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Title: Escambray: La Guerra Olvidada


Mare722 - November 24, 2007 06:00 PM (GMT)
Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)

Enrique G. Encinosa

I

LOS HEROES DE LA GUERRA EN LAS VILLAS

Fue una guerra brutal y larga, de la cual muy poco se conoce o se ha escrito. En Cuba, desde principios de 1960, hasta finales de 1966, unos cuantos miles de campesinos humildes y mal armados se enfrentaron, en lucha desigual, al poderío militar del régimen de Fidel Castro. Sin suministros adecuados, acosados por bien armadas huestes enemigas, los guerrilleros fueron eventualmente derrotados pese a la furia y tenacidad con que combatieron.

Más de dos décadas han transcurrido desde la etapa de los alzamientos guerrilleros. Pese a que estos sucesos afectaron las vidas de cientos de miles de cubanos, muy poco se ha escrito o documentado públicamente sobre esta etapa. El régimen castrista ha publicado media docena de libros y producido un par de películas sobre el tema de los alzamientos, refiriéndose en forma tergiversada a los guerrilleros como simples bandidos. Aunque en algunos libros, particularmente los escritos por José Norberto Fuentes, se admite el valor de los alzados, la mayoría de estas ediciones han tenido circulación muy limitada dentro de Cuba. Obviamente, el régimen de Fidel Castro no ha tenido gran interés en demostrar que existió una fuerte oposición al comunismo entre los hombres más humildes de Cuba, los guajiros de los campos cubanos

En el exilio nada se había publicado hasta la fecha sobre el proceso guerrillero, que ocurrió de 1960 al 1966. Las dificultades en investigar y analizar este momento histórico, se han basado en las limitaciones impuestas por las circunstancias, el tiempo y el espacio. Primeramente, muy pocos líderes guerrilleros sobrevivieron a la brutal guerra. Miles de alzados murieron en combate o fueron fusilados. De los sobrevivientes, más de dos mil cumplieron -y algunos aún cumplenlargas condenas carlearais en las ergástulas del régimen. La disponebilidad de estos hombres para las entrevistas, ha sido limitada a los últimos años, en los cuales numerosos ex-presos politicos comenzaron a llegar a tierras del exilio. Una tercera circunstancia limitadora ha sido el hecho de que los alzados, siendo de procedencia humilde cuentan con un bajo nivel educacional, lo que hace muy escaso el número de memorias, cartas o ensayos escritos por los sobrevivientes para documentar un estudio serio sobre el proceso.

Pese a todas las dificultades, la etapa de los alzamientos guerrilleros merece ser estudiada profundamente. La guerra campesina abarcó las seis provincias de la Isla, siendo la campaña militar más grande llevada a cabo en Cuba desde el inicio de la República en 1902. Desde los tiempos de los mambises nunca se había combatido con tanta fiereza en suelo cubano.

El número de muertos en estos años de combate nunca se sabrá con certeza. El gobierno de Castro rara vez dió a la publicidad detalles sobre combates o ejecuciones. Los alzados, divididos en grupos, con malas comunicaciones entre sí, sólo sabían de las bajas ocurridas en zonas limitarlas. Mantener un censo de los caídos era imposible para los insurgentes. Los fusilamientos, especialmente en Las Villas, no fueron sólo de guerrilleros, también abarcaron a colaboradores, a contactos en líneas de suministros y a algunos infelices guajiros que se encontraban en el lugar equivocado cuando el ejército castrista patrullaba la zona.
Ni siquiera las fuentes de información del régimen están de acuerdo con el número de bajas sufridas por sus propias fuerzas. El escritor Juan Carlos Fernández, en su libro Todo es secreto hasta un día, publicado en Cuba en 1976, dá la cifra de doscientos noventa y cinco muertos en combate sufridos por operativos del FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) en las acciones contra los bandidos. Sin embargo en 1970, Raúl Castro. en discurso pronunciado en un acto conmemorativo del aparato represivo del MININT (Ministerio del Interior) hizo una alusión muy significativa a la lucha guerrillera de 1960 a 1966, declarando que en las seis provincias de Cuba llegaron a existir un total de ciento setenta y nueve bandas guerrilleras, compuestas por tres mil quinientos noventa y un alzados. Según lo expresado por R. Castro en su discurso, el costo de eliminar a estos grupos llegó a ser de casi ochocientos millones de pesos y causó la muerte, de casi quinientos hombres del FAR. Pero, esta. cifra de Raúl Castro ha sido contradicha. En el libro Nos impusieron la violencia (Cuba, 1986), el autor José Norberto Fuentes, detalla el costo de esta guerra en cerca de mil millones de pesos. Este mismo autor asegura en uno de sus tres libros (Cazabandídos) que las unidades especiales del LCB (Lucha Contra Bandidos) perdieron en combates en la provincia de Las Villas trescientos cinco cazadores. Como la cifra de Norberto Fuentes no toma en consideración los muertos del FAR ocurridos entre 1960 y 1962 en las dos Limpias (antes de la creación del LCB) ni las bajas ocurridas en las otras cinco provincias, es muy posible que el número de muertes incurridas por fuerzas del régimen haya sido mucho mayor al de la cifra expresada por Raúl Castro en su discurso de 1970.

Lo que sí sabemos, sin discusión, es que el proceso guerrillero de 1960 al 1966, costó las vidas de por lo menos tres mil cubanos de ambos lados de la contienda, causó el presidio de miles de otros, y afectó la vida de una nación entera.


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II

LAS PRIMERAS CONSPIRACIONES

La lucha guerrillera contra Fidel Castro fue causada por el descontento en las filas del campesinado hacia el gobierno revolucionario que se instauró en el poder el primero de enero de 1959.

Castro asumió el poder, utilizando su astucia y aprovechándose de las debilidades de los dirigentes de otros partidos de oposición en la lucha contra Batista. El Segundo Frente Nacional del Escambray, el Directorio Revolucionario y la Organización Auténtica quedaron marginados de la estructura del poder desde la primera semana de 1959.

El nueve de enero de 1959, el nuevo Gobierno Revolucionario legalizó el hasta entonces abolido PSP (Partido Socialista Popular). Con la legalización del comunismo, vino al día siguiente, el reconocimiento oficial diplomático de la Unión Soviética. A las pocas semanas llegó a Cuba Aleksander Alexeyev, primer agente de la KGB, encargado de establecer nexos con el nuevo régimen y establecer un aparato represivo en el país. Alexeyev fue el organizador del Ministerio del Interior, vertebrando el sistema de espionaje y represión que aún existe en Cuba. Para 1962, por pedido oficial del propio Fidel Castro, Alexeyev fue designado embajador soviético en Cuba, cargo que ostentó hasta 1967.

En la primavera de 1960, cientos de soviéticos comenzaron a llegar a la Isla, en calidad de técnicos, pero con la misión de ayudar en la reestructuración de la sociedad cubana, para cambiarla de un sistema de libre empresa a un satélite colonialista de la URSS.

La Revolución Cubana tuvo el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo cubano. En el Manifiesto de la Sierra Maestra de 1958, Castro prometió que el nuevo sistema que se establecería en Cuba honraría a la Constitución de 1940, con justicia social, una reforma agraria equitativa, derechos civiles y elecciones libres.
Desde el primer momento en el poder el régimen castrista violó los conceptos por los cuales se había combatido contra Batista.. Más de trescientos fusilamientos se llevaron a cabo en las primeras semanas del triunfo, producto de juicios carnavalescos. Cuando varias docenas de miembros de la derrocada Fuerza Aérea fueron enjuiciados y juzgados inocentes por un tribunal revolucionario, Castro ordenó un segundo juicio. Posteriormente, desde los oficiales hasta los mecánicos, fueron sentenciados a largas condenas, en un segundo juicio, al que ni siquiera se les permitió asistir.

Los fusilamientos, los arrestos y la creciente influencia soviética, sembraron las raíces del descontento nacional. Apurándose para consolidarse en el poder, Castro nombró a numerosos elementos comunistas a puestos claves en las seis provincias. En breves semanas, cientos de empleados en cargos gubernamentales fueron despedidos, siendo reemplazados por elementos leales al PSP y a Fidel Castro. Dentro de las filas del propio Movimiento 26 de Julio y del Gobierno Revolucionario, las protestas y las confrontaciones se multiplicaron. El nuevo presidente, Manuel Urrutia, fue obligado a renunciar y a pedir asilo politico en una embajada de México, después de una confrontación con Castro. El jefe de la nueva Fuerza Aérea, el Comandante Pedro Luis Díaz Lanz abandonó la. Isla. acusando a Castro de alinearse a elementos comunistas. En octubre de 1959, el Comandante Hubert Matos, jefe del regimiento de Camagüey, fue arrestado junto a un grupo de sus oficiales por protestar la ingerencia comunista en el nuevo gobierno. Pocas horas después del arresto de Matos, el Comandante Camilo Cienfuegos, una de las figuras más populares del proceso revolucionario, desapareció misteriosamente, bajo circunstancias inexplicables que muchos historiadores han atribuído a una pugna interna.

Numerosos elementos revolucionarios veteranos de la lucha contra Batista, comenzaron a reunirse nuevamente para conspirar. Los primeros movimientos anti-castristas comenzaron a estructurarse a finales de 1959. Estos movimientos estaban formados y dirigidos por revolucionarios, que intentaban rescatar el proceso antes de que el comunismo pudiera consolidarse en Cuba.

Entre los movimientos clandestinos más activos de aquella época, se encontraban el MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), el DRE (Directorio Revolucionario Estudiantil), el MRP (Movimiento Revolucionario del Pueblo) y el Movimiento 30 de Noviembre. El MRR y el DRE comenzaron a recibir ayuda de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, durante los últimos meses de la administración de Eisenhower. Irónicamente, el Movimiento 30 de Noviembre, que no recibió apoyo económico de Estados Unidos, llegó a ser el aparato clandestino más grande de esa época, manteniéndose activo hasta 1968. Los cuatro movimientos tenían entre sus filas a numerosos veteranos guerrilleros que querían abrir frentes de combates en las sierras cubanas.
A principios de 1960, los conspiradores iniciaron el envío de pequeñas cantidades de armas a la Sierra del Escambray en Las Villas y a la Cordillera de los Organos en Pinar del Río, anticipando así, posibles alzamientos.

El primer alzado en Cuba fue Luis Lara, El Cabito, un ex-militar del ejército de Batista, que se fugó de una prisión y se escondió en la Cordillera de los Organos. Lara no era un alzado en el sentido clásico de la palabra, ya que al subir al monte, él carecía totalmente de suministros o vínculo alguno con las organizaciones clandestinas, que lo pudieran ayudar. Después de unas semanas fugitivo, en las cuales, organizó una modesta guerrilla de cuatro hombres, Lara fue capturado por una patrulla de milicias y posteriormente fusilado.

En 1959 hubo dos intentos de invasiones a Cuba por elementos opuestos al castrismo. La primera, en el mes de agosto, fue conocida como La Conspiración de Trinidad. Descubierta por agentes de Seguridad del Estado, se llevaron a cabo centenares de arrestos de conspiradores y el gobierno castrista interceptó un avión cargado de armas que aterrizó en el aeropuerto de Trinidad. Esta conspiración fue fraguada desde la República Dominicana, apadrinada por el dictador Rafael Leonidas Trujillo.

La segunda invasión fue el Desembarco de Navas, en la Provincia de Oriente, en el mes de octubre. Un grupo de 27 exiliados desembarcaron al este de la Isla, con el propósito de fomentar un frente guerrillero. Rodeados por varios centenares de las recien formadas milicias populares, los insurgentes entablaron varios combates. En el primer encuentro murió el jefe de la guerrilla, Armentino El Indio Feria. El resto del grupo fue capturado y diez de sus miembros, entre ellos tres norteamericanos, fueron fusilados.

La muerte del Cabo Lara y los combates de Nava eran sólo el preludio a la violenta guerra que se avecinaba. A principios de 19 comenzaron los alzamientos en el Escambray.

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III

LOS PRIMEROS ALZAMIENTOS EN LAS VILLAS

Los primeros alzamientos en Las Villas fueron espontáneos, sin vinculación directa a los movimientos clandestinos. A principios de 1960, un carnicero llamado Pedro Rodríguez dirigió el alzamiento de un reducido grupo de ex-militares del Ejército Constitucional. Rodeado por fuerzas del ejército castrista en la Finca Can Can, Pedro Rodríguez armado de un revólver, trató de escapar bajo un fuerte tiroteo. Ametrallado por la espalda, Rodríguez se convirtió en el primer mártir de la lucha guerrillera del Escambray. Algunos de los hombres de Rodríguez lograron internarse en el monte donde más tarde se integraron a nuevos grupos guerrilleros en la zona.

Víctor Gámez conocido por Chiche un ex-soldado de sólo 20 años de edad, comenzó a preparar un alzamiento auspiciado por un grupo de ganaderos. La conspiración fue infiltrada por la policía y varios de sus hombres fueron arrestados. Chiche Gámez armado de un revólver, evadió la redada huyendo a través de los patios de las casas del poblado de Fomento, logrando esconderse en la casa de un amigo. Después de burlar constantes persecuciones, Gámez finalmente logro alzarse. Con tenacidad logró reunir a unos cuantos hombres, los cuales, armados con escopetas viejas, constituyeron uno de los primeros focos guerrilleros activos en Las Villas.

En Camajuaní, tres oficiales del Ejército Rebelde, Joaquín Membibre, Disonado Mesa y Vicente Méndez se sublevaron, tomando el cuartel donde estaban destacados y se alzaron en el Escambray con las armas confiscadas. Es posible que la rebelión de estos tres oficiales haya sido la primera sublevación armada de una posta militar bajo el nuevo régimen revolucionario.

En los primeros meses de 1960, se llevaron a cabo una docena de alzamientos en el Escambray, algunos organizados por movimientos clandestinos y otros, independientes, producto de la frustación y el descontento que comenzaba a extenderse por toda Cuba.
Entre los primeros jefes guerrilleros de esta época se encontraban Osvaldo Ramírez, Plinio Prieto, Edel Montiel y Evelio Duque. Los cuatro habían sido oficiales guerrilleros en la lucha contra Batista.

Osvaldo Ramírez, capitán de la Policía Nacional Revolucionaria, llevaba meses conspirando preparando un alzamiento en Las Villas que sería coordinado con otros levantamientos en la Provincia de Pinar del Río, que serían dirigidos por Clodomiro Miranda y Bernardo Corrales. Ramírez fue sorprendido reunido con un grupo de conspiradores, por una patrulla de milicias. en el Sitio ¿le Juana. Después de un breve combate, a Ramírez no le quedó otra alternativa que mantenerse aliado, pese a que el levantamiento había sido prematuro y sus dieciocho hombres carecían de armamento adecuado.

Edel Montiel abandonó la comodidad de su puesto de Director del Hospital de Topes de Collantes para formar una guerrilla con campesinos de la zona.
Plinio Prieto era un maestro de escuela que había sido una de las figuras principales de la OA (Organización Auténtica) durante la lucha contra Batista. Ahora convertido en líder guerrillero se había alzado en Guanayara, donde instaló una planta de radio clandestina, arengando al pueblo de Cuba a la sublevación. Su estancia en la zona fue corta, ya que el MRR le facilitó su salida del país con el propósito de que recibiera entrenamiento en Miami, para después regresar a Cuba a coordinar suministros y comunicaciones para los grupos atados.

Evelio Duque, ex-teniente de guerrillas en la lucha contra Batista, fue uno de los hombres seleccionados por el clandestinaje de La Habana, para unificar y vertebrar a las guerrillas del Escambray. Duque se mantuvo varios meses en la Sierra del Escambray moviéndose por los montes y estableciendo contacto con los diferentes grupos dispersos, tratando de unificarlos bajo un mando único. La táctica de la mayoría de los grupos guerrilleros de ese momento era el de mantenerse alzados sin presentar combate, tratando a su vez de establecer líneas de abastecimiento.

El MRR era por aquel entonces, el movimiento revolucionario que más ayuda recibía de la CIA, y por ende, el de más recursos disponibles. Intentando suministrar a los focos guerrilleros, el MRR estableció contacto con Sinesio Walsh Ríos un ex-capitán del Movimiento 26 de Julio que había dirigido una guerrilla en el Escambray contra Batista.

Sinesio Walsh había establecido un campamento en Nuevo Mundo, cerca del poblado de Veguitas en las inmediaciones del la Sierra del Escambray, donde intentaba apertrechar una nutrida columna guerrillera, antes de entablar combate contra el ejército. Era Sinesio Walsh un hombre de gran valor personal, aunque no buen estratega. Logró obtener algún material bélico por vías clandestinas, incluyendo una ametralladora calibre 30 que fue transportada al Escambray por un joven médico llamado Orlando Bosch Avila que se había destacado en la lucha clandestina contra Batista. En esta nueva etapa de la lucha, Bosch dirigía un pequeño, pero, efectivo grupo llamado el MIRR (Movimiento de Independencia y Recuperación Revolucionaria). Junto a Victor Paneque y Eliezer Grave de Peralta, dos ex-oficiales rebeldes, Bosch había sido una figura clave en coordinar el alzamiento de Sinesio Walsh. Con el pasar del tiempo, Bosch se convertiría en una de las figuras más claves y controversiales del proceso anti-castrista.

La estructura clandestina del MRR en Cuba estaba dirigida por un joven estudiante de ingeniería llamado Rogelio González Corzo, conocido por el nombre de guerra de Francisco. González Corzo designó al Dr. Armando Zaldívar, uno de sus hombres de confianza, a que visitara en el Escambray a Sinesio Walsh, para establecer una linea de suministros por paracaídas desde Estados Unidos.

El Dr. Zaldívar, médico de 26 años de edad, había sido teniente del Ejército Rebelde. Después del triunfo de la Revolución fue destacado al Hospital Militar. Amargado por la infiltración comunista en el nuevo gobierno, el Dr. Zaldívar comenzó a conspirar nuevamente. A mediados de 1960, viajó por vez primera al Escambray, y aunque logró entrevistarse con Joaquín Membibre, no pudo coordinar en aquel momento una linea de suministros.

El Dr. Zaldívar regresó al Escambray por segunda vez, llevando un cargamento, consistente de varios rifles, ametralladoras, granadas, mochilas de balas, y hamacas. Los equipos fueron escondidos en una panadería de Santa Clara y transportados por un camión a una finca cercana a Veguitas, allí el Dr. Zaldívar se reunió con Vicente Méndez y José Berberena, dos guerrilleros que lo llevaron hasta el campamento de Sinesio Walsh en Nuevo Mundo. En esta breve reunión se establecieron pautas para dejar caer armas por paracaídas, para equipar a una columna guerrillera, la fecha acordada fue septiembre de 1960.
El Dr. Zaldívar regresó a La Habana, reuniéndose con Plinio Prieto, que acababa de regresar clandestinamente a Cuba. Ambos hombres, acompañados de un radio telegrafista y otro miembro del clandestinaje, regresaron al Escambray para coordinar el primer lanzamiento de armas. La dirección del MRR había acordado darle el mando de los insurgentes del Escambray a Plinio Prieto, con Sinesio Walsh de lugarteniente.
Sinesio Walsh ya había logrado agrupar en Nuevo Mundo a un centenar de hombres, uniendo a varios de los grupos de alzados que se encontraban dispersos. Entre los líderes guerrilleros que esperaban los pertrechos militares se encontraban Vicente Méndez, Joaquín Membibre, Diosdado Mesa y Porfirio Reemberto Ramírez (El Negro Ramírez).
El Negro Ramírez era una figura muy conocida en Las Villas. Había abandonado sus estudios universitarios para combatir contra Batista, llegando a ser capitán de guerrillas. Después del triunfo de la Revolución, regresó a la universidad, donde fue electo presidente de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria) de Las Villas. Su alzamiento, a finales del verano de 1960, había sido auspiciado por el DRE.
Percatándose de que, las guerrillas habían permanecido mucho tiempo en la zona de Nuevo Mundo, donde las condiciones le escape en caso de ser cercados, eran difíciles, Membibre y Méndez le pidieron a Sinesio Walsh que cambiara de campamento. Sinesio, que sabía que la situación se hacía peligrosa por la cantidad de patrullas que se movían en la zona, decidió permanecer en el campamento de Nuevo Mundo, esperando por las ansiadas armas. Varios de los grupos guerrilleros, dirigidos por Membibre, Mesa y Méndez, decidieron evacuar sus tropas hacia otra región.

Membibre tenía razón. Su guerrilla entabló combate con un contingente de milicias en Veguitas. Horas después, en otro combate en la finca La Felicidad, Vicente Méndez y sus hombres se batieron con una patrulla de milicias. El jefe de las milicias, Teniente Obdulio Morales Torres fue el primero en caer muerto en el combate, ametrallado por una ráfaga de la carabina San Cristóbal que portaba el guajiro Méndez. Este teniente era el sobrino de Félix Torres, un comandante del Ejército Rebelde y viejo comunista de la zona. Félix Torres había sido uno de los hombres claves de Fidel Castro en la provincia de Las Villas, donde apadrinó a numerosos comunistas para lograr obtener cargos importantes y el control total de la estructura del poder. La muerte de su sobrino enfureció a Félix Torres, quién ordenó la movilización de varios batallones de milicias, hacia la zona de operaciones.

Una de las patrullas de milicias tropezó con el campamento de Nuevo Mundo, entablándose un breve combate, resultando heridos cinco milicianos. Consciente de que estaban ubicados por las fuerzas enemigas, Sinesio Walsh decidió desmantelar su campamento, y dividió a los insurgentes en varios grupos.

Cuando Plinio Prieto y el Dr. Zaldívar, llegaron al Escambray con su equipo transmisor de radio, no pudieron establecer contacto con Sinesio Walsh quien ya estaba en fuga, perseguido por cientos de milicianos. Plinio Prieto y su grupo hizo contacto con Diosdado Mesa y varios de sus guerrilleros. Después de varios días caminando juntos por los montes, cargando un pesado equipo de radio, Plinio Prieto decidió regresar a Cienfuegos para establecer contacto de nuevo con el MRR. Al cruzar el grupo los terrenos de una cooperativa agraria, sostuvieron una escaramuza con una escuadra de milicia. Escondidos en la maleza del monte y proteguidos por la noche, intentaron establecer contacto radial con los Estados Unidos, para prevenirlos de que detuvieran el prometido lanzamiento de las armas por aire. Infortunadamente, las transmisiones no fueron efectivas, y el avión voló esa noche sobre el escondite de Plinio Prieto y su grupo, lanzando las armas cerca de La Campana donde las milicias castristas capturaron el cargamento. Sin poder establecer contacto con Sinesio Waslh y sus hombres, el grupo de Plinio Prieto y el Dr. Zaldívar se disolvió. Diosdado Mesa y sus hombres regresaron al monte, y Plinio Prieto y su grupo decidieron viajar a Cienfuego separados. En el transcurso del viaje, Plinio Prieto y el Dr. Zaldivar fueron capturados en Cumanayagua.

Las guerrillas de Sinesio Walsh, al desmantelar el campamento de Nuevo Mundo, fueron cercadas en un nudo por varios batallones de milicias. Los guerrilleros trataron de romper el cerco en varios lugares. Se establecieron combates en Boquerones y Los Petrels. Membibre, Mesa y Méndez se internaron en el Escambray. El Negro Ramírez, sin municiones, fue capturado en un cerco que le tendieron en las proximidades de Manicaragua. Sinesio Walsh fue apresado con cuatro de sus hombres en una cueva, por una patrulla del ejército.

El régimen dió amplia publicidad a la captura de Sinesio Walsh, Plinio Prieto y Porfirio Ramírez. En Santa Clara, capital de la Provincia de I as Villas, donde Porfirio Ramírez El Negro era conocido como buen revolucionario y gran líder estudiantil, se organizaron protestas públicas. Una demonstración estudiantil demandando clemencia para Ramírez, fue desbaratada a golpes de cabillas por oficiales del régimen. Una segunda marcha, organizada por sus familiares fue disuelta por policías que le cerraron el paso. Fidel Castro respondió a una petición de clemencia, dándole a la familia de Ramírez su promesa personal que la vida del dirigente guerrillero sería respetada.

El juicio de la Primera Causa del Escambray se llevó a cabo en Santa Clara, el 12 de octubre de 1960. Más de sesenta guerrilleros fueron sentenciados a condenas de diez a treinta años de prisión política. Uno de los condenados fue el Dr. Armando Zaldívar, el cual, después de su captura, fue torturado mentalmente, al ser fusilado con salvas en dos ocasiones. Cinco líderes guerrilleros fueron condenados a morir fusilados: Plinio Prieto, Porfirio Reemberto El Negro Ramírez, Angel del Sol, Sinesio Walsh Ríos y José Palomino Colón.

