y me permití soltar un suspiro. Los fantasmas del pasado asaltaron mi mente. Pude ver el cuchillo entrar y salir una y otra vez de nuevo. No había recuerdo más nítido en mi cerebro. Abrí los ojos y di un puñetazo al suelo con la garra, enfadado conmigo mismo.
"No pienses en eso, manco. No pienses en eso."
Di un trago larguísimo de cerveza, y cuando solo quedó el culín tiré la jarra a lo lejos. Cayó cerca de un grupo de piratas. Me miraron, y levanté la mano para disculparme. Pasaron de mí. Entonces, mientras terminaba el cigarrillo, oí un estruendo ensordecedor dentro de la taberna. Ya había empezado la pelea. No me digné a mirar hacia adentro, hasta que pocos segundos después mi brazo metálico se alzó, poco a poco, solo, como si la gravedad no le afectase. Distraído, lo empujé hacia abajo con la mano humana. A los pocos segundos, débilmente, volvió a levantarse.
-Qué coño... -murmuré.
Me levanté y eché una ojeada al interior del bar. Shine se había estampado contra el tabernero, Edaj había sujetado a Kitiara, y Carlock parecía mantener una postura de combate paricular. Mis ojos se abrieron al máximo, sorprendidos, cuando vi que varios objetos de metal tintineaban, acercándose despacio hacia el tritón. ¿Qué era aquello? Me recordaba al efecto de un imán. Dejé inerte el brazo metálico, que se alzó él solo y señaló al ser marino. Me dejé arrastrar, hasta quedarme a unos pocos metros de la zona del conflicto.
-¿Fruta demoníaca? -pregunté, sin dirigirme a nadie en concreto.
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La sonrisa de la muchacha se ensanchó el doble cuando su provocación funcionó, y ya estaba echando la mano hacia atrás cuando Edaj la agarró del brazo y la apartó de la trayectoria voladora de Shine.
¡Coño! ¡No dejaban divertirse a una!
Fuese como fuese la cosa, miró de reojo al espiral tras sus palabras, y se encogió de hombros.
- No hacía falta que...
Pero su frase fue interrumpida, de nuevo. Estaba empezando a cansarse, y miró hastiada al principio cuando sintió unas vibraciones leves en su espalda. Su mueca cambió por completo a una entre sorprendida y escéptica.
Su lanza se estaba moviendo, muy levemente, como atraída por algo. Y volvió a mirar al frente, donde vió al crío, quien sacaba unas limaduras de hierro, que recorrieron la corta distancia que les separaba de su dueño y del tritón. Como... si fuesen atraídos o gobernados por un gigantesco imán.
Miró de nuevo a Edaj, y otra vez a Shine.
- ¿Es... un usuario de las habilidades?
La respuesta parecía bastante clara, pero el poder magnético estaba siendo lo suficientemente fuerte como para hacer moverse la lanza que Kitiara había dejado apoyada en el canto de la mesa.
- Mierda...
A pesar de tales palabras, se levantó tan tranquila, como si nada hubiese ocurrido, y una sonrisa casi cruel se esbozó en su níveo rostro. No tardó en ver como la lanza se iba moviendo de tal forma que se elevaba del suelo debido a las habilidades magnéticas del muchacho, y se dirigía hacia el tritón.
- Hoy cenamos pescadilla ahumada
Fue lo único que soltó, en el momento en que sus ojos se entrecerraban, todavía con aquella sonrisa y dejaba que la lanza siguiese su curso.
Instantes después, en el exterior de la taberna, lo único que se pudo oír fue un fuerte "¡KABOOM!" y algo de humo y astillas se fue colando por la puerta y algunas ventanas abiertas.