Esa noche, la última de su vida, Porfrio Reemberto El Negro Ramírez, escribió una carta, en la que se dirigió al pueblo de Cuba y a sus hermanos de lucha.

«Quien haya pasado por todos estos horrores debe sentirse feliz de morir, porque sabe que habrá de descansar de tanta opresión, de tanta ignominia, de tanta cobardía y porque sabe que habrá de sembrar el ejemplo para futuras generaciones...Sé que voy a morir dentro de pocas horas, no tengo miedo, por el
contrario, jamás en mi vida me he sentido tan seguro de mí mismo; sé que mi muerte no habrá sido en vano....»

En el anochecer del 13 de octubre de 1960, los cinco guerrilleros fueron fusilados en el campamento de milicias de la Campana. Porfirio Ramírez, el lider estudiantil al cual Castro le había prometido clemencia, recibió tres impactos de bala en el rostro.

Los fusilamientos, en vez de aplacar o amedrentar al campesinado, sólo logró enfurecer a millares de villareños. En los montes del Escambray hubo nuevos alzamientos. Lo que sobraban eran hombres dispuestos a pelear. Lo que faltaban eran armas y pertrechos para los guerrilleros.

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IV

UNIFICACION GUERRILLERA Y MUERTE DE FAJARDO

A pesar de que los montes de Las Villas se estaban llenando de insurgentes, en La Habana, Fidel Castro no se apresuraba en perseguirlos. Carlos Franqui, en aquel entonces director del periódico Revolución y uno de los hombres más íntimos del nuevo dictador, escribió años después en sus memorias que Castro se refería a la naciente guerrilla como un fenómeno de la imitación. Franqui es de la opinión de que Castro en 1960, no hubiera arremetido con fuerza contra los alzados, esperando quizás a que los núcleos guerrilleros fueran más grandes, para así atrapar a los alzados en una gigantesca redada. En 1960, Castro también se encaraba a otras serias preocupaciones que tenían sus prioridades, como eran los movimientos clandestinos urbanos, que habían crecido y estaban muy activos, además de las deserciones diarias dentro de las filas de su propio régimen.

Al morir Plinio Prieto, fue Evelio Duque Mijares el hombre designado por los americanos para unificar al Escambray. Su contacto con los Estados Unidos era Augusto, nombre de guerra que utilizaba Ramón Ruiz Sánchez, un dirigente de Rescate Revolucionario, el grupo dirigido por el Dr. Manuel Antonio de Varona. Augusto que era cuñado de Varona residía en el Reparto Siboney, en La Habana, donde tenía una planta de radio transmisora para comunicarse directamente con la CIA en los Estados Unidos. Rescate Revolucionario, el MRR y el DRE eran parte del Frente Revolucionario Democrático, el grupo sombrilla bajo el que se aglutinaban una docena de movimientos amparados por la CIA.

El trabajo organizativo de Duque logró vertebrar a 7 columnas guerrilleras, contando de treinta a sesenta hombres cada una. La primera columna era la Comandancia y el Estado Mayor del frente guerrillero, dirigidos por Evelio Duque y Edel Montiel, con Joaquín Membibre en el cargo de Inspector General. El jefe de la Columna Dos, era Diosdado Mesa, con Vicente Méndez de lugarteniente. La tercera unidad estaba a cargo de Zacarías López, con Juan Felipe Castro de segundo jefe. La Columna Cuatro estaba bajo el mando de Ismael Látigo Negro Heredia, con Víctor Chiche Gámez de lugarteniente. La quinta, era dirigida por Ismael Rojas y su asistente, el teniente Nazco. La sexta unidad estaba capitaneada por Edgar Cajigas y Emiliano Cárdenas, y la séptima por Carlos Duque y el Teniente Yeras. Además de estas siete columnas habían varias guerrillas individuales, como la de Nando Lima, que funcionaban bajo órdenes del Estado Mayor, pero con cierta autonomía.

En una reunión en el Manacal, entre Evelio Duque y Osvaldo Ramírez, se creó la Columna Ocho, la que sería dirigida por Osvaldo Ramírez. Esta columna tenía una autonomía considerable, ya que controlaba a varias unidades de combate con más de un centenar de operativos en total. A Osvaldo Ramírez se le otorgó más libertad estratégica, que a los jefes de las otras siete columnas. Aunque existía fricción entre Duque y Osvaldo Ramírez, la única manera de lograr unidad era permitiéndole a Ramírez operar militarmente, con la mayor independencia posible. Aunque la guerra apenas comenzaba a despuntar, ya Osvaldo Ramírez era considerado el guerrillero más audaz del Escambray.

Mientras otros jefes guerrilleros habían estado a la expectativa bajo órdenes de no presentar combate, Osvaldo Ramírez había organizado a sus escuadras guerrilleras en unidades de combate, atacando y hostigando al enemigo en toda oportunidad. Sin esperar armamentos, con recursos inexistentes, en breves semanas Ramírez se convirtió en el guerrillero más conocido de los montes de Las Villas. Duque no tenía grandes simpatías por Osvaldo Ramírez, pero ambos hicieron la paz en nombre de la unidad.

Osvaldo Ramírez era un guajiro fibroso, tostado por el sol de la Sierra. Nació el día 6 de julio de 1921 en Guayos, cerca de Sancti Spíritus, provincia de Las Villas. Trabajó como chofer de camiones para los centrales azucareros y más tarde fue chofer de alquiler. En 1958 se alzó en el Escambray contra Batista.
Después del triunfo de la Revolución, Ramírez fue ascendido a capitán de la Policía Nacional Revolucionaria, asignado a un cargo de supervisión, en la provincia de Matanzas. En el verano de 1960, se alzó nuevamente en el Escambray después del combate en el Sitio de Juana.

Al poco tiempo de alzarse, Ramírez fue capturado por una unidad militar. Cuando era trasladado para someterlo a un interrogatorio, este arriesgado jefe guerrillero se lanzó por un barranco, ante los sorprendidos ojos de sus captores. El salto al vacío hacia un precipicio alto, era una acción suicida, una búsqueda a una muerte certera. Pero el guerrillero de Guayos tuvo suerte. La tupida maleza y las ramas de los árboles frenaron su caída vertiginosa. Magullado, con el cuerpo cubierto de heridas, Osvaldo Ramírez huyó por la maleza, mientras una escuadra de soldados, atónitos ante su valor suicida, lo contemplaban huir desde lo alto del barranco. Esa audacia era el sello de Osvaldo Ramírez. Desde el principio de la lucha guerrillera. Evelio Duque era el dirigente organizador, pero Ramírez fue siempre el guerrero del monte, nacido para el combate.

En octubre de 1960, Evelio Duque obtuvo un cargamento de armas, llevadas por lanchas a la costa su- de Cuba. El cargamento consistía de 30 ametralladoras M3, 5 rifles automáticos Browning con bípodes, granadas, municiones y equipos. Dividiendo el modesto suministro entre sus hombres, Duque le asignó a cada unidad una zona de operaciones en el Escambray.

En noviembre de 1960, un mes después de los fusilamientos en La Campana, un suceso tuvo lugar que recibió amplia publicidad en la prensa nacional cubana. El comandante del FAR Piti Fajardo, jefe de operaciones en la zona del Escambray, fue ultimado en una refriega en la carretera de Topes de Collantes a Trinidad.
Fajardo fue enterrado con todos los honores que el régimen podía otorgar. Fidel Castro despidió el duelo, jurando venganza. Según artículos publicados años después en Moncada, el órgano del FAR, el régimen castrista le adjudicó la muerte de Fajardo a la unidad guerrillera de Edel Montiel.

La realidad histórica no fue así, sucedió que, a mediados de noviembre varios jóvenes de Trinidad, prepararon un alzamiento. En la búsqueda de armamentos, los nuevos guerrilleros atacaron la casa del Comandante Alfredo Peña, de donde obtuvieron varios rifles y armas cortas. Alertada la milicia, fueron perseguidos por unidades militares. En la huída, los jóvenes alzados rompieron un cerco en las inmediaciones de la carretera Topes de Collantes-Trinidad. Cuando cruzaban la carretera, perseguidos de cerca por tropas del régimen, se toparon con los jeeps de Piti Fajardo y su escolta. Los guerrilleros abrieron fuego hiriendo gravemente a Fajardo y continuaron en su huida. La unidad militar que los seguía también disparó hacia la carretera, desconociendo que Fajardo y su escolta estaban intercam biando fuego con los alzados. Así pues, el Comandante Piti Fajardo se vió atrapado en un cruce de fuego, entre alzados y sus propias tropas. Una bala de fusil destrozó el cráneo de Fajardo. Un segundo proyectil, calibre 7.62 (el calibre de la pistola checa utilizada por Seguridad del Estado en aquel entonces) se incrustó en la rodilla del comandante castrista. Así murió Piti Fajardo, ametrallado en un cruce de fuego.

Para Castro, que hasta el momento se había limitado a asignar tropas locales de Las Villas para perseguir a las guerrillas, la muerte de uno de sus más importantes comandantes, era una bofetada política. Castro había jurado venganza en el duelo y ahora, definitivamente, la primera prioridad nacional, tenía que ser la eliminación física de los insurgentes del Escambray. Para reemplazar a Fajardo, Fidel Castro designó al Comandante Derminio Escalona, al cual se le asignó lo que los castristas han llamado La Primera Limpia del Escambray y la que los guerrilleros denominaron La Gran Ofensiva.

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V

LA PRIMERA LIMPIA
UN RIO DE SANGRE CUBANA

Comenzaron en diciembre. Llegaron quinientos camiones cargados de milicianos y equipos. Trenes repletos de militares y material bélico. Helicópteros de reconocimiento. Carros blindados. Unidades de artillería ligera, equipados de morteros y bazookas. Autobuses requisados para transportar tropas. Cajas llenas de armas para las recientemente entrenadas milicias. Ametralladoras VZ y PPCha. Metralletas checas de nueve milímetros. Rifles M52 con bayonetas caladas. Fusiles FAL belgas. Tambores de balas, cajas de peines y ropa militar, equipos médicos y radios para comunicaciones.

El régimen castrista admite haber movilizado a sesenta mil hombres para la primera limpia del Escambray, aunque es posible, que la cifra real fuera aún mayor que la de la versión oficial. La inmensa operación, que duró desde finales de diciembre de 1960 hasta principios de marzo de 1961, tuvo como propósito la aniquilación total de una fuerza guerrillera, que con todas sus unidades combinadas, no llegaban al millar de hombres mal armados.

Para finales de diciembre, las unidades castristas estaban en sus posiciones. Todas las carreteras y caminos al Escambray fueron sellados, para evitar entradas de suministros o fugas de alzados. Pelotones de milicias fueron estacionados en fincas privadas, para evitar que los guerrilleros pudieran obtener comida. Miles de familias fueron desalojadas de sus bohíos, transportadas en trenes y relocalizadas en otras provincias, -ubicadas en pueblos cautivos como Sandino- para romper los nexos entre los insurgentes y el campesinado, que en su casi totalidad, apoyaba a los insurgentes. La relocalización. que se llevó a cabo en las dos limpias grandes fue muy parecida a la utilizada por el Genial español Valeriano Weyler en la lucha contra los mambises del Siglo XIX.

El Escambray siendo una zona muy rica, con miles de pequeños agricultores, contenía un gran número de simpatizantes de los alzados en la lucha contra el régimen. La técnica de relocalización fue designada para cortar el cordón umbilical que amarraba a los alzados con sus simpatizantes. Y la relocalización fue uno de los capítulos más crueles en la guerra. Centenares de familias perdían todas sus pertenencias y eran obligadas a vivir en lugares distantes bajo condiciones infrahumanas. Muchas de estas familias aún permanecen cautivas en

Pinar del Río, dos décadas después de que finalizara esta guerra. Bohíos y fincas fueron incendiadas por el ejército y la milicia. En las fincas donde algún miembro de la familia estaba alzado, la milicia llegó a matar a los caballos y burros para evitar que los infelices animales fueran utilizados, para transportar mensajeros o suministros a los alzados. Centenares de simpatizantes de las guerrillas fueron detenidos en pueblos y ciudades, interrogados sin cesar, para que delataran los movimientos de las unidades guerrilleras. En la Jefatura de Operaciones, un mapa de la zona fue dividido en cuadrantes. A cada cuadrante se le asignaron cinco batallones para operaciones de peine en la búsqueda de los alzados. Una vez que un grupo guerrillero era localizado, la milicia estaba bajo órdenes de establecer un triple cerco, rodeando al grupo de alzados en tres anillos. Rodeados de esta manera, los alzados tenían sólo dos opciones. La primera era romper el cerco por arriba estableciendo combate y tratando de cruzar los anillos antes de que los cercos se pudieran cerrar. La segunda opción era romper por abajo disolviendo la guerrilla, escondiéndose en cuevas o aromales, esperando pacientemente por varios días, hasta que las tropas, cansadas de no encontrar a nadie, retiraran el cerco. En ciertas ocasiones, la milicia llevaba a cabo un cerco proletario en la cual, centenares de milicianos pegados hombro con hombro, peinaban un campo lentamente, cubriendo todo pie cuadrado del terreno donde se movían.

Pese a estar atrapados en los montes, rodeados por huestes cien veces superiores y mucho mejor armadas, los guerrilleros no iban a ser presas fáciles. La mayoría de los alzados eran hombres del campo, duros guajiros que conocían muy bien los trillos y los senderos. Muchos de los alzados, eran veteranos guerrilleros de la lucha contra Batista, o ex-militares del régimen anterior. Mientras que miles de milicianos eran muchachos de ciudad, recién entrenados, sin experiencia militar y movilizados a la fuerza, los guerrilleros eran todos voluntarios, hombres que se habían alzado sabiendo el riesgo que incurrían. Los guerrilleros estaban dispuestos a pelear con la furia de animales acorralados.

El primero de enero de 1961, comenzaron las operaciones de la limpia. Hubo combates en Arroyo Malo, Jorobada, Cuatro ametrallado en la carretera de Manicaragua y el día 12 hubo en San Ambrosio, uno de los grupos guerrilleros bajo el mando de Osvaldo Ramírez tendió una emboscada. Una patrulla de dieciocho milicianos, sedientos tras una larga marcha, cayeron en la trampa Atrapados en un cruce de fuego, diecisiete milicianos murieron en unos segundos. Sólo un rezagado logró salvar la vida, huyendo antes de ser ametrallado. Los hombres de Ramírez recogieron diecisiete rifles checos M52 y se perdieron en la maleza, huyendo del cerco inevitable que vendría. Al día siguiente, otro grupo guerrillero atacó una cooperativa, matando a dos milicianos y capturando media docena de armas. El día 11 de enero, un camión del ejército, fue ametrallado en la carretera de Manicaragua y el día 12 hubieron combates en Guaracabuya y el Central Santa Isabel.

El día 17, en el Cerco del 38, próximo a Sancti Spíritus, un grupo de alzados fue rodeado por un contingente de milicias. Un guerrillero, el Negro Calderón, fue derribado por el plomo castrista. Otro alzado, Enrique Hidalgo, recibió veintiuna heridas en su cuerpo, la mayoría causadas por fragmentos de una granada. Un tercer guerrillero, Martín Castillo, cayó herido con la columna vertebral cercenada de un balazo. Sin poder moverse, Castillo. le pidió a Hidalgo que le dejara un par de granadas. Hidalgo, herido y sangrando, se alejó arrastrando los dos rifles. Castillo, recostado al hoyo de una mata de guano, le quitó las agujas a ambas granadas, apretando las espoletas en sus manos. Cuando la patrulla de milicias se acercó a él, Castillo gritó que se rendía, pero que no podía moverse por estar herido grave. Dos docenas de milicianos se acercaron al herido. Castillo soltó las granadas. La doble explosión destrozó al guerrillero, pero dieciseis milicianos cayeron muertos por la bola de metralla. Tres días después, Hidalgo, casi muerto, fue encontrado por otros alzados. Su cuerpo estaba cubierto por gusanos y sus heridas infectadas. Milagrosamente, Hidalgo sobrevivió y continuó combatiendo por casi dos años, hasta que murió en combate a finales de 1962, en La Botella.
En ese mismo mes de enero, una de las unidades de conbate de Osvaldo Ramírez le dio muerte a Conrado Benítez, un maestro rural que había servido de práctico y de informante de las milicias. Benítez, un convencido comunista, fue convertido por la propaganda del régimen, en el mártir más popular de las filas castristas. El régimen intentó hacer parecer a Benítez como una víctima inocente de las bandas guerrilleras. Las brigadas de adoctrinamiento marxista de alfabetización recibieron en nombre de Brigadas Conrado Benítez, y el maestro delator, fue alabado como un santo mártir de la revolución castrista.

En una comparecencia pública, Fidel Castro ofreció amnistía a Osvaldo Ramírez, diciendo demagógicamente: «Queremos convencerlos de que están equivocados, Y si Osvaldo Ramírez depone las armas, le garantizaremos su vida.» Desde la Sierra den Escambray, la respuesta fue típica del héroe guerrillero: «Si Castro desea hablar, que deponga las armas y suba al Escambray. Nosotros le garantizaremos su vida.» Respondió Osvaldo Ramírez, en una entrevista clandestina.
Mientras nos alzados peleaban desesperadamente, entre la dirigencia existía fricción. Evelio Duque había tenido problemas con Augusto, su contacto en La Habana. Augusto, dándose cuenta de que Osvaldo Ramírez era el líder guerrillero más dinámico de los alzados, le quitó el mando a Duque y envió un mensaje clandestino a Ramírez, ofreciéndole la jefatura total del Escambray. Augusto también envió cartas a los 7 jefes de columnas, pidiéndoles que se integraran bajo el mando único de Osvaldo. Por el momento, sin embargo, nos jefes guerrilleros estaban más preocupados por romper cercos y sobrevivir a las lluvias de metralla, que estructurarse bajo una nueva jefatura.

El día 28 de enero, aniversario den natalicio de nuestro Apóstol, José Martí, tres columnas guerrilleras se unieron para atacar en campamento de milicias de El Joyero. Después de un mes de intensos combates, las tres columnas juntas, apenas contaban con un centenar de hombres. En acción ofensiva, las guerrillas atacaron la Comandancia de las milicias. Sorprendidos por un intenso volumen de fuego, los milicianos se retiraron con treinta y dos bajas. Los alzados tomaron el cuartel y lo incendiaron, capturando en la acción, una docena de armas largas, cinco milicianos y provisiones.

Sin embargo, la victoria fue costosa, Ismael Heredia, en Látigo Negro, jefe de la Columna Cuatro, fue muerto en la refriega. Zacarías López y Edgar Cajitas fueron heridos en el combate.

Víctor Chiche Gámez, hasta el momento, segundo jefe de la Columna Cuatro, asumió el mando de la guerrilla después de la muerte de Heredia. Gámez dejó en libertad a los cinco milicianos capturados, ya que las guerrillas, siempre en constante movimiento, carecían de facilidades para retener prisioneros de guerra.
Combate tras combate, cerco tras cerco, las guerrillas comenzaron a ser diezmadas. A principios de febrero, 8 milicianos fueron muertos en un arroyo, por la explosión de una granada. Continuaron los combates en Matas de Café, Pico Tuerto y otros parajes den Escambray.

Evelio Duque y tres de sus hombres se pasaron semanas viviendo en una cueva, hasta que lograron abandonar clandestinamente al Escambray y obtuvieron asilo politico en la embajada de México en La Habana. Joaquín Membibre, Diosdado Mesa, Vicente Méndez y Edel Montiel, cruzaron la sierra rompiendo cercos, combatiendo hasta llegar a las cercanías de Santa Clara, donde contactos clandestinos, nos ayudaron a salir del país en barco. Montiel y Méndez, se encontraban heridos.

Días después del combate en El Joyero, la guerrilla de Chiche Gámez llegó a San Blas, donde buscaron comida y descanso.

Chiche Gámez, uno de nos pocos jefes guerrilleros en sobrevivir la guerra den Escambray, nos ha relatado no siguiente: «Llegamos a la finca de un hombre que le apodaban El Gallego y en hombre nos recibió amistosamente, diciéndonos que era amito de Nando Lima, un jefe de guerrillas muy valiente que operaba en esa zona. Le pedimos comida y regresó al poco rato con su padre y sus dos hijos chiquitos. Los cuatro lucían nerviosos. Sospechábamos que el hombre había traído a los muchachitos para que a él no le hiciéramos daño. Traían masas de carne de puerco fritas y plátanos sancochados. Las manos les temblaban. Le preguntamos si había mucha milicia en la zona, y en Gallego respondió que sí, que había mucha tropa por los alrededores. A cada uno de los muchachos, les puse un billete de veinte pesos en la camisa y dejé que nos cuatro se fueran. Aunque teníamos hambre, decidimos llevarnos la comida, en caso de que en Gallego nos hubiera delatado. Si nos iban a tirar un cerco, yo quería salir de San Blas antes de que nos cerraran en anillo.

»Mi táctica con nos cercos, era de romper por arriba y moverme rápido. Tan pronto empezaban a poner tropas en posición yo empezaba a moverme. No me gustó nunca esperar a que me rodearan.

»Cuando salimos de la finca, nos estaban esperando. Tenían ametralladoras VZ y rifles Garands y FALs belgas. Tratamos de romper el cerco de frente y no pudimos. Estuvimos tres horas moviéndonos dentro den anillo, intercambiando tiros, buscando un hueco por donde salir. A Faustino Peña, uno de los nuestros, le dieron cinco balazos. Murió a las pocas horas en en Hospital de Topes de Conlantes. A Lupe Tardío, una bala le entró por debajo del esternón, le viajó de lado por en cuerpo y se quedó al ras de la piel en la columna vertebral.

»Aquellos hermanos Tardío eran hombres durísimos. Eran seis, y cinco murieron en la lucha contra Fidel. El sexto, Genaro, cumplió presidio politico. Aquella bala que le entró a Lupe en el cerco de San Blas hubiera matado a cualquiera, pero Lupe siguió peleando. - Chiche,- me dijo -sácame la bala con el cuchillo.- Pero yo no me atreví. Pensé que Lupe iba a morir pronto, pero no, a él no lo mataron hasta varios meses después, en un combate en El Dátil.

»Nos dividimos en grupos y nos separamos. Lupe estaba conmigo, pero muy débil. Subimos a un paredón de piedras, con las balas picándonos al lado. Lupe se cansaba y me dijo que no podía seguir. Nos acostamos a descansar. Yo tenía calambres en las piernas._ de tanto correr y una herida en un pie. Mi arma era un fusil automático Browning, pesado, pero muy bueno. Disparé unas ráfagas y nos ripostaron con fuego de morteros. Por suerte, los artilleros no tenían experiencia y los proyectiles volaban sobre nosotros, explotando a nuestras espaldas.

»Moviéndonos nuevamente, nos escondimos en una cueva. La milicia se nos acercó tanto que podíamos escucharlos conversando. Otro tiroteo cercano, los atrajo y nos dejaron solos.

»Esa noche nos reagrupamos. Eramos unos cincuenta hombres, atrapados dentro del cerco. Al otro día cruzamos el cerco. Los milicianos estaban a diez o quince metros de distancia, uno del otro. Estaban usando helicópteros para patrullar la zona. Cada vez que el helicóptero pasaba por sobre la línea de milicia; todos ellos miraban hacia el cielo, observando el aparato. De dos en dos, nosotros aprovechábamos el momento, para atravesar las líneas. Todos cruzamos sin problemas, pero los dos últimos hombres, tuvieron que esperar dos horas a que el helicóptero pasara de nuevo.»

Roto el cerco de San Blas, los guerrilleros, incluyendo a Chiche Gamez, decidieron cruzar las líneas de milicias, en el área de Topes de Collantes, para moverse a una zona donde no hubiera saturación de tropas.

Y continúa Gamez su relato: «Llegamos a Collantes a eso de las dos de la mañana. Nos empezamos a arrastrar de barriga, hacia las líneas de la milicia. Eramos unos ochenta hombres. Se decidió que yo sería el primero en cruzar la línea, y que Ismael Rojas sería el último. Había niebla y nos arrastramos sin hablar. Cruzamos una cerca de alambre. En la avanzada, éramos tres hombres. Del otro lado de la cerca había un terraplén donde un miliciano dormitaba, recostado a un árbol. Uno de nuestros hombres. se puso en posición cercana al miliciano, listo para matarlo si despertaba. Yo puse mi fusil ametralladora Browning en el terraplén, apuntando hacia Collantes, donde estaba la milicia. Si venía un ataque, sería de allí.

»Los nuestros empezaron a cruzar. Los primeros dieciseis hombres pasaron sin problemas. Entonces, a uno se le enredó la mochila en el alambre. El sonido despertó al miliciano, y lo matamos de un disparo. La cosa se puso dura. Desde nos encontrábamos, vimos luces de jeeps y camiones, que salían de Topes de Collantes. Yo empecé a disparar ráfagas cortas con la Browning, mientras el resto de la tropa cruzaba el terraplén a todo galope. Cuando vi venir a Ismael Rojas, yo sabía que él era el último en la línea. Ambos nos adentramos en la maleza.

»Habíamos cometido un error. Los prácticos de nuestra tropa estaban todos en la punta. Cuando Ismael y yo cubrimos la retirada, nos encontramos en la retaguardia, sin práctico que conociera el terreno. Nos acercamos a un bohío, pero había un pelotón de milicia esperando. Intercambiamos disparos y nos retiramos.

»Ese día tuvimos una docena de encuentros. Por cada uno de nosotros, había cien de ellos. Cada vez que perdíamos un grupo, tropezábamos con otro. A cada momento se nos acercaban más. Una vez me quedé esperándolos. Venían corriendo, confiados de su superioridad numérica. Les vacié un peine de la Browning, y los paré en seco.

»Cuando se me acabó el parque de la Browning cogí una Thompson, con unos cuantos peines. Nuestro grupo grande se dividió en varios grupitos, y tratamos de cruzar los cercos por diferentes lugares. En una de esas vueltas, nos topamos de cerca a un grupo de milicianos. No nos podían ver, pero nos sentían. Nos gritaron. Yo sabía que el Batallón 121 de Regla era una de las unidades que nos perseguía, así que grité: ¡Somos del 21, del Batallón 121! Nos pidieron que nos acercáramos y comenzamos a caminar hacia ellos. Eramos cinco hombres. Cuando estábamos bien cerca, en un ángulo en que no nos podían ver, nos lanzamos a correr por una cañada hacia abajo, perdiéndolos. Inocencio Rojas, el hermano de Ismael, iba al lado mío. Yo llevaba la Thompson y Rojas una carabina M l. Al llegar al fondo de la cañada, nos topamos con una patrulla de milicianos armados de PPChas, una ametralladora con tambores cilíndricos, que cargaban setenta y dos balas. Nos dieron el alto, y Rojas trató de sacar su pistola del cinto. Una ráfaga lo destrozó. Cogió dieciseis o diecisiete plomos en el pecho. Yo me tiré al suelo, vaciando el peine de la Thompson sobre ellos. Siriaco Rubaldino, El Guineo y otro al que le decíamos El Mejicano, llegaron tirando plomo. La milicia se retiró y nosotros también. Seguimos por la manigua pero la cosa estaba mala. En la distancia se oían disparos de otros grupos, tratando de romper los cercos. Las únicas balas que me quedaban se las saqué al peine de la pistola y se la puse al peine de la Thompson. Me quedaba medio peine de balas. A Siriaco le quedaban 10 balas en el M3 y al Guineo unas cuantas balas en la pistola. El Mejicano ya no tenía nada.

»Al otro día tratamos de romper el cerco, y nos tirotearon. Ripostamos con un par de disparos, pero con las pocas balas que teníamos, sólo podíamos huir. Perseguidos, nos metimos en un potrero. Cuando no pudieron localizamos, le prendieron candela por las cuatro puntas. Salimos corriendo bajo una lluvia de balas. Después de perder al grupo que nos seguía, tuvimos un encuentro con otra patrulla. A mí, se me acabaron las balas, y a Siriaco, sólo le quedaban tres. Eso era todo. Cuatro atados y tres balas.

»Encontramos un hueco en la tierra y nos metimos parados, apretados hombro a hombro. La milicia peinó el área y nos pasaron a unos metros solamente. Después regresaron. Por segunda vez no nos vieron. Entonces, en el tercer peine, nos localizaron. Diez o doce rifles nos apuntaban. Siriaco, con tres balas en el M3 me preguntó: - Chiche, ¿qué hago?- Y yo le respondí: -Ya no hay nada que hacer

»Cuando nos llevaron a Topes de Collantes, donde habían muchos alzados prisioneros, escuché voces que gritaban desde una ventana: -¡Allí traen a Chiche Gámez!- Y por sobre todas las voces, escuché la voz de Nando Lima que me gritaba: -¡Chiche Gámez, los hombres mueren sólo una vez!

»Aquellas palabras de Nando me dieron fuerza, me hicieron sentirme listo para afrontar lo que me esperaba.»

En Topes de Collantes, los oficiales de Seguridad del Estado torturaban a los guerrilleros física y mentalmente. Algunos presos fueron fusilados con salvas, una tortura cruel, que destrozaba los nervios de hombres que llevaban meses bajo condiciones de máxima tensión. Otros presos eran interrogados desnudos, mientras que a otros, se les negaba alimentos, hasta que firmaran confesiones. Las peores de estas torturas eran La Represa y La Jicotea. Los guerrilleros, maniatados, eran lanzados a una represa de donde eran sacados del agua prácticamente ahogados. La Jicotea consistía en encerrar a un preso en un barril o lavadero, hasta que casi ahogado, era interrogado. Algunos infelices se ahogaron en estos crueles interrogatorios.

Para mediados de marzo, el ejército castrista comenzó a retirar a los miles de milicianos destacados en el Escambray. La Primera Limpia había terminado. Las unidades guerrilleras habían sido aparentemente destrozadas. Ismael Heredia había muerto en combate. Duque, Membibre, Méndez, Mesa y Montiel, habían logrado escapar al exilio. Carlos Duque, Zacarías López, Guillermo Pérez Calzada, Nando Lima, Ismael Rojas y Chiche Gámez, habían sido apresados. En las montañas de Las Villas, sólo quedaban algunos grupos dispersos.

Después de la Primera Limpia, los grupos aislados que quedaban, apenas ascendían a unos doscientos hombres en su totalidad. Pero esos grupitos aislados tenían dos factores a su favor.

El primer factor, era la experiencia. Los que habían sobrevivido a la limpia, eran ahora veteranos muy duros, guerrilleros muy jíbaros, curtidos en el combate y dispuestos a la guerra.

El segundo factor era un líder guerrillero que había sobrevivido milagrosamente a once cercos de la limpia: el legendario Osvaldo Ramírez.

Mare722 - November 24, 2007 06:04 PM (GMT)
VI

PLAYA GIRON Y LA REUNION DEL CICATERO

Tan pronto las milicias se retiraron, los alzados comenzaron a salir de sus cuevas y escondites. De todas las unidades guerrilleras, la que más intacta había quedado, era la de Osvaldo Ramírez. El jefe guerrillero había logrado sobrevivir, ya que contaba con una cadena de prácticos, muy conocedores de la zona, que lo ayudaban. Ramírez había dividido su tropa guerrillera en una docena de escuadras, cada una consistía en grupos de nueve a doce hombres. Las diminutas guerrillas eran más móviles y escurridizas, que las columnas de cincuenta o sesenta hombres que había tenido Duque. A pesar de que contaba con un sistema muy primitivo de mensajeros, Ramírez tenía la capacidad de reunir varias escuadras rápidamente, para golpear un objetivo con fuerza.

Un par de semanas después del final de la limpia, vino el desastre de Playa Girón. Una fuerza invasora, auspiciada por la CIA, desembarcó en la Ciénaga de Zapata. La Brigada de Asalto 2506, consistía en un ejército de mil quinientos hombres que fueron entrenados en Centro América. Sin cobertura aérea, los invasores fueron blancos fáciles de los aviones Sea Fury de Castro, los cuales destruyeron los barcos de abastecimiento de la Brigada. En tres días de violentos combates, la invasión se desmoronó, sin municiones ni víveres y acosados por la aviación y la artillería enemiga. Sin rutas de escape, Girón falló por la ineptitud de la CIA, la falta de coraje del Presidente Kennedy, y la mala planificación logística. Este fracaso ayudó a Castro para afianzarse en el poder.

En las Sierras de Las Villas, los alzados sentían una inmensa frustación. Ni las guerrillas, ni la poderosa fuerza del clandestinaje que abarcaba toda la Isla, fueron activados para apoyar la invasión. Los factores más poderosos de la oposición interna en Cuba fueron ignorados por la CIA, unos por mala planificación y otros por ser demasiado independientes y difíciles de controlar. El plan original de la invasión que había sido concebido bajo la administración de Eisenhower, no era originalmente un plan invasor, sino, equipos de infiltración, utilizados para reforzar y suministrar a las fuerzas guerrilleras. Irónicamente, los alzados nunca fueron avisados de la inminente invasión.

Osvaldo Ramírez trató de reorganizar a las guerrillas del Escambray. El 15 y 16 de julio de 1961, en el Cicatero, en lo profundo del Escambray, se celebró una reunión de jefes guerrilleros a la que asistieron los principales líderes de la insurrección.

Osvaldo Ramírez se encontraba allí, con su sombrero Stetson y su arma favorita, una carabina MI. También estaba presente Tomasito San Gil, un muchacho de 22 años de edad, nacido en la finca Ciego Ponciano en las inmediaciones de Sancti Spíritus, que llevaba diez meses de combates y había probado ser un líder natural y un gran estratega, nacido para el combate. Congo Pacheco, otro de los presentes, era veterano guerrillero de la lucha contra Batista. Julio Emilio Carretero, con barba tupida, había sido sargento de la policía en Topes de Collantes. Benjamín y Blas Tardío, eran dos humildes campesinos que habían sido de los primeros en alzarse en el Escambray. Rigoberto Tartabull, era un mulato que provenía de una familia dividida, ya que sus hermanos eran milicianos. Maro Borges, un muchacho de apenas 20 años, ya dirigía una guerrilla de hombres mayores que él. Pedro González, un guerrillero agresivo, que había burlado los cercos de la limpia, escondiéndose en un cayo al sur de Trinidad, desde donde había regresado para continuar la lucha. Cheíto León era un muchacho trinitario, afable, que de camionero y miliciano, se había convertido en jefe de guerrillas. Porfirio Guillén, con su carabina San Cristóbal, era ya veterano de muchos cercos evadidos.

El Ejército de Liberación Nacional, que así se denominó el movimiento unido de los alzados, ratificó la dirigencia total del mando guerrillero, bajo las órdenes del Comandante en Jefe, Osvaldo Ramírez. Osvaldo, al ser proclamado jefe máximo del Escambray, aceptó con unas frases escuetas: -Les prometo,- dijo Ramírez a los guerrilleros reunidos en el Cicatero, -que lucharé contra el comunismo hasta que Cuba sea libre o yo muera en combate. Para mí no habrá exilio.- El ELN, independiente de otros movimientos amparados por la CIA, comenzó a desarrollar un sistema de suministros internos, que incluso llegó a contactar a grupos guerrilleros activos en otras provincias. El FURE (Frente Unido Revolucionario del Escambray), fue vertebrado en 1961, manteniéndose vigente hasta 1965.

En la reunión del Cicatero se hicieron promociones, se asignaron labores, y se dividieron suministros, discutiéndose la posibilidad de establecer contactos con otros grupos guerrilleros, activos en el norte y sur de la provincia. Sólo unos meses después de la Primera Limpia, el Escambray estaba en pie de guerra de nuevo.

El Comandante Osvaldo Ramírez, el único guerrillero, al que el dictador Castro le había ofrecido amnistía, se mantenía aún peleando .en la Sierra del Escambray, convocando al pueblo de Cuba a la guerra de liberación.

Mare722 - November 24, 2007 06:05 PM (GMT)
VII

LA SEGUNDA LIMPIA DEL ESCAMBRAY

En los meses que siguieron a la reunión del Cicatero, los grupos de alzados crecieron y se multiplicaron. La provincia entera estaba en guerra. Se creó el Frente Sur del Llano, capitaneado por Carlos González Garnica, un ex-soldado del Ejército Rebelde, que se había alzado con un grupo de insurgentes. En el norte de Las Villas, Margarito Lanza Flores, conocido por Tondike, dirigía uno de los focos guerrilleros más activos en toda la Isla. En el norte de Las Villas habían varios focos guerrilleros muy activos. De Sagua La Grande a Corralillo, además de Tondike, habían grupos de alzados dirigidos por Benito Campos Campitos, su hijo, José Martí Campos, y un guajiro corpulento, llamado Agapito Guapo Rivera. En la zona de Sagua La Grande a Camagüey, se movían las guerrillas de Amoldo Martínez Andrade y Adalberto Méndez Esquijarrosa, conocido por El Quia.

En el Escambray, el Comandante Osvaldo Ramírez estaba tratando de vertebrar una extensa red de suministros, reclutando a simpatizantes de la zona. En Fomento, Trinidad, Sancti Spíritus, Manicaragua, Cienfuegos, Santa Clara y una docena más de pueblos villareños, se vertebró una poderosa organización clandestina, con la misión de apertrechar a los combatientes de los montes. Con los nexos rotos con la CIA, sin tener confianza en las promesas de los yanquis, Ramírez se preparó para librar una guerra de liberación, sin ayuda exterior.

La labor titánica de mantener a un ejército guerrillero, comenzó de nuevo. Los suministros eran pasados de mano en mano. Un par de botas por aquí, una hamaca por allá, una caja de balas o una metralleta robada, un revólver regalado por un colaborador, medicinas donadas por un farmacéutico, latas de comida regaladas por un bodeguero, suministros recogidos en pueblos y ciudades, eran transportados a las fincas en El Escambray, donde eran recogidas por los combatientes. De esta manera, con el apoyo de centenares de campesinos y obreros en la provincia, los alzados comenzaron a abastecerse.

Ramírez dedicó parte de su tiempo a establecer una línea de prácticos, para poder mover sus guerrillas de zona en zona, burlándose de las patrullas del ejército. Los prácticos, eran hombres, mujeres y niños de la región, algunos trabajaban de día como monteros, en las fincas y por la noche servían de guías para los grupos de alzados. Los prácticos_ se conocían trillos, atajos y caminos que no aparecían en los mapas. Una guerrilla perseguida por el ejército castrista se podía mover de región en región a toda velocidad, cambiando constantemente de prácticos, mientras las milicias cerraban cercos sobre campos vacíos.

El ejército castrista, contaba con sus propios prácticos, a los cuales se les llamaba guajimapas. Entre los guajimapas del ejército castrista habían varios que, en realidad trabajaban para las guerrillas, guiando a las milicias en búsquedas inútiles, que duraban semanas. Uno de los más conocidos fue el Capitán Bombino, un recio guajiro. que en muchas ocasiones se apareció en el campamento de Osvaldo Ramírez, para avisarle a los alzados, de peines que se avecinaban en la zona. Bombino, a riesgo de ser baleado por un francotirador guerrillero, o descubierto como doble agente por los castristas, arriesgó su pellejo por muchos meses guiando al ejército en cacerías inútiles.

Otro gran colaborador de los alzados fue Juan Francisco Rodríguez, un experto tirador y jinete, capitán de milicias, el cual, al ser descubierto, escapó en su caballo, en una fuga espectacular. Perseguido por jeeps llenos de milicianos armados, Rodríguez mató a uno de un certero balazo en la frente, evadiendo su captura al lanzarse al trote por una peligrosa cañada.

Con el fortalecimiento de las guerrillas, los alzados comenzaron nuevamente a golpear las tropas castristas. A forales de octubre de 1961, una guerrilla dirigida por Vale Montenegro y Miner de la Torre, atacó El Pajarito, un cuartel de milicias y centro de acopio regional del gobierno. Los guerrilleros del Frente Sur del Llano, capturaron varias armas largas y prendieron candela a cinco naves, donde se almacenaban productos de abastecimiento. En la zona de Cienfuegos, hubo incendios de sembradíos en las cooperativas estatales. En la carretera a Zulueta (al norte de la Provincia), un autobús fue desalojado de pasajeros e incendiado por las guerrillas. En las cercanías de Cumanayagua, los hombres de Rigoberto Tarta bull, emboscaron a un jeep. Siete milicianos fueron muertos en este combate. El cuartel de milicias de Diana fue asultado por los alzados. En diferentes lugares de la Provincia, varias fincas de simpatizantes e informantes del régimen fueron quemadas. En las carreteras de Fomento a Baez, y en las cercanías de Manicaragua, camiones del ejército fueron ametrallados. En el Escambray, un grupo de alzados dieron muerte al brigadista-alfabetizador Pedro Ascunce Domenech y a un colaborador castrista llamado Pedro Lantigua.

Los asesinatos de Domenech y Lantigua no tenían justificación política, pues aunque ambos eran castristas, estaban desarmados, y Domenech era menor de edad. Entre los jefes guerrilleros hubo un repudio hacia este acto irresponsable. El régimen castrista utilizaba estos accidentes, muy poco frecuentes en la guerrilla, para representar a los alzados como criminales y ladrones. Osvaldo Ramírez, consciente de que la muerte de Conrado Benítez había sido contraproducente para la causa anti-castrista (aunque Benítez había sido informante del régimen), dió la orden, de que las guerrillas no podían ajusticiar a colaboradores comunistas, sólo estaban permitidos estas muertes, si se podían documentar crímenes, perpetuados por estos individuos contra los alzados. Aunque el asesinato de Domenech recibió mucha publicidad por parte del régimen, también es cierto que el gobierno de Castro, en la búsqueda de mártires, irresponsablemente, envió a centenares de brigadistas-alfabetizadores a zonas de combate, instándolos a que sirvieran de delatores. Al régimen castrisca le convenía los mártires, y trató de crearlos, enviando a imberbes jóvenes alfabetizadores a zonas de combate. Los pocos crímenes aislados cometidos por grupos guerrilleros, no se comparan, es más, son pálidos, ante los centenares de crímenes, torturas, y fusilamientos, perpetrados por los milicianos en la Sierra y por oficiales de Seguridad del Estado en los diferentes centros de interrogación de la Provincia.

La Ley 988, fue decretada por el régimen castrista con el propósito de justificar los crímenes cometidos contra los alzados y colaboradores en Las Villas. Esta ley permitía la confiscación de propiedades privadas de insurgentes, y los fusilamientos de jefes guerrilleros y alzados que fueran encontrados culpables de cometer crímenes con tra los poderes del Estado.

En reacción a la creciente ola de sabotajes y emboscadas perpetradas por las guerrillas, el régimen decidió llevar a cabo la Segunda Limpia del Escambray.
Comenzaron a llegar nuevamente. Camiones y autobuses cargados de tropas. Jeeps equipados con ametralladoras de grueso calibre. Carros blindados para patrullas de carreteras. Más de setenta mil milicianos de las otras cinco provincias llegaron a Las Villas para participar en las operaciones militares. De acuerdo al propio Carlos Franqui, en su libro Retrato de Familia, un general del ejército soviético sirvió de consejero militar en las operaciones que se llevaron a cabo contra las guerrillas.

Y comenzaron los combates. Violentos encuentros en Veguitas, Matas de Café, El Potrero de Guinia, Guanayara, El Dátil, La Botella, Yaraguza y otros muchos lugares. En las cercanías de Zulueta, murió el jefe guerrillero Domingo Melena. En otro cerco, falleció Rafael García Catalá, otro lider de los alzados.

Pero los hombres del Escambray eran hombres muy duros. Cuando Julio Emilio Carretero fue herido de un balazo en el pecho, Tomasito San Gil lo ayudó a escapar del cerco. Perseguidos por centenares de milicianos, ambos hombres se escondieron en un espinoso aromal. Pasaron días escondidos, y los gusanos infestaron la herida de Carretero. Arriesgándose a ser emboscado, San Gil le pidió ayuda a un guajiro. El campesino les proporcionó agua y comida, pero la única medicina con que contaba era creolina, que se utilizaba en el campo para curar caballos. San Gil, con la rama de una aroma, le quitó los gusanos de la herida a Carretero, pinchándolos con las espinas de la rama. Después, con sus manos, Tomasito derramó la creolina, en la pestilente herida de Carretero. La cura campesina fue muy efectiva y unas semanas después ambos guerrilleros estaban activos nuevamente, emboscando patrullas de la milicia y peleando duro por la libertad de Cuba.

Un jefe guerrillero que murió en combate en esta etapa, fue Manolito Rodríguez, un temerario combatiente de 25 años de edad, conocido por El Habanero. Era hijo de una familia acomodada, El Habanero, dejó un buen trabajo en la Compañía de la Electricidad y a una esposa a punto de darle una hija, para alzarse en los montes de Las Villas. En breve tiempo, llegó a ser capitán- de una guerrilla, estableciendo la reputación de ser un hombre sin miedo, dispuesto a todo. al encontrarse rodeado por el ejército, se batió fieramente, cuando una bala de grueso calibre le destrozó el hombro izquierdo, pero, El Habanero cubrió la retirada de sus hombres, disparando la Thompson con una mano, y la culata apretada contra sus axilas. Cuando las balas se le acabaron, logró matar a un soldado a culatazos, antes de ser rematado, por las tropas enemigas. Manolito Rodriguez, El Habanero murió sin conocer a su hija recién nacida.

En febrero de 1962, la guerrilla de Juan Felipe Castro, conocido como Sancti Spirítus, tendió una emboscada a tropas del gobierno, en la región del Hanabanilla. En un violento combate, los hombres del Frente Sur del Llano, dispararon a quemarropa sobre las fuerzas castristas, causándole a la milicia dos docenas de bajas, entre muertos y heridos.

La Segunda Limpia continuó. Camiones de milicianos heridos. llegaban a los hospitales de Santa Clara y Cienfuegos. El Condado, en el término municipal de Trinidad, era el centro de detención de Seguridad del Estado (G2) y se encontraba abarrotado de campesinos detenidos por las tropas castristas. Casi todas las noches había fusilamientos de guerrilleros capturados o colaboradores en las líneas de suministros. Es imposible saber con exactitud, cuántos patriotas cubanos fueron fusilados en El Condado de 1960 a 1966, pero indiscutiblemente, fueron varios centenares. Los cadáveres ametrallados, eran enterrados en fosas comunes, rara vez eran entregados a sus familiares inmediatos.

Al igual que en la limpia anterior, las tropas castristas continuaron la relocalización de centenares de familias campesinas, todas aquellas que tuvieran familiares guerrilleros, o que consideraban que pudieran estar vinculadas a las líneas de colaboración. Pero a pesar de las relocalizaciones, de los centenares de arrestos, de que se sellaron las carreteras, y se peinaran los montes, los fusilamientos de los alzados y de contar con la extraordinaria ventaja de una superiodad númerica cien veces mayor a la del número de alzados; la Segunda Limpia tampoco pudo erradicar el movimiento guerrillero del Escambray. Docenas de grupos sobrevivieron a la limpia.

Frustrados ante la impotencia de no poder eliminar a las guerrillas con movimientos masivos de tropas, el régimen castrista decidió crear unidades especiales de contra-guerrillas, a las que denominó Lucha Contra Bandidos (LCB).

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VIII

MUERTES DE CONGO Y OSVALDO

Y LA CREACION DEL LCB

El inicio de la primavera de 1962, fue una época muy dificil para los combatientes. A comienzos del mes de abril, el Congo Pacheco, uno de los más conocidos jefes guerrilleros del Escambray, fue herido en un combate, recibiendo siete balazos. Fue capturado por las tropas enemigas y llevado al Hospital Militar de Santa Clara, donde (de acuerdo a las propias fuentes de información castrista) el jefe guerrillero se arrancaba los sueros de los brazos, negándose a recibir asistencia médica de los comunistas. Después de dos semanas en el hospital, Pacheco fue sacado envuelto en sábanas y transportado en un carro que era tripulado por oficiales de Seguridad del Estado. Fue ejecutado en secreto y su cadáver nunca fue entregado a sus familiares.

El jefe guerrillero Osvaldo Ramírez, que se había alzado hacía dos años, y sobrevivido a dos limpias y a docenas de cercos, se convirtió para el ejército de Castro, en la presa más codiciada. En el mes de abril, Ramírez fue delatado por Filiberto Cabrera Carranza, conocido por Pancho el Grande, un diminuto empleado del hospital de Meyer. Cuando centenares de milicianos rodearon el campamento guerrillero en Las Aromas de Velázquez, se suscitó un intenso combate. Poco a poco, al fuego de las ametralladoras VZ y PPCha, la milicia cerró el nudo. Nuevamente, Osvaldo Ramírez, el guerrillero más buscado del Escambray, se esfumó en la maleza, burlando el cerco.

Unas horas después, en una cañada cercana, un cabo de milicias detectó un movimiento en un matorral. El cabo, un hombre rubio y pecoso, apodado El Yanqui, disparó un tiro hacia la cañada. El plomo solitario encontró un cuerpo: el del Jefe Máximo de las guerrillas del Escambray. El 16 de abril de 1962 moría Osvaldo Ramírez, el único guerrillero al cual Castro había ofrecido amnistía, si deponía las armas. Hoy, su cadáver descansa en una tumba desconocida, en suelo cubano.
En las semanas siguientes, los líderes guerrilleros se reunieron de nuevo, en el Hoyo del Naranjal, donde por voto democrático se eligió a Tomás San Gil de 23 años de edad, Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional del Frente Unido Revolucionario del Escambray.

Pocos días después de asumir el Comandante San Gil el mando de los insurgentes, el régimen castrista, en decreto firmado por el Comandante Juan Almeida Bosque, creó el 3 de julio de 1962, las unidades especiales de Lucha Contra Bandidos (LCB) .

El LCB pretendía crear unidades móviles, que pudieran dedicarse a la cacería de grupos guerrilleros. Las limpias habían probado que la mera saturación de tropas en un área, no podían eliminar a los guerrilleros, los cuales contaban con el apoyo del campesinado. Las tropas del LCB funcionarían como tropas de avanzada, para localizar alzados, y como contra-guerrillas, para tender emboscadas una vez la milicia abandonara una zona después de un cerco, y los alzados comenzaran a salir de sus escondites.

Muchas de las milicias utilizadas en el Escambray en las limpias eran hombres de ciudad, que desconocían el terreno y no sabían como moverse en la maleza. El LCB, pretendía desde su fundación, que las unidades de combate se nutrieran de campesinos adeptos al régimen, hombres que pudieran moverse por una selva con la misma habilidad que los alzados. Era pues, el concepto de guajiro contra guajiro, guerrilla contra guerrilla. La diferencia por supuesto, era que los guerrilleros, mal armados, en grupos de una docena de hombres eran cazados por unidades del LCB numéricamente superiores y muy bien abastecidas.

Existían dos tipos de combatientes en las unidades de los llamados LCB, y aunque el régimen en sus publicaciones, ha elogiado grandemente al LCB , nunca ha admitido diferencias entre los combatientes en estas unidades especiales. El primer tipo de combatiente, era el que estaba bien indoctrinado, el guajiro transferido de los batallones de milicias serranas, por voluntad propia y veterano de dos limpias. El segundo tipo de recluta, sin embargo, era el militar castigado, el cual encaraba la opción o de una condena en el pabellón de presos militares de La Cabaña, o servir como combatiente del LCB y ser perdonado de sus pecados. De esta manera, los militares castristas, acusados de insubordinaciones, hurtos, fraudes y hasta asesinatos, se vieron transferidos a las unidades del LCB, bajo órdenes directas del Ministerio del Interior.

El jefe principal del LCB era el Comandante Raúl Menéndez Tomassevich, hombre calvo y de cara redonda, con un largo e interesante historial delictivo.
Tomassevich había comenzado su vida como un delincuente común por pasar cheques falsos, delito que lo llevó a la cárcel en el año de 1955 al 1957. Al salir de la prisión común, se unió a la lucha contra Batista y se alzó en la Sierra Maestra, convirtiéndose en oficial de guerrillas, participando más tarde en el frente del Escambray, junto al Ché Guevara. Después del triunfo de la Revolución, fue jefe militar de transporte del MINFAR hasta 1961. Tomassevich tenía la experiencia de la lucha anterior en la zona y además el talento de poder pensar como un alzado. En medio de una batalla, sabía calibrar lo que los guerrilleros podrían atreverse a hacer, para romper un cerco. Un hombre despiadado y sin escrúpulos, era el perro fiel y leal que Fidel Castro necesitaba en la zona de operaciones.

La segunda figura clave en el LCB, era el Comandante Lizardo Proenza, un fornido guajiro nacido en 1927 en el poblado de Victoria de las Tunas, Oriente. Proenza fue capitán del Ejército Rebelde en la lucha contra Batista, llegó a convertirse en uno de los hombres de confianza de Raúl Castro. Después del triunfo de la Revolución, fue jefe de milicias de la provincia de Matanzas y jefe de Servicio Especial del Escuadrón de Ceiba Mocha.

Para el verano de 1962, los primeros centenares de combatientes del LCB, comenzaron a llegar a la zona del Escambray. Desde ese momento en adelante, el matiz de la guerra cambiaría. En vez de limpias gigantescas, la guerra contra los alzados estaría en manos de las unidades de Seguridad del Estado de Las Villas, de varios miles de hombres del LCB, de unidades regulares del MINFAR y de miles de milicias serranas de Las Villas.

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IX

EL BRAZO MAS FUERTE DEL ESCAMBRAY

Y LOS HOMBRES DE LA SIERRA

Mientras en cinco Provincias de Cuba se gestaban insurrecciones, en la Provincia de Las Villas, los hombres del Escambray, bajo las órdenes de Tomás San Gil, se reorganizaban una vez más.

Tomás San Gil era llamado por los castristas El Brazo Más Fuerte del Escambray, y con razón. Bajo su mando se incrementó la línea de suministros, se efectuaron más alzamientos, y se intensificó la lucha guerrillera, realizando numerosas acciones de combate contra las fuerzas castristas.

Según las publicaciones del régimen, a la guerrilla de San Gil se le atribuyeron -ten un período de once meses las bajas de cincuenta y cuatro soldados del ejército castrista, y el incendio y destrucción de dos ómnibus y de treinta y seis edificios, entre los que incluían, casas de curar tabaco, tiendas de cooperativas y almacenes del gobierno.

Tomasito San Gil era un muchacho de baja estatura, pero de fuerte constitución física, inmensamente valiente y dotado con un gran sentido de organización. Aunque al alzarse en armas en el mes de septiembre de 1960, carecía de entrenamiento militar, Tomasito llegó a jefe guerrillero en el fragor del combate. Un estratega natural, fue escogido por el Comandante Osvaldo Ramírez, como Segundo Jefe del Ejército de Liberación Nacional. En su época de alzado, desde 1960 hasta 1963, demostró ser un combatiente de primera linea y como Jefe de Guerrillas fue muy querido por su tropa. Cuando cumplió 23 años, los hombres de la línea de suministros le enviaron un cake y bocaditos a la manigua para que celebrara su cumpleaños.

Hoy, guerrilleros que sobrevivieron la guerra campesina, hablan de Tomás San Gil con reverencia y admiración. Estos ex-guerrilleros cuentan que en un combate, él era el primero en atacar, y en un cerco, el último en escapar.

El Departamento de Seguridad del Estado, en uno de sus muchos intentos para asesinar a San Gil, infiltró a un hombre dentro de la comandancia guerrillera. Tomasito, enterado de esta trampa, a través de sus contactos, arrestó al infiltrado, llamado Cipriano Almeida y a un guajiro que le servía de contacto. Ambos fueron ahorcados.

La linea de suministros del FURE (Frente Unido Revolucionario del Escambray), había comenzado a vertebrarse en 1961. El Comandante Osvaldo Ramírez asignó para la dirección del aparato clandestino a Luis Rodríguez, un hombre de amplias dotes organizativas y probado valor. Tiempo después, Rodríguez fue arrestado y enviado al presidio político. Tomás San Gil que ya fungía como Jefe de la Comandancia, a la muerte del Comandante Osvaldo Ramírez, reestructuró la línea de suministros, tratando de establecer contactos con grupos guerrilleros en otras provincias. Tomasito le asignó a Renán Llanes la labor de establecer nexos con alzados en Matanzas, La Habana y Pinar del Río. Llanes logró reunirse con el Jefe de Guerrillas de Pinar del Río, conocido solamente como Cara Linda, con el Comandate Filiberto Coto en Güira de Melena, en La Habana, y con Perico Sánchez, el audaz jefe de la guerrilla matancera. Para Llanes, comenzó la dificil labor de realizar viajes semanales entre La Habana Placetas, llevando armas y suministros. Todo el equipo bélico era depositado en una finca de Placetas, desde donde los mensajeros de las guerrillas los transportaban a la zona de operaciones en el Escambray.

Uno de los contactos establecidos por Llanes que suministró armamentos a los hombres del Escambray, fue el Comandante del Ejército Rebelde Raúl Díaz Torres, veterano de la expedición del Granma, quien ya en esa época, se encontraba conspirando contra Castro y que eventualmente prefirió irse al exilio que integrarse al comunismo.

Toda la linea de suministros y mensajes enviados a San Gil eran supervisados por su hermana Conchita, y su madre. Doña Benilde Díaz de San Gil. Durante los años que realizaron esta riesgosa e importante labor, ambas mujeres fueron arrestadas y maltratadas en numerosas ocasiones, e interrogadas incesantemente.
En un intento para destrozar a los grupos guerrilleros, las milicias serranas y el LCB se lanzaron a la búsqueda frenética de los alzados. Entre los mejores oficiales de combate del LCB se encontraban el Capitán Pedro Nodal Loyola, y el primer teniente Gustavo Castellón, conocido como El Caballo de Mat'aguara. A Castellón, el régimen le ha creado una imagen utilizando la publicidad oficial, atribuyéndole la eliminación o captura de más de doscientos alzados, cifra obvia
mente exagerada. Pero cierto es que Castellón sí causó estragos entre los alzados, los cuales llegaron a respetarlo como un contrincante de probado valor. Varios de los sobrevivientes de la lucha guerrillera han declarado que, El Caballo de Mayaguara en ciertas ocasiones le tuvo compasión a algunos de los alzados capturados heridos, no permitiendo que sus hombres los remataran. Esta no era una práctica común de parte de los soldados castristas, ya que muchos alzados fueron ejecutados en los mismos montes donde eran capturados.

tino de los jefes guerrilleros capturado y fusilado fue Margarito Lanza Flores, conocido por Tondike. La zona de operaciones de Tondike se encontraba en el norte de Las Villas, desde Corralillo hasta Sagua La Grande. Un humilde hombre de pueblo, de la raza negra, Tondike era jíbaro y muy difícil de atrapar. Sabía caminar de espaldas para dejar rastros falsos. Dentro de un cerco se movía de lado a lado, dejando pista que confundían a los cazadores del LCB. En cierta ocasión, que se encontraba cercado, eludió el anillo de tropas y cruzó la Carretera Central hacia el sur, a propósito dejó un rastro obvio, emprendiendo marcha atrás y regresando al norte de la carretera, donde estaba el cerco. Los cazadores del LCB movieron el cerco hacia el sur de la carretera, mientras Tondike y sus hombres se alejaban más hacia el norte.

Después de muchos combates, Tondike, el valiente guerrillero, fue acorralado al día siguiente de atacar la finca de un informante. Fue acosado por un helicóptero, que los guerrilleros ametrallaron. Cercado por un batallón del LCB, Tondike se escondió en un cañaveral, pero los castristas le prendieron candela al campo de caña por las cuatro puntas. El jefe guerrillero escarbó un hueco y se acostó en la trinchera, tratando así de evitar las llamas. Cuando el incendio fue aplacado, Tondike fue capturado con serias quemaduras en la cara, y con el pecho como burbujas de chicharrón. A la sombra del puente Rodrigo, Margarito Lanza Flores, conocido por Tondike, fue fusilado.

La política internacional, con sus constantes traiciones, intervino nuevamente en la triste epopeya cubana. La llamada Crisis de Octubre, una confrontación entre los Estados Unidos y la Unión Soviética sobre el establecimiento de bases de cohetes ofensivos en la Isla, tuvo un triste final. Los rusos prometieron retirar los cohetes de la Isla, pero los norteamericanos se comprometieron no sólo en no apoyar a los insurgentes anti-castristas, sino también, a servir de policías para evitar que los exiliados cubanos ayudaran a los hombres dentro de Cuba, para derrocar al tirano. Las buena relaciones y los que podríamos llamar luna de miel, entre los exiliados y los norteamericanos habían concluido. Debido al Pacto Kennedy-Kruschev, los cubanos en el exterior quedaban totalmente desprovistos de ayuda, enfrentados no sólo a los soviéticos, sino ahora, también, a los norteamericanos.

A pesar de las traiciones internacionales, en los montes cubanos, los valientes guerrileros continuaban la guerra, sin ayuda del exterior y solamente apoyados por los campesinos de las zonas en conflicto.

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X.

1963: EL AÑO DEL CUERO DURO

Al año 1963, los oficiales del LCB lo denominaron El año del cuero duro. Y así fue. Todas las semanas hubieron combates y todas las noches, fusilamientos. Centenares de hombres de ambos lados cayeron en los montes y llanos de Las Villas, en innumerables refriegas.

El cuatro de enero, una unidad del LCB rodeó a la guerrilla de Porfirio Guillén en un sembradío cercano al cementerio de Manicaragua. Entre los once guerrilleros se encontraba un hombre llamado Alfredo Luque, un ex militar que era hijo de un comunista- Pese a la influencia paternal, Luque deseaba alzarse contra el régimen. Con la ayuda de Roberto Rivero Gómez y Enrique Ruano, (dos dirigentes de la linea de suministros) Luque obtuvo una carabina San Cristóbal con varios peines de balas. Rivero y Ruano llevaron al nuevo alzado a unirse a los hombres de Guillén el primer día de ese año. Tres días después era cercado con su grupo en las cercanías de Manicarragua. Esa mañana murió en combate.

Otro de los mártires de este combate fue Juan Devora Blanco, conocido por El Niño Devora. Este era un ex preso político, que al momento de su fuga, dejó escrito en las paredes de la cárcel el juramento de que jamás sería tomado prisionero nuevamente. En Manicaragua murió peleando.

Uno por uno, cayeron los alzados. Porfirio Guillén fue abatido mientras disparaba su San Cristóbal. Bernabé, El Mulato, trató de abrir fuego con una calibre .30, pero el arma se encasquilló. Otro manir de ese fatídico día fue Gilberto Rodríguez, quien había escapado de la cárcel la primera vez que lo habían capturado. Sólo un alzado, Israel Pacheco, logró evadir el mortífero cerco.

En ese mes de enero también hubieron encuentros entre alzados y El cinco de febrero las guerrillas de Pedro (González incendiaron dos ómnibus en la carretera de Trinidad a Sancti Spíritus, después de desalojarlos. Cuando los omnibus ardían, un jeep de una patrulla del ejército se acercó a investigar, los alzados les tendieron una emboscada, matando a cuatro soldados. En ese mismo mes los alzados atacaron un cuartel cercano a Santa Clara y varios guerrilleros y milicianos murieron en combates en la zona de Veguitas. Dos oficiales del ejército fueron muertos en la carretera de Seibabo cuando fueron emboscados por alzados.

Miles de hombres del LCB habían sido desplegados a la zona de operaciones donde se movía la guerrilla de Tomás San Gil. Capturar o eliminar a San Gil era la principal prioridad de los castristas en Las Villas. En enero lo rodearon, pero el jefe guerrillero escapó cruzando el río Caracusey. A finales de febrero fue cercado de nuevo en Las Llanadas de Gómez. Rompió el cerco y se dirigió al Hoyo del Naranjal, donde fue cercado nuevamente, pero logró evadir el anillo. La persecusión continuó hasta el último día de febrero, en que San Gil fue atrapado en el Monte de las Cuarenta Caballerías. Al anochecer y con menos de treinta hombres, Tomás San Gil se enfrentó a varios batallones enemigos, tratando de romper el cerco, mientras las tropas castristas apretaban el nudo. El tableteo de las VZ se confundía con los disparos de M3, de Garands y M52, las granadas iluminaban la noche y luces brillantes cortaban la oscuridad. Por uno y otro lado, los alzados trataban de cruzar hacia el campo abierto, mientras las maldiciones y los gritos se escuchaban entre los disparos.

Tomás San Gil con varios de sus hombres rompió el cerco cuando aún a sus espaldas se escuchaba el tableteo de las armas. Su lugarteniente Nilo Armando Saavedra Gil, conocido por Mandy Florencia, quedaba atrapado en el anillo. San Gil penetró de nuevo el mortífero cerco, tratando de rescatarlo.

Al amanecer el primero de marzo de 1963, concluyó el combate. Tomasito San Gil, Mandy Florencia y otros once alzados quedaban inertes en el campo de batalla. El LCB y la milicia contaban veinte y siete bajas y muchos heridos.

Después de la muerte de Tomasito, el mando del ELN pasó a Julio Emilio Carretero Escajadillo, quien desde 1960 había sido jefe guerrillero. El Comandante Carretero, un hombre de unos treinta años, tenía una barba larga y tupida, era un veterano rompe cercos, con cicatrices de balas en su duro cuerpo. En el año que dirigió operaciones en el Escambray, el régimen le atribuyó veinte y siete bajas al ejército castrista, así como ciento dieciseis actos criminales contra los poderes del Estado, los que incluían incendios de almacenes, vehículos del gobierno y destrucción de fincas propiedades de simpatizantes del régimen.

Los combates en 1963 continuaron con intensidad. La guerrilla de Raúl Realito Hernández fue eliminada en una intensa refriega, cuando fue cercada. Realito, herido, se enfrentó a un cazador del LCB. Ambos hombres se dispararon a quemaropa, vaciando los peines de sus ametralladoras.

En otro combate que duró horas, tropas del LCB dirigidas por Gustavo Castellón, El caballo de Mayaguara dieron muerte a Leonardo Peñate y tres de sus hombres. En otro encuentro murieron ---atrapados en una emboscada del LCB- Chiqui Jaime y varios hombres de su guerrilla.

En junio de 1963 fue fusilado en La Esperanza, el ex capitán rebelde Adolfo Sargén, conocido por el apodo de Terranova. Por más de un año, Terranova y sus hombres vivieron en cuevas excavadas cerca de Santa Clara desde donde logró llevar a cabo varios ataques contra las fuerzas castristas, uno de ellos contra el cuartel El Hormiguero. Al ser capturado se encontraba con una pierna podrida, a consecuencia de una vieja herida que nunca se curó. Unas semanas después del fusilamiento de Sargén, los castristas también ejecutaron a Macario Quintana, otro jefe guerrillerores del LCB.

El día trece de agosto, en Manacas-Iznaga, veintiún guerrilleros fueron fusilados en un acto alevoso, sin razón lógica aún en la crueldad de la guerra. Los hombres que fueron asesinados esa trágica noche eran prisioneros de guerra, habían sido transportados a Las Villas desde la cárcel de Isla de Pinos, donde algunos llevaban hasta más de dos años encarcelados. Entre los que murieron ante el paredón esa noche se encontraban Nando Lima y Monguito Pérez, dos jefes guerrilleros que habían sido apresados en la primera limpia en 1961.

El 23 de ese mes, el jefe guerrillero Rigoberto Tartabull fue muerto en combate por su propio hermano. La muerte de Tartabull a manos de su propio hermano, un oficial de milicia es uno de los eventos más mórbidos y trágicos de la guerra campesina. Como una deferencia, el cadáver del alzado fue entregado a los familiares, permitiéndose que fuera velado propiamente.

En septiembre, la guerrilla de Demetrio Nano Pérez fue aplastada en un gran cerco. Al mes siguiente, nueve de los sobrevivientes fueron fusilados en Santa Clara. Durante el año de 1963, en Condado, varios centenares de alzados y colaboradores fueron pasados por las armas y docenas más se enfretaron a los paredones de fusilamientos en las zonas de Santa Clara, Corralillo, Sagua La Grande, Báez, Rodas, Ranchuelo, Cienfuegos y La Campana.

A pesar de la represión brutal del régimen, los alzados no se dieron por vencidos, Campos de caña ardieron en Tuinicu y Soledad y vehículos del régimen fueron ametrallados en carreteras. El 22 de diciembre los guerrilleros ejecutaron al miliciano Martín Valdivia en la finca El Barral.

El año del cuero duro desangró de tal manera a los combatientes alzados en Las Villas, que Enrique Ruano, sobreviviente de las líneas de suministros del FU RE, nos dijo al respecto «llegó el momento en que los alzados no querían que más hombres se unieran a las guerrillas, ni aunque fueran armados. Todos ellos comprendían muy bien que no podían ganar, que no habían balas ni rifles, ni botas suficientes para suministrarlos adecuadamente. La mentalidad de los guerrilleros
llegó a ser suicida, la actitud era de pelear hasta el último hombre y la última bala. Ellos no querían más reclutas porque sabían que era imposible ganar sin ayuda del exterior y combatiendo contra un ejército bien armado y un régimen represivo. Comprendieron que estaban condenados a morir y no querían un sacrificio estéril por parte de nuevos alzados».

A finales de 1963, en El Guasimal se libró uno de los combates más feroces de toda la guerra. Maro Borges y veinte de sus guerrilleros fueron cercados en un anillo por centenares de enemigos. A los veinte y tres años, Maro Borges era un veterano de la lucha contra Batista, y de dos años como jefe guerrillero en el Escambray peleando contra el comunismo. Rodeado en El Guasimal, Maro se preparó para romper el cerco por arriba. Debido a las pocas balas con las que contaban, las guerrillas siempre esperaban hasta el último momento para disparar, y en acciones practicamente suicidas, hacían fuego a quemaropa. La milicia tenía balas para malgastar, pero los alzados no podían darse ese lujo.

En el combate de El Guasimal la primera ráfaga derribó a una linea completa de milicianos. Los alzados comenzaron a romper el cerco, cara a cara, frente a frente, en ambos lados intercambiaron disparos. Ismael Borges, -un hermano de Maro- se desplomó muerto. Otro de los hermanos Borges, Elías, cayó derribado con diecisiete plomos en su cuerpo, fueron balas de un peine de metralleta checa disparadas a quemaropa. Maro recibió un balazo en el pecho, pero continuó disparando su Springfield, tratando de cruzar el cerco. El guerrilero Ibrahim Palmero resultó muerto, y su hermano Emerio herido, quería quedarse al lado del cadáver de Ibrahim, pero Maro Borges , con la sangre en el pecho mojándole la camisa, agarró a Emerio por un brazo, y le dijo «tú perdiste uno, pero yo dejo dos. Vámonos.».

Los alzados rompieron el cerco, brincando sobre los cadáveres de los milicianos y los hombres del LCB. Perseguida por los cazadores del LCB, la guerrilla se internó en la maleza. En el campo de batalla quedaban once alzados y más de tres docenas de milicianos con los cuerpos acribillados y sangrantes, entre ellos, se encontraba -con tres heridas de bala- el alzado Raúl García, que fue capturado y llevado por la milicia al gigantesco helicóptero de transporte, donde los cadáveres se encontraban amontonados. Cuando el helicóptero despegó, el cuerpo de un guerrillero menor de edad comenzó a moverse, era Elías, el más joven de los hermanos Borges, que aún vivía, a pesar de los diecisiete plomos que llevaba en su carne . Abrió los ojos, levantó la cabeza sangrante y mirando hacia el montón de milicianos muertos, dijo: «¡Mira como matamos hijos de puta hoy!». Elías Borges sobrevivió milagrosamente a las numerosas heridas. Después de largos años en presidio político, llegó a tierras del exilio.

Mientras el helicóptero conducía a Elías Borges al presidio político, Maro, herido, continuaba huyendo de los soldados que lo perseguían. Con el pecho sangrando y sintiéndose débil, Maro le dió su rifle a uno de los nueve hombres que con él habían evadido el cerco, ordenándoles que continuaran la huída. Armado de su inseparable pistola, el jefe guerrillero se escondió solo en un aromal, mientras sus hombres se alejaban. Minutos después llegaban las tropas del régimen a peinar la zona, caminando tan cerca del escondite de Maro, que casi lo descubren.

Durante tres días Maro Borges, casi moribundo, permaneció en aquel aroma¡. Los gusanos cubrieron su herida infestada, comiéndose la carne de su pecho. En acción desesperada que nos demuestra la valentía y la entereza de este jefe guerrillero, Maro Borges se arrastró hasta la puerta de un bohío cercano, con la pistola golpeó en el marco de madera y un guajiro de cara arrugada se asomó a ella. Maro apuntó con la pistola y le dijo: «Soy Maro Borges, si me quieres ayudar empieza ya, si me vas a entregar, lo tendrás que hacer rápido antes de que te meta un tiro.»

El guajiro,- como la mayoría de la población campesina era simpatizante de la guerrilla- lo ayudó. Maro necesitó tres meses para recuperarse. Cuando su herida cicatrizó, la piel le creció fina como un papel de cebolla. Con la fea huella en su pecho, el guerrillero regresó a la loma para seguir combatiendo contra el sistema opresor.

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XI

EL HOMBRE DE MAISINICU

Y LA ETAPA FINAL DEL ESCAMBRAY

Incapaces de poder derrotar a las guerrillas utilizando solamente unidades militares, los comunistas intentaron infiltrarse en las guerrillas. El más connotado y conocido de estos infiltrados fue Alberto Delgado Delgado, al cual se le caracterizó como un héroe en una película propagandista producida en 1973 en Cuba, llamada FI Hombre de Maisinicú.

Alberto Delgado fue soldado del Ejército Rebelde y sargento de milicias en la zona de Morón. Licenciado por aparentes problemas nerviosos, fue reclutado por el Ministerio del Interior con la específica misión de infiltrarse en las filas de los alzados. Delgado, un individuo de bigote fino, baja estatura y personalidad cínica, se mudó para Las Villas, para administrar la finca Maisinicú. Desde el momento en que comenzó su trabajo, ofreció empleo en la finca a varios colaboradores de los alzados, ganandose así su simpatía. Poco tiempo después. Delgado se covertiría en un aparente colaborador de las guerrillas proporcionándoles medicinas, botas y comida Así fue ganándose la amistad y confianza de algunos de los hombres claves en la línea de suministros, llegando a proponerles la fuga de Cuba de algunos alzados, asegurándoles que él tenía a su disposición los contactos para llevar a cabo la salida clandestina de estos hombres.

Para principios de 1964, la situación de los grupos guerrilleros era desoladora. Centenares de alzados habían muerto en combate y o habían sido encarcelados y condenados a penas de hasta treinta años, las lineas de suministros estaban casi destruídas. Debido al racionamiento impuesto por el régimen, los bienes de consumo para avituallar a las guerrillas se hacían imposibles de obtener. Sin balas y sin comida, los pocos guerrilleros que lograron sobrevivir, se encontraban en una situación desesperada.

Una oportunidad para escapar al exilio, por riesgosa que fuera, era una baraja que bien merecía la pena jugarse, y fue también la oportunidad de Alberto Delgado y Delgado para entrar de lleno en su misión por encargo del Ministerio de Interior. El primer grupo que intentó salir de Cuba por la vía establecida por Delgado fue la guerrilla de Maro Borges. Maro, con su pecho marcado por la horrenda cicatriz, llevaba cuatro años alzado en los montes de Las Villas. Delgado le había dicho que si podían llegar hasta Morón, un contacto los llevaría hasta un cayo cerca de Camagüey, desde donde los alzados serían recogidos por una lancha norteamericana. Maro, el propio Delgado y quince guerrilleros mas, comenzaron la larga caminata, moviéndose de noche para no ser detectados.

Amador Acosta, uno de los sobrevivientes de la guerra campesina, era capitán en la guerrilla de Maro en aquel momento. Su versión de lo sucedido es muy diferente a la de la trama en la película castrista.

Acosta nos dijo: «Cerca de Jatibonico nos encontramos con un muchacho, y lo tomamos prisionero. Delgado quería matarlo, para así implicarnos a todos en un asesinato. Nosotros estábamos opuestos pues el muchacho aparentaba estar de nuestra parte. Delgado le empezó a dar cranque a Raúl Morel, el segundo de Maro, para que matara al muchacho. Raúl y su familia habían sufrido mucho, y no había que darle mucha cuerda. Delgado se dió cuenta de este detalle y le insistió a Raúl para que hiciéramos algo con el muchacho. Yo, dirigiéndome a Delgado, le dije: -'Mire, si aquí tenemos que matar a uno o a cien hombres, lo hacemos y se acabó. Pero esto, no es un asunto de usted. No se meta'. Pero Delgado me ignoró, y siguió jodiendo con el asunto. Yo rastrillé el Garand y le apuntándole al pecho, le dije: -'Si lo que tú quieres es ver a un muerto, entonces ponte espejuelos, que el muerto vas a ser tú.- Entonces se calmó y al muchacho lo dejamos que se fuera.»
Al llegar a las cercanías de Morón, Alberto Delgado fue al pueblo a coordinar contactos. Aunque en la película mencionan al Teniente Candelario Rubiel como el alzado que lo acompañó al pueblo, el guerrillero fue realmente Amador Acosta, vestido de civil y armado de una pistola. En la ciudad de Morón, ambos hombres se entrevistaron con Sánchez, el misterioso contacto clandestino de Delgado, quien era en realidad un agente de Seguridad del Estado. Sánchez les prometió un camión para trasladar a los alzados de Morón a Punta Alegre, desde donde serian transportados en el bote de un pescador, a un islote .

El cuatro de febrero de 1964, la guerrilla de Maro Borges fue recogida en un cayo por un barco pintado de blanco, con tripulantes rubios_ que hablaban inglés. Confiados en que estaban a salvo, los guerrilleros comieron emparedados y tomaron las cervezas que estos aparentes tripulantes norteamericanos les ofrecían. Inocentemente, entregaron las armas y se les dijo que bajaran al pañol del barco para recibir un exámen médico. Uno a uno, estos hombres fueron atacados por los agentes de Seguridad del Estado, que se encontraban allí escondidos. El viaje que esperaban concluyera en Miami, sólo los llevó a una celda en Villa Marista donde se encuentran las oficinas de Seguridad del Estado en la Habana.

Mientras esto sucedía, Delgado, de regreso al Escambray, comenzó a preparar otra trampa, esta vez para el Comandante Julio Emilio Carretero. En los preparativos para su fuga, y como ignoraba la suerte corrida por Maro Borges y su grupo, Carretero acordó que llegando a Miami, le enviaría un mensaje a su Lugarteniente José Cheito León. Carretero se proponía utilizar la onda de Radio Swam, en el programa del periodista Luis Conte Agüero. La clave sería transmitida por tres días consecutivos, garantizándole a Cheito León que la ruta vía-Delgado era segura. Al oir esto, Delgado no se inmutó. El infiltrado sabía que la Seguridad del Estado podía interferir las transmisiónes de Conte Agüero y sobreponer otras transmisiónes con la clave adecuada. Lo que Delgado no sabía, era que uno de los guerrilleros de Carretero había establecido una segunda clave privada entre él y un familiar en Trinidad. La segunda clave, una llamada de teléfono desde Miami, indicaría que la ruta era segura. Ese mensaje teléfonico que nunca llegó seria el principio del fin para Alberto Delgado.

El 9 de marzo de 1964, Carretero cayó en la trampa castrista con catorce de sus hombres y Zoila Aguila, La Niña de Placetas, la única mujer que dirigió una guerrilla en combate.

El balance siniestro de la misión del infiltrado castrista Alberto Delgado y Delgado, conocido como El Hambre de Maisinicú fue el siguiente: más de treinta guerrilleros fueron llevados a juicio en La Habana, dieciocho hombres -entre ellos Amador Acosta, y una mujer, Zoila Aguila Almeida (La Niña de Placetas)-, fueron sentenciados a largas condenas carcelarias, doce hombres incluyendo a los Comandantes Maro Borges y Julio Emilio Carretero, fueron condenados a morir fusilados. En el breve juicio, Maro declaró sus sentimientos hacia el sistema en una forma burda, pero muy clara: «¡Yo me cago en la Revolución y me limpio el culo con Fidel Castro!» dijo el jefe guerrillero.

El 22 de junio de 1964, en los fosos de la Fortaleza de La Cabaña, doce hombres se encararon al paredón de fusilamiento: Maro Borges, Irenio Borges, Raúl Morel, Macho Jiménez, Andrés Oramas, Toniás García Valle, Julio Emilio Carretero, Cuco Cedeño, Blas Ortega, Valentín Hernández, Manolo Munsó La Guardia y Benito Rodríguez Pedraja. Parados juntos, en la oscuridad de la noche, iluminados por la luz blanca de reflectores, los doce hombres cantaron el Himno Nacional mientras los rifles FAL disparaban, y los plomos destrozaban sus cuerpos.

Mientras tanto, en el Escambray, Cheíto León esperaba el mensaje radial. La primera clave fue dada, pero la segunda clave, la llamada telefónica, la que El Hombre de Maisinicú desconocía, nunca llegó. Che [lo, desconfiado como todo buen alzado, comenzó a tener dudas de Alberto Delgado.

El Comandante José Cheíto León Jiménez, que había asumido el mando de los pocos grupos que aún quedaban en el Escambray, se había ganado sus galones --al igual que todos los otros jefes guerrilleros- por sus méritos. Era un hombre joven, de 26 años, fuerte y afable, Cheíto había sido educado en Trinidad. Estaba trabajando como camionero, cuando decidió alzarse para combatir al comunismo. Él y su hermano Berardo habían reclutado diecinueve hombres de la zona, que se irían con ellos dos. Conscientes de que carecían de armamento y de experiencia militar, los veinte y un hombres se enlistaron en un batallón de milicia. Después de varias semanas de entrenamiento básico, los nuevos reclutas desertaron en abril de 1961 y se alzaron, llevándose con ellos los rifles checos M52. Con tres años de experiencia en el combate, Cheíto León era, a pesar de su juventud, un veterano curtido en docenas de encuentros contra fuerzas siempre superiores.

Con la sospecha escondida en lo más profundo de su pensamiento, Cheíto León se reunió con Alberto Delgado a la orilla de un río próximo a la finca Maisinicu. Delgado, cínicamente había mandado a matar a una res de la finca para festejar el viaje de la gruerrilla a Miami. Cheíto fingiéndole amistad, celebró junto a él, hasta que no pudo contenerse más, confrontó al traidor. En la panfletaria película castrista, Delgado murió valientemente y desafiante. Pero en la realidad -contado por los sobrevivientes- no fue así. Al ser emplazado por Cheito León, Delgado le negó repetidamente ser agente castrista. Después, llorando, declaró que había sido obligado a ayudar a la Seguridad del Estado cuando él había sido descubierto conspirando. En sus últimos momentos le pidió clemencia, aludiendo que él era un padre de familia. Cheíto León ignoró los gritos del traidor, también Carretero era un padre de familia y Delgado los había entregado miserablemente. Alberto Delgado fue ajusticiado. Al día siguiente su cuerpo colgado de una guásima, fue descubierto por campesinos de la zona.

Una vez desenmascarada la infiltración de Delgado, la Seguridad del Estado lanzó una redada, arrestando a toda persona que había tenido contacto con El Hombre de Maisinicú. Dos empleados de la finca -- Varela y Pepe Yoyo----, fueron fusilados, Siripio Hernández, otro empleado fue condenado al presidio político. Dos cuñados de Alberto Delgado, José y Alberto Nodal, recibieron condenas carcelarias por haber estado involucrados en la línea de suministros a los alzados.

El LCB continuó arremetiendo contra los alzados, tratando de ubicar a las bandas guerrilleras, para eliminarlas una a una. La guerrilla de Rubén Cordobés fue atrapada en un potrero, donde murieron cuatro alzados, combatiendo contra los cazadores. Pedro González, el jefe guerrillero al cual se le atribuían las muertes de dos docenas de milicianos, cayó en combate en el Cerco La Barca. A Cheíto León lo cercaron al norte de Trinidad, en un fuerte combate, en el que murieron hombres de ambos bandos, Cheíto León fue alcanzado por dos balas. Herido, Cheíto se arrastró hasta un matorral. Allí, cuando lo iban a capturar mató a dos milicianos con su última granada, inmolándose con ellos. Así murió el cuarto y último de los jefes guerrilleros del Escambray.

Aún quedaban dispersos algunos grupos en el Escambray. El más numeroso de estos grupos era dirigido por Blas Tardío, quien se había alzado en 1960. Tardío, un hombre de inmenso valor, era una leyenda viviente en el Escambray. Con su fama de bravo guerrero, logró en un día romper nueve cercos. En otra ocasión, que fue herido en una pierna, él mismo se sacó la bala y se cosió su herida, cauterizándola con un machete al rojo vivo. Blas Tardío Hernández fue capturado en 1965, en combate. Posteriormente fue fusilado. El era el quinto de los hermanos Tardío en morir peleando por la libertad de Cuba. El primero fue Lupe que murió en combate en 1961. Benlarnín que fue fusilado en 1963. Blas fue también fusilado en 1965. Poco después Camilo fue fusilado y Toto que se suicidó en el presidio. Sólo Genaro sobrevivió, pero cumplió años en el presidio político. La muerte de Blas Tardío selló el final de la lucha en el Escambray.

Durante los últimos meses del año de 1965 y durante todo el año de 1966, el LCB utilizando todos los recursos de la dictadura, fue ubicando y cazando a los últimos rezagados de las guerrillas. Luis Vargas, que se había alzado en 1960 y que fue el guerrillero que más tiempo se mantuvo en las lomas, fue capturado el día primero de diciembre de 1965 y fusilado posteriormente. El último guerrillero. José Rebozo Febles, fue atrapado en una cueva y capturado el primero de octubre de 1966. A Rebozo lo condenaron a treinta años de presidio político.

Después de ochenta meses de combate, la gesta heróica del Escambray había concluido. Fue una derrota física para los combatientes de la libertad, pero una victoria moral para un pueblo, que a través de tres décadas aún combate por sus derechos.

La guerra campesina tuvo sus detalles históricos que no concluyeron en 1966 con la captura del ultimo guerrillero. En 1968 y 1970 hubo infiltracic es de hombres del exilio en tres desembarcos, enfrentandose estos nuevos guerrilleros en combates con las fuerza del régimen, en los cuales murieron hombres de ambos lados. Figuras como Amancio Mosqueda, Vicente Méndez y José Rodríguez Pérez entraron verticalmente en la historia contemporanea de Cuba.

En 1970, hubo incendios en sembradíos en el Escambray, y rumores de que un grupo de alzados se encontraba en los montes. Las tropas del ejército castrista nuevamente mudaron a unos tres mil quinientos campesinos de la zona, trasladándolos para dos pueblos de Pinar del Río y otro de Camagüey.

Años más tarde, en 1975, Raúl Castro en una entrevista declaró: «Esa lucha es poco conocida ... fue una lucha esencialmente de clases.» y tenía toda la razón el comunista, la lucha --hasta hoy-- ha sido poco conocida, ignorada por ambos lados. También fue una lucha esencialmente de clases. Una era la nueva clase, los aristócratas del régimen comunista, los explotadores totalitarios del pueblo cubano. La otra clase eran los humildes guajiros, los pobres campesinos, la clase obrera cubana, luchando sin armas, y sólo con la vergüenza por la libertad de Cuba contra el comunismo.

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XII

LOS GUERRILLEROS

DE PINAR DEL RIO Y LA HABANA


Mientras en Las Villas los alzados se batían contra miles de milicianos la rebelión contra el sistema comunista se extendía a todas las Provincias de Cuba.
En Pinar del Río en 1960, se alzaron las guerrillas al mando de Clodomiro Miranda y de Bernardo Corrales, ambos ex oficiales de la lucha insurgente contra Batista. Ya por ese entonces, operaba en los montes de la Cordillera de los Organos una guerrilla dirigida por Pastor Rodríguez Roda, un ex-soldado conocido por Cara Linda. En 1961, se alzaron las guerrillas de Francisco Robaina, conocido por Machete, las guerrillas de Ismael Titi García Díaz y el grupo dirigido por Pedro Celestino Sánchez Figueredo.

En 1961 tuvieron lugar varios combates importantes entre las guerrillas y las milicias serranas. Estas peinaron la Cordillera de los Organos completa. Entre los primeros jefes guerrilleros que cayeron en estos encuentros estuvieron: Clodomiro Miranda, que fue herido de gravedad y con los gusanos comiéndole la carne de las piernas y la barriga, fue fusilado. y Bernardo Corrales, que delatado por uno de sus propios hombres, fue apresado y fusilado en diciembre de 1961.

Los alzados en la Provincia de Pinar del Río, aunque no eran muchos, hicieron lo que pudieron para combatir al régimen. El 11 de abril de 1961, en un encuentro entre los hombres de Cara Linda y las milicias, murieron dos alzados y tres milicianos, entre éstos últimos se encontraba el Teniente Polanco, jefe de la patrulla de milicias serranas. Durante el mes de agosto, tres guerrilleros fueron heridos y capturados cerca de Artemisa; y las guerrillas de Machete tomaron una cooperativa, desarmando a cuatro milicianos. El día cuatro los aliados al mando de Pedro Sánchez mataron al miliciano Modesto Serrano, connotado comunista de la zona.

El primero de septiembre las guerrillas atacaron Cinco Pesos, muriendo tres milicianos, también varios civiles fueron heridos en un cruce de fuego. El día nueve la guerrilla de Pedro Sánchez fue emboscada, resultando dos alzados muertos y el propio Sánchez herido en un brazo, pero logró escapar. En esta accion esta guerrilla practicamente fue aniquilada. El 6 de octubre de 1961, 7-ni García murió en combate peleando contra un cerco de milicias.
Los grupos que se formaron en el exilio intentaron auxiliar a los alzados de Pinar del Río. Uno de ellos, dirigido por Marciano Bello se infiltró en esa zona en 1961, pero no lograron mantenerse por mucho tiempo. Perseguidos por centenares de milicianos, fueron capturados y Bello murió fusilado. Otro fusilado del grupo fue un radio telegrafista llamado August McNair. El último grupo de infiltración guerrillera desde el exilio fue el dirigido por Gilberto Rodríguez San Román, el cual murió en combate el 16 de mayo de 1964.

Pero varias infiltraciones de armamentos si tuvieron éxito. En 1962, Cara Linda sostuvo una reunión secreta con el capitán Renán Llanes, enviado de Tomás San Gil en una gira por tres provincias, para establecer contactos clandestinos con otros grupos guerrilleros. Cara Linda había logrado recibir un cargamento de armas enviado desde el exilio. En la reunión, Cara Linda le entregó a Llanes veintiuna carabinas M I y una ametralladora calibre .30 para ayudar a los hombres que luchaban en el Escambray.

Cara Linda, el más conocido de los jefes guerrilleros de Pinar del Río, se mantuvo activo hasta que murió en una emboscada tendida por agentes de la Seguridad del Estado. Machete Robaina estuvo peleando hasta octubre de 1963 en que cayó bajo el fuego enemigo en un combate en el entronque de Cowley. El 12 de diciembre de 1963, Pedro Celestino Sánchez, -el jefe guerrillero que más tiempo estuvo alzado- murió con varios de sus hombres en un combate contra las fuerzas del régimen. Con la muerte de Pedro Celestino Sánchez y el arresto de más de cincuenta colaboradores de su linea de suministros, la lucha guerrillera organizada concluyó en la provincia, aunque quedaron algunos alzados rezagados por la región.

La Provincia de La Habana, que es la Provincia más carente de montes espesos y con las mejores lineas de comunicaciones por carreteras, no resultaba geográficamente propicia para la guerra partisana. Debido a estas condiciones, fue la región donde menos grupos guerrilleros existieron. En las zonas de Güines y Jaruco hubo guerrilleros activos desde 1961 hasta 1963. El más conocido de los alzados de la provincia fue Filiberto Coto, conocido por El Pipero, apodo que
había adquirido por su oficio de chofer de pipas de agua en la zona deGüines. La guerrilla organizada por Coto llegó a tener veinte hombres. Por intermedio de Renán Llanes (el enviado de San Gil), Coto logró obtener diez carabinas M 1. Con un modesto armamento el jefe de las guerrillas de La Habana se mantuvo en la lucha desde el verano de 1961 hasta mediados del 62, tiroteando vehículos del régimen en las carreteras y llevando a cabo sabotajes. Eventualmente el grupo fue atrapado en un gran cerco de tropas del Ministerio de las Fuerzas Armadas, dirigidas por el Comandante Arsenio García. Después de un corto combate contra fuerzas superiores, la guerrilla fue eliminada. Coto y varios de sus hombres fueron fusilados. La Seguridad del Estado realizó casi doscientos arrestos en diferentes ciudades de la Provincia, acusando a los arrestados de haber tener vinculos con la linea de suministros de El Pipero.

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XIII

TIGRES DE LOS LLANOS: LOS PATRIOTAS DE MATANZAS

En la Provincia de Matanzas se peleó con furia. Después de I as Villas, Matanzas fue la región donde más se combatió contra el comunismo, utilizando tácticas guerrilleras. Más de veinte grupos de alzados se mantuvieron activos desde 1960 hasta 1965.

El jefe guerrillero que más tiempo estuvo alzado en la Provincia fue Benito Campos, conocido por Campitos. Campitos era bajo de estatura, de pelo canoso, y usaba un sombrero Stetson negro y una ametralladora M3. Valiente y astuto, Campitos había sido capitán del Ejército Rebelde. Se había alzado en 1960 contra el régimen de Castro en Las Villas. Sus hijos, Chicho y José Martí Campos, también veteranos de la lucha contra Batista, iban con él. El alzamiento de los Campos fue auspiciado por el MRR Después de varios meses, operando en la zona de Las Villas, Campitos y sus hombres se trasladaron para la frontera entre las Provincias de Matanzas y Las Villas. Su guerrilla contaba con dos docenas de hombres y una amplia red de colaboradores que se extendía por las dos provincias.

A Campitos los comunistas lo llamaban El Majá, por su habilidad para eludir cercos. El propio régimen publicó que Campitos en el transcurso de un mes, burló veinte y siete operaciones militares. Este detalle nos dá una panorámica de quien era Campitos, de su coraje y valentía, pues eludir veinte y siete cercos en treinta días es una hazaña sobre humana. Por cuatro años Campitos y sus hombres mantuvieron en jaque a las fuerzas castristas, pero la guerrilla ya agotada en su
lucha constante contra fuerzas superiores, fue rodeada y aniquilada.

El cerco fue tendido por tropas del LCB dirigidas por L tardo Proenza, Campitos y su grupo pelearon su última batalla en un cañaveral cerca del Central Mercedes. Seis hombres del LCB murieron en la refriega. Chicho y José Martí Campos murieron en la acción. Campitos herido, se parapetó y continuó combatiendo solo y tratando de huir, pero al no poder romper el cerco, sintiéndose acorralado, se pegó un tiro, muriendo el 4 de septiembre de 1964.

Otro de los guerrilleros legendarios de Matanzas fue Perico Sánchez González, un ganadero y hombre de familia de la zona de Jagüey Grande. Se alzó a los 48 años de edad sin tener experiencia militar, pero con el deseo de pelear por la libertad de su Patria. Uno de sus hijos, Raúl, fue miliciano, y había participado en la Primera limpia del Escambray. El muchacho regresó de Las Villas lleno de asco y abochornado, al í había visto a los milicianos quemando los bohíos de los guajiros que se negaban a ser relocalizados. Esta experiencia lo llevó a conspirar junto con su padre, aunque permaneció en la milicia para facilitar sus actividades conspirativas. Bajo investigación por actividades clandestinas, Perico Sánchez fue arrestado en dos ocasiones. La tercera vez que la policía lo intentó detener, Perico se batió a tiros con la policía castrista, donde resultó herido en una mano. Perico logró escapar, alzándose en la zona sur de Matanzas, armado de una ametralladora Thompson. Dos de sus cinco hijos, Pedro y Raúl, se alzaron junto con él. Desde abril de 1961 hasta mediados de 1963, las guerrillas de Perico Sánchez causaron estragos en las filas castristas. Los delatores fueron ajusticiados y las patrullas emboscadas. La guerrilla de dieciocho hombres fue cercada en Palmar Bonito por un batallón de milicias y unidades militares del MINFAR. Perico y sus hombres rompieron el cerco, librando combates continuos por cinco días. Pedrito, uno de los hijos de Perico, logró evadir el cerco escondiéndose en la Ciénaga de Zapata. Allí, hambriento, logró sobrevivir alimentándose de lo que encontraba a su paso en aquel inhóspito lugar. Mientras tanto, su padre reorganizaba la guerrilla después del combate del Palmar Bonito, llevando a cabo una serie de emboscadas audaces contra tropas del régimen. Uno de los incidentes más conocidos ocurrió el 28 de enero de 1963, en las cercanías de Jagüey Grande. La guerrilla incendió un cañaveral y tendió una emboscada en los alrededores del incendio. Cuando un carro patrulla con cuatro policías se acercó al siniestro, los guerrilleros abrieron fuego, resultando muertos tres de los cuatro agentes. Unos días después, cercados nuevamente, los guerrilleros evadieron el cerco cruzando tembladeras pantanosas donde los castristas no se atrevían a pasar. El 7 de abril de 1963 en la finda Cantabria, entre Pedro Betancourt y Torriente; la guerrilla fue atrapada en otro cerco, estableciéndose un intenso combate donde murió el hijo de Perico, Pedrito Sánchez. Dos días más tarde y en la misma zona, su hermano
Raúl Sánchez y otro guerrillero, Wilfredo Rodríguez fueron ametrallados cuando intentaban cruzar la tercera línea de un triple cerco que habían tendido las fuerrzas del régimen. En este combate resultaron muertos cuatro milicianos y Perico con sus hombres lograron escapar. Deprimido por la muerte de sus dos hijos, y perseguido constantemente, Perico decide abandonar la Provincia de Matanzas, refugiándose por varias semanas en Güira de Melena en la Provincia de La Habana. Desde su escondite, Perico Sánchez mandó un último mensaje a sus hermanos: «Yo estoy vivo. Perdí a dos hijos. Intenté morir en el cerco, pero tengo que seguir luchando para acabar con estos comunistas». Cercado por unidades de la policía y agentes de la Seguridad del Estado, Perico Sánchez logró escapar de la casa donde se había refugiado, pero tropezó con otra patrulla frente a la fábrica de Carretas Comet a la entrada de Güira de Melena. Con su pistola en mano murió combatiendo al enemigo. Era la noche del 10 de mayo de 1963, en un mes tres miembros de la familia Sánchez de Jagüey Grande habían caido en combate.
Después de su muerte, el cadáver de Perico Sánchez fue transportado a su pueblo natal, siendo paseado por las calles del pueblo a la vista pública. Su primo, Tino Sánchez, un connotado comunista de la zona, iba sentado adentro del camión que llevaba el cadáver de Perico, y gritaba por un altoparlante, «al bandido Perico Sánchez lo eliminamos, ya el pueblo puede dormir tranquilo». El camión, con su carga macabra, pasó por frente a la casa de los padres de Perico Sánchez.

Otro de los más aguerridos jefes guerrilleros de Matanzas fue Juan José Catalá, conocido por el apodo de Pichi. Un hombre fuerte de baja estatura, el Pichi había sido teniente del Ejército Rebelde en la lucha contra Batista. Asignado como jefe militar de la zona de Jovellanos, y disgustado con el giro que tomaba la revolución, al Pichi no le tomó mucho tiempo comenzar a conspirar de nuevo. Auspiciado por el MRR, en 1960 se alzó en Matanzas. Su grupo, uno de los primeros, estaba bien organizado, operando en las zonas de Jovellanos y Bolondrón. Pichi logró coordinar con otros grupos de alzados acciones simultáneas. Sus ataques a vehículos del régimen se hicieron tan frecuentes, que en 1962 las tropas castristas sólo se movían en la tuna, de noche y en forma de convoys. Jeeps o camiones no se atrevían a moverse solos por las carreteras de Matanzas, ya que los hombres del Pichi estaban al acecho. En Pedroso, cerca de Pedro Betancourt, los guerrilleros incendiaron varios kilómetros de sembradío de caña que ardieron fuera de control. Los alzados coordinaron la acción para quemar la zona por varios lugares consecutivos. El fuego iluminó el cielo matancero como si fuera de día, y era tan intenso, que para apagarlo fue necesario llevar hasta Matanzas unidades de bomberos de la Provincia de la Habana. Después de cuatro días, más de veinte millones de arrobas de caña ardieron en el inmenso sabotaje, que se considera fue el mayor en toda la guerra.

Después de romper numerosos cercos, el 22 de marzo de 1963, Pichi con varios de sus hombres fueron atrapados en una finca cerca del Central Limonares. Armado de una carabina M2, Pichi Catalá murió en combate, enfrentándose a una tropa del LCB dirigida por el Comandante Lizardo Proenza. Al morir, el jefe guerrillero se encontraba cubriendo la retirada de sus hombres.

Hubieron numerosos jefes guerrilleros de probado valor y patriotismo, que combatieron contra el comunismo en la provincia de Matanzas. Uno de ellos fue el pintoresco jefe guerrillero Francisco Castañeda, conocido por Pancho Jutía, el cual adornaba los árboles de su región con letreros que proclamaban la zona: «Primer Territorio Libre de Pancho Jutía». Otros de los más conocidos jefes alzados fueron Gerardo Fundora, Gervasio Cabrera, Delio Almeida, Julio Falcón y Joaquín Benítez, conocido como El Capitán Bandera.

Los guerrilleros de Matanzas se mantuvieron activos pese a tremendos contratiempos. Hubieron guerrillas no sólo en las lomas y en los pantanos, sino también en los llanos, donde los alzados lograron funcionar escondiéndose en fincas, sembradíos y potreros. Muchos utilizaron cuevas para esconderse, llegando incluso a excavar cuartos subterráneos que cubrían con maleza para no ser detectados. Pese a que luchaban contra huestes muy superiores, los alzados de Matanzas pelearon heroicamente desde principios de 1960 hasta finales de 1964.

Mare722 - November 24, 2007 06:11 PM (GMT)
XIV

EL FRENTE NORTE DE LAS VILLAS Y CAMAGÜEY

Al igual que en Pinar del Río, en la Provincia de Camagüey hubo pocos alzamientos en comparación con otras Provincias, donde miles de hombres se alzaron. Pero a pesar de los reducidos núcleos de alzados, el frente norte de Las Villas y Camagüey fue una zona muy activa de los focos guerrilleros.

El 10 de octubre de 1961, Rolando Martín Amodea, un ex piloto de la Fuerza Aérea y ex oficial del Ejército Rebelde, se alzó en Camagüey, con nueve hombres. Una de sus más destacadas acciones, fue el asalto a las minas de asfalto de Perea, donde los alzados destruyeron equipos, quemaron un edificio y capturaron las armas de la posta. La guerrilla se mantuvo activa por varios meses hasta que fue desmembrada. Martín Amodea se desplegó hacía La Habana, donde fue capturado el 25 de septiembre de 1964 y se presume que fue fusilado por el régimen.

El 8 de julio de 1961, otro ex miembro del Ejército Rebelde, Arnoldo Martínez Andrade, armado de un FAL belga comenzó a vertebrar una guerrilla en el norte de Las Villas. La primera acción significativa de la guerrilla de Amoldo Martínez, tuvo lugar el 18 de septiembre, cuando tomó el poblado de Río, donde nueve milicianos fueron heridos en cómbate. Al mes siguiente, en la finca Juan Velozo, la guerrilla rgmpió un cerco en el que murieron dos milicianos. El 20 de noviembre la milicia les tiende otro cerco en la finca Las Flores, pero la guerrilla logra huir. Pedro Pino, uno de los hombres de Arnoldo murió en este combate. A pesar del constante acoso, Arnoldo y sus hombres lograron quemar sembradíos en la zona Caibarién y Chambas, también tirotearon un vehículo del régimen en la carretera del circuito norte. En el mes de diciembre los alzados quemaron un jeep del Central Adelaida, mataron a dos milicianos en las cercanías de Sagua la Grande, destruyeron el tren del Central Narcisa y eludieron un cerco de milicia en Aguada de Pasajeros. A comienzos de 1962, y perseguidos por centenares de milicianos y soldados, el reducido grupo de valientes guerrilleros rompieron un cerco en Guavabo, capturaron seis rifles de la cooperativa del Barrio Amarillo, y quemaron un camión del régimen en la carretera de Meneses.

Aunque nunca existieron más de seis grupos con un total de setenta combatientes, los alzados del frente norte de Las Villas y Camagüey se mantuvieron activos desde 1961 hasta finales de 1965. Las bajas que le causaron al aparato militar del régimen fueron numerosas e incendiandos muchos edificios y vehículos del gobierno.

Entre los jefes guerrilleros más conocidos que operaron en esa zona y durante diferentes períodos de esta guerra, se encontraban Juan Martínez Andrade, el hermano de Arnoldo, y Manolito López, apodado El Loco. López era un muchacho de sangre fría que se había alzado a principios de 1960, cuando era menor de edad. Capturado, fue enviado a la cárcel para menores de Torrens, de la cual escapó para alzarse nuevamente. Para fines de 1961, López se había convertido en uno de los jefes guerrilleros más odiados por la milicia de Camagüey.

Otros jefes guerrilleros fueron Floro Camacho y Everardo Díaz Brunet, conocido por Frías, ambos veteranos del Ejércitd Rebelde, y Mario Bravo, que era barbero y en su historia guerrillera consta que logró eludir docenas de cercos. También se destacó mucho un carnicero de Iguara, Adalberto Méndez Esquijaroza, llamado El Quia, que medía seis pies y medio y pesaba más de doscientas libras de puro músculo. El Quija era un hombre arriesgado, en una ocasión logró romper un cerco robándose un caballo de un potrero y cruzando al galope las líneas de miicias, a la vez que disparaba dos ametralladoras M3 como si fueran pistolas. En otra acción El Quija fue herido por una ráfaga de ametralladora, y a pesar de tener cinco balas en su cuerpo, logró evadir el cerco. Adalberto Mendez Esquijaroza El Quija estuvo activo en la zona norte desde 1961 hasta 1963, año en que se desplazó a la zona del Escambray, donde supuestamente fue
capturado y fusilado.

El Quinto Cuerpo del Ejército de Camagüey contaba con aproximadamente treinta mil hombres dirigidos por el Comandante Demetrio Monseney Villa; y tenía varias compañías especiales de Lucha Contra Bandidos (LCB)que eran dirigidas por el primer teniente Manuel Castañeda, y los tenientes Dennis Carvajal, Teobaldo Castillo, Emilio Reyes, Francisco Márquez Mola y el Capitán Pedro Nodal Loyola, Jefe de Operaciones Provinciales del LCB. Las tropas especiales del LCB eran utilizadas para enfrentar a las guerrillas dentro del cerco, una vez que se ubicaba la posición de un grupo de alzados. El LCB era respaldado en los cercos por las unidades militares del M I N FA R y por las milicias provinciales de Camagüey. Todas estas unidades militares tenían a su disposición amplios recursos de transporatación, vehículos blindados, artillería ligera y morteros. El Quinto Cuerpo del Ejército de Camagüey también contaba con un amplio aparato de inteligencia militar y civil. El primer teniente Rubén Montero era el jefe del Departamento de Seguridad del Estado (Sección Bandas) a nivel provincial. Montero era asistido por el teniente Arturo Hernández. Ambos hombres dirigían un equipo represivo en el cual se encontraban los tenientes Valenzuela, Daniel Reche y Sergio Rodríguez del Rosario, ayudante de Montero. Este equipo coordinaba las labores con el Teniente Zamora, jefe de la policía en la zona de Chambas, y Hermitano Echemendía, jefe de milicias en la zona de Tamarindo.

Todo este inmenso aparato militar y represivo fue utilizado para aplastar a unas cuantas docenas de alzados, dispersos en varios grupos real armados. Es evidente que la lucha entre los alzados y las unidades castristas, en todos momentos de esta guerra fue una lucha desigual. Lo demuestra las tácticas empleadas por las guerrillas en Camagüey.

Durante los años 1962 y 1963 hubieron sangrientos combates en el Cayo de Las Mujeres, Boquerón, Monte La Cruz, Loma de Los Barriles, El Trillón, finca Jobo Rosado, Sabana de Imías, Colonia La Habana, Esmeralda, v la zona de Jatibonico. Entre las tropas castristas que perecieron en estos combates se encontraban dos importantes oficiales de LCB, el jefe de sector teniente Delfín Luis Paz, y un jefe de las Compañías Especiales, Oscar Figueredo. Paz fue muerto con dos de sus hombres en Monte La Cruz el 5 de febrero de 1963, al caer en una emboscada tendida por el Jefe Guerrillero Juan Alberto Martínez Andrade. El 18 de agosto de 1962, en la zona conocida por Los Barriles. Figueredo rodeó a la guerrilla de Manolito López López El Loco que murió en el combate, pero antes de caer, tres balas de su M 1 se incrustaron en el pecho y en el vientre de Figueredo, quien murió instantáneamente.

Después de la muerte en combate de Arnoldo Martínez Andrade en julio de 1962, cerca de Yaguajay, la zona del frente norte de Las Villas y Camagüey quedó bajo el mando de su hermano, Juan Alberto Martínez Andrade. Los Martínez Andrade estaban como muchas familias cubanas, divididas en sus sentimientos. Dos hermanos fueron guerrilleros y otros dos fueron milicianos.

A la guerrilla de Juan Alberto el régimen castrista le atribuyó más de un centenar de sabotajes y de crímenes contra el Estado. Elusivo, Juan Alberto logró escaparse en varias ocasiones de los cercos castristas. El 10 de diciembre de 1963, en las cercanías de Jatibonico fue rodeado y dos de sus hombres fueron capturados, pero Juan Alberto rompió el cerco matando en la refriega a un sargento del LCB. Tres meses más tarde, el 7 de marzo de 1964 en la loma Los Indios en la cordillera de Florencia, fueron sorprendidos y cercados por un operativo del LCB cuando Juan Alberto y sus hombres se reunían con la guerrilla de Mario Bravo Cervantes. Los dos jefes guerrilleros y sus hombres rompieron cerco, y se internaron en los montes de la zona. Dos soldados del LCB fueron heridos.
Sin embargo, las guerrillas estaban debilitándose, habían arrestado a centenares de colaboradores y suministros y muchos recibieron condenas carcelarias. Las condiciones para llevar adelante esta guerra no eran las más propicias, el país subsistía a base de tarjetas de racionamientos, los bienes de consumo para avituallar a las guerrillas cada día eran más difíciles de obtener, la represión desplegada por el régimen hacía casi imposible conseguir armamento y balas y perseguidos por miles de soldados enemigos, los grupos guerrilleros de la zona norte empezaron a desintegrarse.

En mayo de 1964, el LCB se apuntó una sangrienta y rápida victoria. Los guerrilleros sufrieron seis bajas y dos milicianos fueron muertos, en un breve pero muy mortífero combate en Aguacate. Un guerrillero herido, Estervino Gutiérrez, fue capturado por el LCB. Gutiérrez, un ex soldado del Ejército de Batista, pactó con el diablo para salvar su vida y delató a todos los campesinos que él conocía en la línea de suministros, y se ofreció para servir de práctico al LCB en
su búsqueda de alzados. Durante meses, el ex guerrillero armado con un rifle soviético, participó en numerosos cercos contra sus antiguos compañeros de lucha. Pero las cosas cambiaron para el traidor en 1965. Clemente Aragón, un alzado capturado por el LCB fue interrogado por oficiales de la Seguridad del Estado, los que lo trataron de implicar en el ahorcamiento del soldado y miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas Roberto Gutiérrez en 1964. Aragón admitió que él había ahorcado al soldado del LCB y que no lo había hecho solo. En la seguridad de que sería fusilado, Aragón narró el ajusticiamiento del comunista, implicando directamente a Estervino Gutiérrez en los hechos. Clemente Aragón fue fusilado, pero tuvo la satisfacción de ver morir a su lado a Estervino Gutiérrez, traidor de las guerrillas.

El 10 de junio de 1964, las guerrillas de Floro Camacho y Frías Brunet fueron cercadas en la zona de Nogueras. Brunet murió en el primer encuentro. Entre las bajas sufridas por el LCB, se encontraba el Capitán Pedro Nodal Loyola que fue herido en una pierna. Los alzados se parapetaron en una cueva desde donde resistieron a las tropas castristas durante cuatro días. El cuerpo de Brunet comenzó a descomponerse y el mal olor en la cueva se hizo insoportable; sin agua que tomar, los alzados chupaban pasta de dientes para mantenerse húmeda la boca. Floro Camacho tenía una herida infestada en una mano. Los hombres del LCB, habían sellado las entradas de la cueva y esperaban pacientemente, tocando música por los altoparlantes. El día 14, los guerrilleros, con heridas infestadas y las lenguas hinchadas por falta de agua, se rindieron. Floro Camacho fue fusilado.

Una semana después, en la Loma del Blanquizal de Mayajigua, el Comandante Lizardo Proenza del LCB dirigió un inmenso cerco para atrapar a Mario Bravo Cervantes y a ocho de sus hombres. En esta operación establecieron un cerco de siete kilómetros cuadrados para capturar a los nueve guerrilleros, destinándose ocho batallones del LCB con quinientos veinte y ocho hombres cada uno, que sumaban un total de más de cuatro mil hombres. Por largo tiempo el LCB había perseguido a Mario Bravo, el Comandante Guerrillero de 25 años de edad quien era uno de los hombres más dificiles de arrinconar en toda Cuba. Con melena larga, vestido de verde olivo y armado de un `rifle chaco M52, Mario Bravo era un líder natural. Sus hombres usaban jícaras como cascos, para desde la distancia lucir como soldados del MINFAR involucrados en el cerco. Fi .ás de una ocasion los alzados habían marchado a la retaguardia la de las columnas del ejército que se movían por las carreteras, confundiéndose con los miles de soldados que rastreaban is zona.

Pero el comandante Proenza se puso de suerte, lograron capturar a un alzado, quién delató la posición de la guerrilla. Rápidamente el LCR cerró el cerco. En la acción murió un soldado castrista y otro resultó herido. Un guerrillero murió en el combate y tres fueron capturados heridos. A pesar del cerco de cuatro mil hombres, tres alzados lograron escapar el anillo de la muerte. Mario Bravo fue capturado en grave estado, tenía la mandíbula destrozada por una bala de ametralladora VZ, y su pecho y cuello llenos de fragmentos de granada. El escritor castrista José Norberto Fuentes escribió varios relatos sobre la captura y muerte de Mario Bravo, pero los historia no se ajusta a las versiones ofrecidas por los hombres que estuvieron presentes en el combate como oficiales del régimen castrista y que hoy se encuentran en el exilio. Fuentes narra como Mario Bravo le besó las manos a sus captores, portándose cobardemente. Nada más incierto. El jefe guerrillero, en sus últimas horas se portó como el hombre que siempre fue, su último gesto fue el de regalarle su reloj de pulsera al enfermero que lo atendió.
Los combates continuaron. En julio de 1964 murió en un combate en Bella Mota el guerrillero Paco la Rosa. La Seguridad del Estado, utilizando delatores y por confesiones obtenidas por medio de torturas, fue ubicando a los grupos guerrilleros, cercándoloscon tenacidad. El 6 de julio de 1965 en el Valle de los Ramones, Juan Alberto Martínez Andrade fue cercado por tropas del LCR que eran dirigidas por Lizardo Proenza y el teniente Sergio Rodríguez. Sirviendo de práctico del LCR había otro ex guerrillero convertido en traidor, Eduvino García Aragón. Heriberto Bartolo Labrada y Juan Alberto Martínez Andrade murieron en el combate. Tres alzados lograron eludier el cerco.

Tres meses más tarde, el 6 de octubre de 1965, dos guerrilleros fueron capturados y el último alzado Rafael Labrada Martínez, murió en combate. Los Labrada Martínez eran tres hermanos, y todos murieron alzados contra el castrismo en la Provincia de Camagüey.

Todos los jefes guerrilleros de Camagüey, los hermanos Martínez Andrade, Floro Camacho, Frías Brunet, El Loco López, y Mario Bravo hoy descansan en tumbas anónimas en suelo cubano.

Así terminó, a finales de 1965, una operación militar en la que treinta mil hombres bien armados estuvieron cuatro años para derrotar a setenta alzados, mal armados y hambrientos.

Mare722 - November 24, 2007 06:14 PM (GMT)
XV

LA LUCHA GUERRILLERA EN ORIENTE

Después del fallido desembarco de infiltración de 1959, en Navas, en el cual murió en combate el indio Feria y diez invasores fueron fusilados. los montes orientales se convirtieron en focos de conspiración, y llegaron a existir -según admitieron los castristasmás de cuarenta grupos guerrilleros.

La primera insurrección armada en la provincia de Oriente fue probablemente el alzamiento de los hermanos Manuel y Cipriano Beaton. A finales de 1959, Manuel Beaton era Capitán del Ejército Rebelde, y lo habían implicado en la muerte del Comandante Cristino Naranjo, un oficial rebelde del Campamento Militar de Columbia. Mucho se ha especulado sobre la muerte de Naranjo quien en esos momentos estaba involucrado en las investigaciones de la misteriosa desaparición de Camilo Cienfuegos. Posiblemente por esta circunstancia, Manuel Beaton, su hermano, y un reducido grupo de hombres se alzaron, internandose en la Sierra Maestra. Posteriormente fueron capturados después de varias escaramuzas. Ambos hermanos enfrentaron el paredón de fusilamientos.

A principios de 1961, cuando se preparaba y meses más tarde se ejecutaba el fallido plan de desembarco en Playa Girón, se realizaron dos alzamientos en la Sierra Maestra, dirigidos por Fernando Valle Galindo y Alberto Muller.

Valle Galindo era un ex oficial del Ejército Rebelde, que desde principios de 1960 había comenzado a conspirar contra el régimen castrista desde las filas del Movimiento 30 de Noviembre, dirigido por el líder obrero David Salvador. El Movimiento 30 de Noviembre auspició varios alzamientos, entre ellos se cuentan los importantes levantamientos de César Paez y Ramonín Quesada en el Escambray. A principios de 1961, Valle Galindo viajó a Oriente, transportando armas y hombres para iniciar una guerrilla. El grupo de valle Galindo se mantuvo activo en los montes orientales por más de tres meses. Durante este tiempo, tomaron el Cuartel La Pimienta y sostuvieron varios combates contra las tropas de Castro, en uno de los cuales murió el alzado y ex miembro del Ejército Rebelde, José Figueredo Boza. Aislados y perseguidos, los guerrilleros fueron eventualmente capturados. Valle Galindo y su lugarteniente, Reynaldo López Silvero, murieron fusilados en Santiago de Cuba.

Alberto Muller Quintana de 22 años de edad, era un joven estudiante de la Universidad de La Habana, y dirigente del Directorio Revolucionario Estudiantil. Muller fue uno de los forjadores del clandestinaje del Directorio. Se destacó públicamente como el organizador de una protesta estudiantil que se realizó en La Habana el día 5 de febrero de 1960, en ocasión de la visita a Cuba de Anastas Mikoyan. Ese día el representante del gobierno soviético fue a depositar una corona de flores a los pie de la estatua de José Martí en el Parque Central. Una hora más tarde, los cubanos encabezados por Muller y un grupo de estudiantes intentaron colocar en el mismo lugar otra corona de flores en desagravio a la figura de Martí. Esta acción fue impedida violentamente por los agentes represivos y simpatizantes del régimen. En la refriega hubieron heridos y se realizaron arrestos. Muller, perseguido salió de Cuba hacia Miami en agosto de ese año.

En el mes noviembre Muller regresó clandestinamente a Cuba, para coordinar acciones internas, vertebrando un plan de alzamientos, y planificando la organización de varios grupos guerrilleros simultáneos en la provincia oriental. Los organizadores del DRE en Oriente llegaron a estructurar células clandestinas, denominadas Comandos Rurales las cuales contaban con centenares de hombres dispuestos a alzarse pero que carecían de armamentos.

«Si las armas que esperábamos hubieran llegado», dijo Muller años después, «se habrían alzado simultáneamente en Oriente, más de un millar de hombres, creándole al régimen una situación muy dura. No creo que Castro estaba en condiciones de confrontar en Oriente, otro frente guerrillero de la magnitud del que ya existía en el Escambray. Pero las armas nunca llegaron.»

Reuniendo unos ochenta hombres del DRE, Muller se alzó en la Sierra Maestra a esperar estos cargamentos de suministros. En los montes orientales estaba aún esperando, cuando la Brigada 2506 fue derrotada en Playa Girón. Entre los planes de la Invasión se encontraba el desembarco con ciento cincuenta hombres y armamentos por la Provincia de Oriente. Esta operación dirigida por Nino Díaz, nunca se llevó a cabo. Sin armas ni suministros, Muller y sus hombres fueron rodeados y apresados. Marcelino Magañaz, un valiente guajiro que había sido vital en la organización de los Comandos Rurales fue asesinado por las tropas castristas. En ese año se realizaron alzamientos de policías en la zona de Guantánamo, y un levantamiento de varios grupos clandestinos en Arroyo Blanco, el que fue aplastado por la superioridad numérica de las milicias serranas.

En informaciones ofrecidas por el régimen se dieron las cifras de la existencia de más de cuarenta grupos guerrilleros en Oriente después de la invasión de Girón, en los cuales se alzaron más de seiscientos hombres (la mayoría humildes campesinos). También reportaron setenta y dos milicianos muertos en operaciones contra los alzados, además los incendios de 22 edificios por parte de los guerrilleros. Las cifras de las bajas castristas fueron desmentidas por sobrevivientes de ambos lados que nos han confirmado que éstas cifras fueron mucho más numerosas que las emitidas por el régimen.

En contraste con el Escambray, donde varios grupos se mantuvieron activos por cuatro o cinco años, los guerrilleros en la Provincia de Oriente no lograron participar en la lucha por tanto tiempo. El hecho de que los alzados de la región oriental estaban muy separados unos de los otros, y no podían ayudarse mutuamente, facilitaba al régimen el poder ubicarlos y capturarlos con más rapidez. Esta pudo haber sido la causa de que los alzados en Oriente no lograran presentar los combates que sí se dieron en el Escambray. Las guerrillas de Cholo Toledo y Jorge Rodríguez, conocido por balilo en la zona norte, en las cercanías de Holguín, lograron mantenerse en constante actividad por más de un año, hasta que ambos murieron en combate contra las tropas castristas, a finales de 1962.
Otros jefes guerrilleros de renombre fueron Tuto Pupo Cruz, Daniel Carmenate, Emilio Vera, Hatuey Casals, Marcial Ruiz Téllez, Tira el Cagueiro, Cusberto Guerra, y los hermanos Castro Cárdenas. En 1965 cinco hermanos de apellido Caldero se alzaron, pero posteriormente fueron capturados y fusilados juntos.
Diferentes grupos del exilio trataron de ayudar a los alzados de Oriente. Amancio Mosqueda, El Yarey realizó varios desembarcos en la Provincia, llevando grupos de infiltración para reforzar a los insurgentes. En 1968 Yarey fue capturado y fusilado.

Uno de los hombres que se infiltró por Oriente en la etapa de la lucha guerrillera fue José Gaspar Martínez Quiroga, conocido por el apodo de El Jabao. Martínez Quiroga se infiltró solo, en agosto de 1964 y armado de una carabina M f y explosivos, con la misión de establecer contactos con los focos guerrilleros activos en la región. En la Faldeguera, cercana al Río Toa, El Jabao fue rodeado por doscientos milicianos. El periódico Hoy (órgano de información castrista), publicó una información de la que extraemos que Martínez Quiroga, un ex guardia rural y que había cumplido dos años en el presidio político, se atrincheró en un pedregal y allí resistió en enfrentamiento con doscientos hombres durante seis horas, hiriendo y matando a varios de ellos, hasta que una bala le destrozó la frente.

En 1970 dos grupos de exiliados intentaron reabrir los focos guerrilleros. Uno de ellos, dirigido por José Rodríguez Pérez desembarcó en la provincia oriental, muriendo en la accion. El otro grupo era dirigido por Vicente Méndez, quien al desembarcar con sus hombres, inmediatamente entablaron duros combates con la fuerzas castristas. Vicente Méndez murió en la acción con varios de sus hombres y en un segundo combate, fueron capturados otros guerrilleros del grupo de Vicente Méndez, entre los que se encontraba Aurelio Yevito Nazario, que fue porteriormente fusilado. Yeyito era uno de los hijos del Comandante Aurelio Nazario Sargén.

Los alzados de Oriente nunca han recibido muchos comentario por parte de la prensa castrista. El régimen ha admitido que los alzados del Escambray fueron numerosos y que pelearon duro, pero de las guerrillas orientales poco se ha publicado en Cuba. Quizás a Fidel Castro le molesta admitir que en la Provincia donde él nació y precisamente en la misma Provincia que ellos ha llamado Cuna de la Revolución, centenares de humildes campesinos se inmolaran en una lucha cruenta y desigual contra el comunismo.

Mare722 - November 24, 2007 06:15 PM (GMT)
EL ALZADO

Yo me alcé en el sesenta y uno, ante de la segunda limpia. Pa' ese entonce yo tenía dieciocho años y vivía en Manicaragua con los viejos míos. La milicia fue a velme varias veces pa' reclutarme, pero yo les di de la'o, por que yo no quería eso de comunismo. Entonce decidí que si iba a tener que fajarme, lo iba a hacer del la'o que me diera la gana y no obliga'o pol nadie. Pa' alsalme tenía que tener un hierro polque las guerrillas no querían a nadie que no estuviera arma'o.

Y me puse con suerte, compay. Mi tío me consiguió un Springfield viejo pero en buenas condiciones con ochenta balas. Me dijo que había sido de un guardia rural retira'o que vivía en Trinidá. El guardia estaba muy viejo pa' coger la loma, pero cuando tío le dijo que necesitaba un hierro pa' un alza'o. el guardia sacó el rifle de un escaparate y se lo dió. Y esa misma semana arranqué pa' la manigua. Tenía mi rifle bien engrasa'o, un cuchillo y una mochila vieja. En la mochila llevaba unas cuantas latas de comida v un trozo de nailon. El nailon era pa'dormil en el monte. Uno se envolvía en el nailon y con eso se tapaba de la lluvia y del frío.

La segunda limpia fue cabrona. Aquello, compay, era una bronca de león a mono amarra'o. A mí me han dicho que habían más de cien mil milicianos buscándonos. Yo no sé si eso es verdá, lo que sí te digo que aunque no tuve tiempo de contarlos, habían un burujón de miles. Habían veces que tiraban los peines proletarios y venían marchando uno al la'o del otro, hombro a hombro, cerrando el cerco. Una vez rompí un cerco de ésos encarama'o en un árbol. Estuve enguruña'o en la orqueta de un árbol sin moverme y me pasaron por abajo como sí ná'. Y desde allá arriba se veía bien aquel peine. Era una línea larga, azul y verde olivo. Ellos eran como ochocientos y nosotros éramos seis.

Los cercos eran tripéles y ellos venían peinando, mochando con fuego de ametralladoras y morteros. Y pa' salir de un cerco había dos maneras. Romper por arriba era salir fajao's a tiro limpio. Romper por abajo era esconderse y esperar a que no te vieran. Romper por arriba se hacía de noche. Nunca de día a no sel que empezaran a tirar el cerco y uno tenía que salir embala'o, antes de que el nudo se cerrara. Pero romper el cerco de día era una jodienda. Por la noche nos arrastrábamos de barriga hasta que estábamos tan celta de la primera línea que los sentíamos respirar, que los podíamos tocar con las puntas de los rifles. Entonces disparábamos y cruzábamos las líneas a to'o galope. Hubo veces que el nudo estaba tan apreta'o que ellos mismos se entraban a tiros tratando de agarrarnos.

Romper por abajo era difcil. Había que tener mucha calma, porque había cercos que duraban una semana. Y meterse en un aromal o una cueva por una semana era del carajo. Por el día hacía un calor que te cocinaba como a un plátano maduro, y por la noche un frío violento. Y los milicianos pasándome a dos metros. Yo estuve metí'o doce días en un aromal y por la noche me arrastraba a un potrero a tomar agua de un charco.

Eso del agua era un problema bien serio. Yo tenía una cantimplora que le quité a un miliciano muerto y siempre trataba de tenerla llena. Pero cuando no había agua había que inventar. Nosotros usábamos unas cañitas de tallo de la hoja de la calabaza y de tisibi, que son huecas y largas, y con eso chupábamos agua de lluvia de las grietas en las piedras. Yo siempre llevaba varias cañítas en el bolsillo. Y cuando la cosa estaba dura de verdá', con la lengua chupábamos la humedá' que había en la parte de abajo de las ojas de malanga.

La comida a veces era dificil, y a veces no. Había mucho guajiro que nos ayudaban, pero cuando los fideli'tas empesaron a sacar familias del Escambray y mudarlas pa' Pinar del Río, la cosa se puso más dura. Aún así resolvíamos. Pasábamos por un platanal y arrancábamos un par de plátanos, y los metíamos en la mochila, y a los dos días estaban listos pa' comer, bien maduritos. Y la línea de suministros a veces nos hacía llegar unas cuantas latas de comida. Y comíamos jutías y coles, y malangas, y maíz de los sembradíos. Y mascábamos caña de azúcar. Cuando matábamos un ternero no podíamos cocinar con candela, porque los milicianos podían ver el humo desde la distancia. Los palos de guava blanca no botaban humo, pero a beces eran difíciles de conseguir. Entonces, lo que hacíamos era cortar trozos de carne y ponerlos arriba de una cama de piedras. Mojábamos la carne bien con naranja agria y jugo de limón, y lo tapábamos con hojas de yagrumas. El sol cocinaba la carne to'o el día, y así teníamos carne, pero había que comérsela rápido, porque en un par de días se ponía mala. Allá arriba siempre había hambre, pero el alza'o se acostumbra a vivir con el hambre.

La vida de alza'o era dura, bien dura, compay. Dormíamos en cañadas, en cuevas, en aromales. Nos pasábamos el día escondidos y nos movíamos de noche. Y nos movíamos rápido. Aunque parezca imposible, había noches que nos movíamos cuarenta o cincuenta kilómetros por monte grueso.

La primera vez que tiré una caminata de esas se me engarrotaron to's los músculos de las piernas. Pensé que me iba a morir, compay. Cuando se acabó la marcha me metí en un matorral y dormí once horas, y cuando me desperté, todavía me dolían to'os los músculos, to'o el cuerpo. Pero uno se acostumbra.

Lo que más trabajo me costó acostumbrarme fue a estar sucio. Allá arriba no hay jabón ni ná' por el estilo. El cuerpo se bañaba cuando se cruzaba un río o cuando llovía. Teníamos olor a campo, un olor que era como el palmiche, que no se iba ni a jodías. Era sudor podrio, cuero moja'o, mugre, grasa de rifles, pólvora, ropa ripiá', yerba húmeda y mierda de potrero. Y como olíamos a monte, ni los perros nos olían.

Lo peor de to' eran las heridas. Allá arriba no habían médicos, ni medicinas, ni ná'. Yo he visto curar heridas con crenolina de caballos, con alco'l, con yerbas y tabaco. He visto cerrar la grieta de una herida pasándole la punta de un machete caliente. No hay ná'que huela peor que la carne de un guajiro echa chicharrón.
A los tres meses de estar alza'o, cambié el rifle del guardia por un rifle checo M52, que también le decían R2. Fue en una finca cerca de Pico Tuerto. Matamos a tres milicianos en una emboscada cuando se acercaron a un pozo a tomar agua. El M52 tiene la bayoneta calada y el peine carga diez balas. Es un rifle un poco pesa'o. pero es buen arma.

Ese problema de las armas era algo bien serio. Los fdeli'tas estaban bien armaos y tenían millones de balas. En mi guerrilla éramos doce y teníamos lo que podíamos conseguir. Había una ametralladora Thompson, tres M52 checos, un Springfield, un Garand, una carabina San Cristóbal dominicana y un par de escopetas de cacería. Había tres hombres que no tenían armas largas, na' más que pistolas y cuchillos. Y de las balas ni decir. Yo nunca tuve más de diez peines para el M52, y había quien entró en combate con ocho o diez balas en su rifle. Así no se podía hacer mucho.

Pero nos fajamos duro. Quemamos camiones y edificios, y rompimos cercos y tiroteamos cuarteles y les costó trabajo jodernos. Cada vez que la milicia paraba a un guajiro le abrían la camisa pa' ver si tenía marcas de mochila en los hombros. Nosotros vivíamos con las mochilas colgando y eso dejaban unas marcas que duraban meses en la piel.

En el sesenta y tres, cuando ya llevaba dos años alza'o, me hirieron rompiendo un cerco. La herida, un balazo de metralleta en el muslo, se infestó, y casi me quedo sin pierna. Me escondieron en una finca cerca de Báez, y de allí me llevaron en un camión de viandas a otra finca cerca de la playa de Varadero. Un médico me atendió clandestino hasta que me curé, lo cual tomó casi cuatro meses. Me quede un poco cojo y me di cuenta que para mí, con la pierna así, no había regreso a la loma. Entonces me puse a buscar la menera de irme pa' los Estados Unidos, y me tomó cuatro semanas hacer los arreglos, pero salió bien. Un pescador me sacó a mí y a cuatro alzaos más en un camaronero. En cuatro días llegamos a Miami. Yo fui uno de los que tuvo suerte, compay, salí cojo pero vivo. Hubieron muchos que cumplieron un seremil de años en el presidio. Hubieron muchos otros que dejaron sus huesos allá arriba, y ahora están enterraos en fosas comunes, tos juntos. Nos jodieron, compay. Pero mal armaos, sucios y sin comida, dimos linga dura. Sí, compay, bien dura fue nuestra linga.

Mare722 - November 24, 2007 06:16 PM (GMT)
LA VIEJA ANDREA

Tiene casi un siglo. Ya los ojos no ven bien y tiene mucha sordera. Su piel está manchada por la edad, pero la voz es firme, y la mente está aún intacta, los recuerdos claros, las imágenes aún nítidas.

Está sentada en el portal de su casa en Hialeah, meciéndose lenta. mente. Su voz habla sobre su finca en el Escambray, y sobre Toma. sito San Gil.
«Mi finca era una tacita de oro,» dice la vieja, «y la trabajaba ye misma. Tenía dieciocho caballerías de tierra y veinte y cinco emplea dos. Mis ochenta vacas producían mucha leche y más de veinte libra: de queso diario. Tenía trescientas gallinas, y puercos de cría, matas de frutas, y siembras de maíz y tabaco. Teníamos agua caliente, planta eléctrica propia y una casa de curar tabaco. Y todo eso lo hicimos coa nuestro sudor, y a los setenta años yo todavía montaba a caballo 3 trabajaba los siete días de la semana.

»Mi finca estaba pegada a las Llanadas de Gómez y el Río Caracusey. Cuando empezaron a traer milicianos me pusieron quince en L - finca. Quince, y se pasaban el día jugando dominó. Me los pusieror para que los alzados no vinieran a buscar comida. Pero los alzado! venían de noche. Y a Tomasito y sus hombres yo le daba lo mejor que yo tenía. Con mis monteros les mandaba latas de galleta, pomo; de dulce de guayaba, y masas de puerco fritas. Muchas fueron la veces que yo misma les llevé alimentos; yo, montada en una burn negra que era mía. Y hasta sueros les puse a esos hombres en L manigua.

»Una vez los cercaron, pero ellos escaparon por unas zanjas después cruzaron el río. El Caracusey estaba hinchado. Uno lo cruzo a nado y amarraron una soga a un árbol y así cruzaron todos agarrándose a la soga. Perdieron las mochilas. Sólo tenían los rifles Llegaron a mi finca mojados y con hambre. En ese momento no había milicianos de posta en la finca. Yo recogí ropa entre mi empleados y les dimos pantalones, camisas, y medias. Picamos varia frazadas para hacer dos de cada una. Y les preparamos comida. Arroz con pollo y plátanos. Y al otro día se fueron unas horas antes de que llegara la milicia.

»A Tomasito yo lo quería mucho. Era jovencito y chiquito de estatura, pero era un león de valiente, y muy bueno. Su lugarteniente era Mandy Florencia, un hombre muy buen tipo. Tenía veinte y siete años y había sido farmacéutico, pero dejó a su familia para irse a la manigua.

»Tomasito venía mucho por mi finca. Y la Niña del £scmnbray también. Ella padecía de la garganta y yo siempre le tenía guardada medicina. Una vez yo fuí a Remedios y les llevé cartas a los Munso, la familia del esposo de La Niña. Y cuando regresé, traje doce rosarios de la Iglesia, rosarios que habían sido bendecidos por el Papa. Y se los llevé a La Niña.

»Una vez La Niña y Manolo estuvieron escondidos en mi finca por quince días. Y cuando aquello los milicianos estaban allí. Ellos dos estuvieron metidos en un matorral al lado de una ceiba grande que estaba cerca de mi casa. Ellos estaban cerca de un chiquero de puercos y uno de mis labriegos les llevaba comida. En un cubo había'. basura para los puercos y el otro cubo tenía comida y agua para La Niña y Manolo. Y a unos metros de los milicianos se pasaron más de dos semanas.
»A Tomasito lo mataron frente a mi finca,» dice la vieja Andrea, y su voz suena muy triste, «Y muchas veces les dije: -Muchachos, váyanse, que los comunistas los van a matar. Ellos tienen muchas armas y muchas balas.- Y Tomasito me decía: -No, Andrea, aquí nos quedamos.- Y allí se quedaron. Los rodearon y eran miles. Los milicianos empezaron a pasar frente a mi finca a las nueve de la mañana, y a las tres de la tarde todavía se veían tropas en el terraplen. Eran miles.

»Toda esa noche estuvieron fajados. Y murieron trece de los alzados, entre ellos Tomasito y Mandy. Y murieron veinte y siete milicianos esa noche. Y eso fue frente a mi finca. Al amanecer, mis labriegos vieron los cadáveres. Uno de los hombres de Tomasito era un negro muy valiente de Caracusey. Ese fue el último en morir. Lo capturaron herido y se murió esperando a los helicópteros, diciéndoles insultos a los milicianos. Y después vinieron los helicópteros y se llevaron los cadáveres. Y ni se los dieron a los familiares para póder enterrarlos.

»Y a los tres meses todavía se veían bien claras, las manchas de los coágulos de sangre en la yerba y en las piedras.»

Mare722 - November 24, 2007 06:17 PM (GMT)
EL ESCOPETERO

Yo tenía una escopeta de doble boca, una Remington calibre 16 que era la mejor arma que había en todo el Escambray. No necesitaba balas. Disparaba cualquier cosa. Cuando las pocas balas que tenía se me acabaron, comencé a inventar. De un caldero viejo y de alcayatas de una cerca saqué miles de pedacitos de metralla. Rellenaba los cartuchos vacíos con la metralla y estaba listo para el combate. Aquella escopeta pateaba como un mulo y tenía un poder expansivo tremendo. Una vez le disparé a un miliciano que estaba escondido dentro de un bohío y la metralla astilló toda la madera y arrancó la puerta de cuajo. El miliciano se rindió en seguida. Pensó que le habían disparado con una bazooka.

El que no se me olvida era un mensajero del ejército que emboscamos en la carretera a Seibabo. Venía en una motocicleta checa con con una alforja de documentos colgando de un hombro y una metralleta checa del otro. Lo vimos venir de lejos y El Zurdo y yo corrimos hacia la carretera para interceptarlo.

Me puse en la punta de la emboscada detrás de una ceiba. El Zurdo, con su ametralladora PPCha se escondió en unos arbustos cercanos, detrás de mí. Decidimos que yo sería el que disparara, y si fallaba, entonces le tocaría a El Zurdo abrir fuego. Estábamos en un recodo de la carretera muy propicio para una emboscada.

Escuché el sonido del motor, como un murmullo que se acercaba. Me arrodillé junto al tronco del árbol. Apreté la culata de la escopeta contra mi hombro, apuntando la doble boca hacia la carretera. La motocicleta con su jinete apareció frente a mí, inclinándose al doblar por la curva del recodo. Cuando se comenzó a enderezar, le vacié las dos bocas en el medio del cuerpo.

El hombre saltó por el aire, retorciéndose, rodando por la carretera, dejando un hilo largo de sangre. El cinto con los peines de la metralleta se desprendió del cuerpo, quedando en el medio de la carretera. La alforja estaba ripiada por la metralla, los papeles esparcidos. La metralleta, manchada de sangre, reposaba inmóvil al lado del cinto de balas. La motocicleta continuó sola por varios metros, cayéndose en una cuneta.

Cargué mi escopeta de nuevo. El Zurdo recogió la metralleta, el cinto y la alforja. Yo me acerqué al cuerpo. Era un hombre joven, bien afeitado, con un bigote grueso. Estaba acostado de lado, con los ojos abiertos, sin ver nada. Su camisa verde olivo estaba mojada de sangre. La barriga estaba abierta de lado a lado. Por la grieta de la herida salía arroz amarillo, cubriendo los bordes de la piel rajada, salpicando de comida la carretera.

Desde ese día, cada vez que como arroz amarillo me acuerdo de aquel hombre.

Mare722 - November 24, 2007 06:20 PM (GMT)
EL FANTASMA

Era un cabo de milicias en su pueblo de Topes de Collantes. Desde muchacho había recibido el apodo de El Yanki, por su pelo rubio y cara pecosa. Fue movilizado para la lucha contra los guerrilleros, y como todo buen soldado, su preocupación era el sobrevivir las balas enemigas.

El 16 de abril de 1962, El Yanki fue a visitar a un pariente que vivía en un bohío cercano a las Aromas de Velázquez. Cuando El Yanki se acercaba a la vivienda, vió a una figura que se movía en la distancia, hacia una cañada. La figura llevaba un arma norteamericana, una carabina M1, y usaba un sombrero Stetson.
Guerrillero.

El Yanki rastrilló el rifle checo M52. La figura ya había desaparecido. Había movimientos de arbustos en la maleza, hacia el fondo de la cañada. El Yanki disparó a ciegas, el rifle checo culateando contra su hombro. Después del eco del disparo sólo hubo silencio.

Cuando la patrulla de milicianos llegó, atraída por el solitario disparo, peinaron la cañada. Encontraron un cadáver y quedaron sorprendidos. Al guerrillero muerto le faltaba la punta de un dedo en la mano izquierda.

-Felicidades, Yanki - dijo el jefe de la patrulla, -has matado a Osvaldo Ramirez.

El Yanki abrió los ojos sorprendido. Osvaldo Ramírez, el comandante en jefe de todos los alzados, el guerrillero más temido de todo el Escambray. El hombre que había escapado un centenar de cercos, que había eludido dos grandes limpias, se había lanzado por barrancos en saltos suicidas para evitar captura. Ramírez y sus hombres eran responsables de docenas de emboscadas y ataques a tropas de milicia.

El Yanki comenzó a sudar. «Ahora van a venir a buscarme,» pensó, «todos los alzados de Las Villas van a venir a vengarse. Me van a colgar de una guásirna. Me van a abrir el vientre a machetazos. Me van a meter un tiro en la nuca mientras yo esté durmiendo en mi cama.»

El Yanki comenzó a enloquecer. Cada guajiro que veía era un posible enemigo al acecho. Cada sonido en la noche era un alzado que se acercaba, arrastrándose de barriga, con un cuchillo en la mano. El Yanki no dormía bien. Se despertaba gritando, llorando, pidiendo clemencia. Cuando oía disparos en la distancia, comenzaba a sudar frío. Cuando se mencionaba a Osvaldo Ramírez, El Yanki comenzaba a sollozar.

A El Yanki lo enviaron a Europa. Dicen que recibió tratamiento médico en Alemania. Pero aún así, regresó a Topes de Collantes totalmente demente. Ya entonces no habían alzados en el Escambray, pero muchos aún merodeaban en la mente de El Yanki.

El tiempo pasó. Ningún guerrillero se apareció en su casa para degollarlo. Pero El Yanki se cuidaba. No salía de noche. Pasaba horas encerrado en su casa, mirando hacia el mundo por una rendija. Se sentaba algunas veces en el portal, pero siempre entraba en la casa antes de oscurecer.

Aún hoy, veinte y seis años después del disparo solitario en Las Aromas de Velázquez, El Yanki continúa acuartelado, viviendo en su infierno solitario, perseguido por el fantasma del legendario guerrillero. Hay días, en que sentado en el portal de su casa, aún escucha voces al anochecer. Son los muchachos del pueblo, que escondidos en los arbustos, asustan al demente.

-¡Escóndete, Yanki!- gritan las voces, --que Osvaldo viene a buscarte. Ya está aquí.

Y El Yanki, aullando y sollozando, brinca de su sillón, se esconde en la casa, y continúa mirando al mundo por una rendija.

Mare722 - November 24, 2007 06:22 PM (GMT)
LA PELUA

Su nombre era Ramón Galindo, pero le decían La Pelúa por apariencia desgarbada. Todos los alzados vestíamos con ropa ripiada por el monte, oliamos a yerba y sudor agrio, teníamos melenas sombreros empercudidos por la tierra de los potreros.

Pero La Pelúa era algo excepcional. Su pelo estaba siempre engrifado. Su camisa, carente de botones, siempre estaba abierta. D botas de cuero rajado estaban amarradas con trozitos de cordel. Si pantalones tenían parches improvisados. Su mochila estaba deshile chada. La Pe/úa era el guerrillero más ripiado de toda la provincia de Las Villas.

Pero era un muchacho bragado. Cuando estaba con la guerrilla d Blanco Hernández se batió como un perro jíbaro. A la guerrilla 1 cayó atrás un batallón especial de combate dirigido por Gustavo Castellón, al que le decían El Caballo de Mayaguara. Era una fiera, i mejor de todos los oficiales de linea que tenía Fidel. El Caballo estuvo tratando de cercar a la guerrilla de Blanco Hernández por un semana, hasta que por fin los acorraló. Se formó una balacera violenta, y la guerrilla se disolvió, tratando de cruzar el cerco. La Pelú cruzó el triple anillo de tropas que los rodeaban y ya tenía camp libre para escapar, cuando vió a un alzado al que llamaban El Hué vilo caer herido dentro del cerco. La Pelúa dió media vuelta y regreso, al combate. Blanco Hernández había muerto, pero La Pelúa recogió a El Huevito y lo ayudó a escapar.

El Huevito tenía un balazo en la nalga, y apenas podía correr, pera La Pelúa le batió la retirada, batiéndose él sólo contra los cazadores de las tropas especiales. Después La Pelúa cargó con El Huevito tres días por el monte, perseguido por un enjambre de soldados, hasta que dieron con nosotros, con nuestra guerrilla en el borde del circuito su y el Escambray.

Cuando nos topamos con ellos, La Pelúa, emocionado, agotado, se sentó en una piedra a llorar, contento de haber podido salvar al amigo. La herida no era seria, pero sí incómoda, y había botado mucha sangre. La limpiamos y los llevamos a nuestro campamento.

Esa tarde el Congo Pacheco comenzó a afilar una navaja para picar la herida y sacar la bala. El Huevito se asustó cuando vió la navaja.

-Eso no,- dijo el herido, -si me pasas la navaja te prometo que voy a desertar.

El Congo se rió y guardó la navaja. La herida se curó, y El Huevito se quedó con el plomo enterrado en la nalga.

Un día cuando fuimos a recoger provisiones a un lugar que se llamaba El Tenedor, La Pelúa conoció a la hija de uno de nuestros hombres en la línea de suministros, una guajirita muy linda que se llamaba María Rosa. Aquello fue amor a primera vista. Regresamos al campamento y La Pelúa sólo hablaba de María Rosa. Y dió la casualidad que ella también estaba interesada en La Pelúa, ya que cada vez que uno de nuestros hombres visitaba la finca, María Rosa preguntaba por Ramón Galindo.

Todos en la guerrilla sabíamos de las ilusiones románticas de La Pelúa. Todos relajeábamos al muchacho de Cumanayagua, y él, con su buen humor, también se reía. Todos sabíamos que siempre habría un voluntario para ir a recoger provisiones a El Tenedor.

Juan Felipe Castro, conocido por Sancti Spíritus era por aquel entonces el jefe de nuestra guerrilla. Un día nos reunió para informarnos que había una misión que cumplir.

-Varios hombres van a ir conmigo,- dijo el jefe, -que tengo gestiones que hacer y contactos con los cuales reunirme.

-¿Vamos por casualidad a ir por El Tenedor?- pregunté yo, sonriendo con malicia.

-Sí. Es la primera parada.

La Pelúa se pasó el resto de la tarde preparándose para el viaje. Zurció los huecos de los pantalones. Se peinó la bola de pelo. Obtuvo prestados cordones nuevos para las botas. Se afeitó con esmero. Al anochecer estaba listo para marchar. Ahora era el mejor vestido de la tropa. Parecía un cadete.

Sancti Spíritus reunió a los hombres y escogió a varios para la jornada. La Pelúa no era uno de los seleccionados.

-Soy voluntario, capitán,- dijo La Pelúa, -no quiero quedarme en el campamento.

El capitán de nuestra guerrilla, conteniendo la sonrisa, inspeccionó al pulcro guerrillero.

-Sí, puedes ir. Ponte en la punta de la patrulla.

Aquella noche caminamos por aquellas lomas más rapido que nunca. La Pelúa, en la punta de la tropa, estaba marcando el paso a todo galope. Nosotros, choteándolo, inferimos un par de veces que debíamos parar a descansar, hacer la marcha en dos noches, pero La Pelúa protestó.

-Miren,- nos dijo La Pelúa, -cuando lleguemos a El Tenedor, no me digan La Pelúa. Yo soy Ramón Galindo. Quiero que me llamen por mi nombre.

Al otro día vino el ansiado encuentro. Cuando nos encontramos con Maria Rosa y su familia, La Pelúa, haciéndose el hombre interesante, estaba escondido en unos matorrales cercanos. Maria Rosa intercambio saludos con la tropa, buscó la cara conocida, y no la vió.

-¿Y La Pelúa no vino?- preguntó la muchacha.

Ante nuestras carcajadas, Ramón Galindo salió del matorral, tratando de lucir lo más formal posible.

La Pelúa y Maria Rosa se hicieron novios. Se vieron varias veces, pero el romance no duró mucho.

Una tarde la guerrilla fue cercada en un cañaveral. La milicia le prendió candela por las cuatro puntas al campo de caña. Nosotros salimos por donde soplaba el viento, cubiertos por el humo. Es un truco guerrillero. Caminamos un tramo protegidos por el humo, alejándonos del campo ardiendo.

Pero el viento era rastrero. Hubo un cambio de viento y nos quedamos al descubierto en un campo recién arado. No había cobertura. La Pelúa brincó una cerca y se atrincheró en una piña de ratón, cubriéndose como podía. Algunos logramos escapar bajo una lluvia de plomo. Al final sólo quedaba uno de nosotros en el campo arado, herido grave. La Pelúa brincó la cerca de nuevo y corrió por el campo arado, disparando su rifle contra la milicia que se acercaba. Cargó al herido y comenzó a correr hacia nosotros. Una bala lo derribó, pero Ramón se volvió a parar y cargó nuevamente al herido. Caminando dando tumbos, volvió a caer, pero se paró por segunda vez. Estaba tratando de recoger al herido cuando una ráfaga los alcanzó a ambos. La Pelúa fue derribado por tercera vez y su sangre mojó la tierra recién arada.

Aquella fue una noche triste. Maria Rosa perdió a un novio, pero Cuba perdió a un muchacho desgarbado que fue uno de los alzados más puros y valientes del Escambray.

Mare722 - November 24, 2007 06:25 PM (GMT)
EL LOCO LOPEZ

Le decían El Loco. El apodo le vino por su audacia, por su sangre fría, por la manera temeraria de actuar ante el enemigo. Manolo López López era de Chambas, en el norte de Camagüey. Fue encarcelado cuando era aún menor de edad, acusado de participar en actividades guerrilleras contra el régimen castrista. Lo enviaron a Torrens, una cárcel para menores en La Habana, para cumplir sentencia y recibir adoctrinamiento político.

Pero El Loco nunca cumplió la condena. Con una navaja se abrió una herida en el estómago, al lado del ombligo. Lo llevaron a un hospital, donde le cosieron la herida. Y antes de regresar a Torrens, El Loco amarró una tira de sábanas y se lanzó por una ventana, perdiéndose en la oscuridad de la noche.

Casi desnudo, herido, y sin recursos, Manolito López se las arregló para regresar a Camagüey, donde se alzó de nuevo. Cumplió los 18 años en la manigua. Aprendió sus tácticas guerrilleras de Rolando Martín Amodia y Arnoldo Martínez Andrade, dos ex oficiales del Ejército Rebelde que fueron los pioneros de los alzamientos contra el castrismo en Camagüey. El Loco participó en muchas acciones, incluyendo el asalto a las Minas de Perea, la toma de los poblados de Río y Centeno, y numerosas emboscadas en los llanos de la Provincia. Para febrero de 1962, a pesar de su juventud, era comandante guerrillero, jefe de los alzados en Camagüey.

En los próximos seis meses, Manolito El Loco se convirtió en uno de los jefes guerrilleros más audaces de toda Cuba. Los propios castristas publicaron relatos que demuestran la audacia de Manolito. En Boquerón, la milicia tendió una emboscada a los alzados. 'En el primer combate murió un guerrillero, Justo López Fuentes. Al poco rato, cuando la milicia peinaba el terreno en búsqueda de la guerrilla, se escucharon dos disparos. Dos milicianos se desplomaron. Cuando las tropas castristas llegaron al farallón desde donde los alzados habían disparado, no encontraron guerrilleros, pero sí encontraron colgado de un árbol un pequeño letrero que decía.

«Por cada patriota muerto, la vida de dos milicianos.

»(firmado) Manolito López

»Comandante en Jefe Frente Norte de Camagüey,»

A Manolito El Loco lo buscaron con ganas. Y él, con su locura y su audacia, continuó rompiendo cercos. Mucho triple cerco se cerró sobre campo vacío mientras El Loco y sus hombres cruzaban sembradíos y potreros, evadiendo a los cazadores de las tropas especiales castristas.

Con temeridad, los hombres de El Loco López llevaron a cabo constantes contra-ataques, a pesar de ser continuamente perseguidos y acosados por el ejército castrista. El 29 de junio de 1962, con la milicia pisándole los talones, Manolito y sus hombres detuvieron a un ómnibus en El Chorro. Después de matar a dos milicianos que viajaban en el vehículo, El Loco le prendió candela al autobús.

El 10 de agosto lo cercaron en Los Barriles. En el primer combate, Manolito López fue herido. Una bala le produjo una herida en el cuello y otra le traspasó una mano. Los cazadores tiraron un triple anillo. Por una semana, centenares de soldados rastrearon las piedras y los farallones, pero no encontraron el rastro de los once guerrilleros escondidos.

Oscar Figueredo, uno de los jefes de las tropas especiales se adentró en Un pedregal. Allí estaba El Loco. Recostado a unas piedras, el joven jefe guerrillero apuntó serenamente con su carabina M 1. Apretó el gatillo cuatro veces. Tres plomos dieron en el blanco. Una bala se incrustó en la barriga de Figueredo. Dos plomos más, uno sobre cada tetilla, destrozaron el pecho del oficial castrista. Oscar Figueredo murió instantáneamente.

El nudo de tropas comenzó a estrangular al grupo de alzados. Floro Camacho, el lugarteniente de Manolito, lo ayudó a tratar de escapar. El Loco estaba débil. Con hojas de savia se había tapado la herida en el cuello, y la herida de la mano estaba infestada. El Loco sabía que su hora había llegado. Con aplomo, el jefe guerrillero de 19 años de edad le cedió el mando de la guerrilla a Floro Camacho, parapetándose después en unas piedras, para cubrirle la retirada a sus hombres.
Atrajo fuego enemigo sobre sí para salvar a sus hombres. Desde las piedras, disparó con su carabina M I y su pistola calibre .45, para confundir, para que los castristas pensaran que había más de un alzado atrincherado, peleando. Lo rodearon. Le dispararon en cruce de fuego y las balas partieron gajos, reventaron piedras.
Desde el pedregal, El Loco gritó que se rendía, que se le habían acabado las balas. Varios cazadores de las tropas especiales se pararon para ir a capturarlo, pero fueron dispersados por una lluvia de balas. Era un truco. El Loco no iba a rendirse.

La balacera continuó. Desde su escondite, entre piedras comidas por las balas, Manolito El Loco lanzó granadas hacia el nudo de hombres uniformados que cada momento se acercaban más. Mientras el joven alzado se desangraba en el pedregal, Floro Camacho y los otros alzados cruzaban el anillo de tropas que se extendía por varios kilómetros.

Dos cazadores lograron acercarse al guerrillero. Dos ametralladoras vaciaron sus peines sobre las espaldas del muchacho de Chambas. El Loco se retorció entre las piedras y quedó inmóvil.

El comandante Manolito López López había muerto.

Mare722 - November 24, 2007 06:28 PM (GMT)
EL HUERFANO

Tenía la cara de un niño, pero los ojos estaban hundidos en el rostro, rodeados de oscuras ojeras. Miraba de un lado al otro constantemente, como un animal acorralado. Tenía una melena larga que le cubría el cuello de la camisa de labriego. No tenía más de diecisiete años.

Estaba armado de un rifle Garand. Dos cintos cargados de balas cubrían su vientre. En una cartuchera llevaba un revólver. Amarrado al muslo izquierdo llevaba un cuchillo largo en una funda de cuero. Sus pantalones tenían varios huecos y sus botas estaban rajadas, comidas por la humedad del monte.

Estaba agazapado al borde del sembradío. Me acerqué lentamente.

-¿Qué quieres?- le pregunté.

-Algo de comer. Hace cinco días que no como nada.

-Espérame en el matorral,- le dije, -yo vengo ahora.

Le llevé una cazuela con congrí, unas masas de puerco y un trozo de pan. Le dí un jarrón de agua y un cucharón grande para comer. Nos sentamos juntos a la sombra de una ceiba en el borde del sembradío. Empezó a comer rápidamente, las primeras cucharadas desapareciendo en su boca. Después hizo una pausa, tomó un largo buche de agua y dejó que las gotas de humedad le rodaran por la mejilla y el cuello, salpicándole la camisa.

-Gracias,- me dijo, -no hay nada peor que la sed y el hambre.

-Come lo que quieras,- le dije, --que mi hijo te está preparando un paquete de comida. Tengo unos chorizos y una barra de dulce guayaba que te puedo dar.

-Yo sabía que usted me iba a ayudar. Machete me dijo que usted era de los buenos.

-Ah, tú eres de los hombres de Machete.

-Por los últimos cinco meses. Antes de eso estuve con Cara Linda, pero a Machete le hacían falta prácticos de la zona, y Cara Linda me dió permiso para irme con él.

Siguió comiendo, más lentamente. Entre mordidas miraba hacia los matorrales y el sembradío.

-Eres muy joven,- le dije, -tu padre y tu madre deben estar muy preocupados por ti.

Los ojos dejaron de moverse. Me miraron.

-Mi madre murió hace tiempo. A mi padre lo fusilaron hace ocho meses.

-Lo siento. a

-Vivíamos en una finca cerca de Artemisa, el viejo y yo. Un día cuando llegué de la escuela, el viejo no estaba. Lo habían arrestado y se lo llevaron para La Habana. Cuando llegué a La Cabaña para verlo, ya lo habían fusilado. Nunca supe ni por qué lo mataron. Ni siquiera me lo dijeron. Tampoco re dieron el cadáver. Yo no sé ni donde está enterrado.

-Lo siento,- repetí.

-Cuando regresé a Artemisa, busqué en la finca un revólver viejo que teníamos en la finca y salí a buscar a un miliciano. Encontré a uno cuidando un almacén, con un rifle al hombro. Me le acerqué sonriendo y hablando y le metí un tiro en el cuello. Le quité el rifle y me fui para las lomas.

Pensativo, le pasó la mano a la culata del Garand.

-Y ahora, ésto es lo único que tengo,- me dijo.

Por un rato estuvimos sentados ala sombra de la ceiba, sin conversar. Mi hijo trajo los chorizos y la barra de dulce guayaba. El alzado puso la comida en una mochila vieja que llevaba.

-Si hay algo más que pueda hacer por ti...

-Ya hizo bastante. Voy a dormir lo que queda del día y por la noche me voy. Tengo que reunirmecon Machete.

Nos despedimos. Esa noche, bier tarde, escuché muchos disparos en la distancia. El combate duró vagos minutos.

Al amanecer, dos camiones pararon por la finca. Unos quince milicianos, sucios y sudados venían a tomar agua de mi pozo. Les pregunté qué había pasado. Uno deellos, un sargento, me indicó con un gesto de su brazo que mirara hacia la cama de uno de los camiones.

No tuve que acercarme. Desde donde yo estaba parado podía ver un par de pies cubiertos por botas rajadas por la humedad. A su lado, acostado de lado en la cama de metal, sobresalía la culata de un Garand.

Mare722 - November 24, 2007 06:28 PM (GMT)
EL GALLEGUITO VAZQUEZ

A la muerte le decían La Pelona, y La Pelona estuvo al acecho de El Galleguito Vázquez por mucho tiempo sin lograr empatarse con él.

Varias veces La Pelona estuvo bien cerca de Manolito Vázquez. Una vez fue atrapado en un cañaveral en un cerco proletario donde las balas eran disparadas a quemaropa. Manolín Rodríguez cayó muerto, el cuerpo cosido por una ráfaga, pero El Galleguito disparando su M 1 abrió una brecha y escapó a La Pelona corriendo por una zanja.

En otra ocasión, rodeado, se deslizó de nalgas por el fango suave de una ladera de cañada, hasta caer en un río crecido. Con las balas picando a su lado y sólo la cabeza de pelo claro con ojos verdes asomando sobre el agua, se le escapó de nuevo a los cazadores del LCB.

El Galleguito se alzó contra Fidel a los 20 años de edad en 1961. Ya era un veterano guerrillero. Había sido cabo del Ejército Rebelde en la lucha contra Batista. En su segunda vuelta se unió a otro ex soldado rebelde, Carlos González Garnica, fomentando juntos el primer núcleo de alzados contra el régimen castrista en los llanos del circuito sur de Las Villas, moviéndose activamente en las zonas de Cienfuegos, Roda y Cartagena, hasta el límite de Las Villas con Matanzas.

Después de la muerte de González Garnica, El Galleguito fue ascendido a capitán, jefe de guerrilla. Participó en numerosas emboscadas y se hizo legendario entre los grupos de alzados por sus numerosas burlas a La Pelona, por sus escapes audaces a situaciones que parecían imposibles de sobrevivir.

En San Juan de Los Yeras, su guerrilla fue diezmada en los primeros días de enero de 1963. Atrapado en un cruce de fuego en un campo arado, se batió con su carabina cubriéndole la retirada a sus hombres. Una bala de grueso calibre le abrió un zurro inmenso en el brazo derecho. Disparando a la zurda, rompió el cerco, arrastrándose bajo una lluvia de plomo. Solo, con el brazo destrozado, se arrastró por el monte. Tres días después del combate la guerrilla de Tartabull lo encontró en un matorral. La herida estaba cubierta de gusanos, la carne podrida alrededor de un hueso blanco que se veía claramente en la grieta ripiada por el plomo.

A El Galleguito lo llevaron a Santa Clara, vestido con una capa de agua que le cubría su mugriento uniforme. Eduardo Hurtado lo escondió por varios días, hasta que Enrique Ruano lo transportó a una clínica clandestina, donde médicos villareños operaron su ancha herida, salvándole el brazo.

Por varias semanas El Galleguito estuvo en Santa Clara, cambiando de escondites, esperando recuperarse de su herida para regresar al combate. Un día se aparecieron unos hombres que venían a llevarlo a otro escondite. Después de desarmarlo, los hombres arrestaron al herido, notificándole que ellos eran agentes de Seguridad del Estado.

El Galleguito sonrió amargamente y miró hacia la pistola que le acababan de quitar.

«¡Qué lástima!» dijo El Galleguito.

Lo llevaron a la cárcel de Seguridad del Estado en Santa Clara. Y empezaron los interrogatorios.

«¿Usted ahorcó a alguien?»

«Sí, como no,» respondió El Galleguito, «cuando yo estaba en el Ejército Rebelde ustedes me enseñaron que a los chivatos hay que guindarlos. Yo ahorqué chivatos, nunca a inocentes.»

Manolito Vázquez se mantuvo intransigente. Se negó a delatar colaboradores, a testificar en contra de otros alzados. Le pidieron pena de muerte por fusilamiento y aún así, casi se burla de La Pelona de nuevo. Había un fiscal que le debía la vida a El Galleguito y hubo intentos de conmutarle la sentencia de muerte en cambio por una larga condena carcelaria. Pero Seguridad del Estado intervino pidiendo la pena máxima para el joven jefe guerrillero.

La Pelona, que nunca pudo atrapar al capitán Manolo Vázquez en cercos y en emboscadas, por fín logró atrapar al guerrillero. El Galleguito murió fusilado ante un paredón ensangrentado en Las Villas, el verano de 1963.

Mare722 - November 24, 2007 06:30 PM (GMT)
PEPE CANDELA

Yo era montero de una finca de día y guerrillero de noche. Mi zona de operaciones era cerca de Cienfuegos. Trabajé en la línea-de suministros, pero lo que más hice fue quemar sembradíos. Tanta candela prendí en esa zona, que me decían Pepe Candela.

Hay muchas maneras de quemar un cañaveral. En el Central Constancia usamos fósforo vivo. El fósforo vivo es un liquido que viene en pomitos sellados. Cuando el pomo se rompe y el liquido hace contacto con el aire, entonces comienza a arder. Es una química muy buena, pero rara vez la usábamos, ya que era difícil de conseguir.

Mi método favorito era utilizando un saco viejo de yute. Primero humedeces el saco con gasolina o algo que arda bien. Enciendes el saco y lo dejas quemar un poco. Después lo apagas. El saco después lo tiras en el medio de un campo de caña. Aunque esté apagado, después de un rato, cuando el sol se pone fuerte, comienza a arder de nuevo. Y no había fallo. Yo tiraba cinco o seis sacos de esos en un campo de caña al amanecer, y para el mediodía aquel campo ardía que daba gusto. Y yo, de inocente, trabajando en la finca. Hubo fuegos que yo mismo prendí que después ayudé a apagar.

Cuando un fuego comenzaba a arder, la milicia comenzaba a chapear un trillo, para evitar que el fuego se esparciera. Por eso a mi me gustaba quemar por varios lugares, para que aún si cambiaba el viento la caña ardiera bien.

Un método cruel pero muy práctico era utilizando animales. Le amarrábamos una tira de tela mojada en gasolina a la cola de un gato y le prendíamos candela. El animal aquel, con el fuego en la cola, corría por dentro del campo de caña a toda velocidad, un kilómetro en un minuto, y por donde corría dejaba tallos ardiendo. En el sur de Las Villas en aquellos tiempos habían muchos gatos sin colas.

Otro método era con un pedazo de vela. La vela se colocaba dentro de una lata hueca para que el viento no la apagara, y se colocaba arriba de una pila de hojas secas. Cuando las hojas empezaban a arder, el fuego se esparcía.

Yo conocía a un conductor de trenes que tiraba pedazos de estopa mojadas en grasa en el horno del tren cuando pasaba por el cañaveral. Los trozos de estopa ardiendo eran lanzados al aire por la chimenea del tren. A los pocos minutos ya había siete o ocho fuegos en el sembradío. Aquel conductor de trenes pegó más candela que una guerrilla con un lanza llamas.

También le prendí candela a unos cuantos camiones. A uno le dejé un letrero que decía: Regalo de Pepe Candela. Y la milicia del batey se movilizó para buscar a Pepe Candela, el cual ellos pensaban, era un alzado. Cuando pasaron por la finca donde yo trabajaba, me fuí con ellos, de voluntario para buscar a Pepe Candela. Y estuve dos días persiguiendo mi propia sombra por un seremil de sembradíos y guardarrayas.

Pero nunca apresaron a Pepe Candela.

Mare722 - November 24, 2007 06:31 PM (GMT)
LOS CRISTALES SE RAJAN

Santa Clara, Las Villas, noviembre de 1963.

Eramos diecisiete en la celda. Nueve eran alzados que habían sido capturados el mes anterior. Nano Pérez y ocho de sus hombres. Todos eran guajiros, hombres de manos callosas y cuerpos pellejudos. Algunos eran hombres maduros y otros, muchachos jovencitos con barbas raídas.

Ramón Marín Espinoza abrió la boca y apuntó con un dedo grueso hacia un empaste.

«Mira esto,» me dijo, «un empaste nuevo. Cuando me cogieron en el cerco tenía una infección y me hicieron un empaste nuevo. Eso es una pérdida de tiempo y dinero. Me arreglaron para matarme.»

«¿Te van a fusilar?»

«Sin duda, compay. Me dejaron ver a mi madre y eso me puso contento. Pero me van a fusilar.»

Los carceleros trajeron la comida. Ocho platos de sopa de fideos. Nueve platos de arroz y picadillo con yuca. Los alzados recibieron los platos de picadillo. Nadie dijo nada. Todos sabíamos lo que aquello significaba. La Ultima Cena.

Después de comer vino la espera. Había poca conversación. El sol se perdió en la línea del horizonte y vino la noche. Entonces vino el escuadrón de fusilamiento, con sus M52 checos. El hombre a cargo del pelotón era un oficial de milicia de apellido Fardales.

Empezaron a llamar nombres. Uno a uno iban saliendo. Dos milicianos le amarraban las manos a las espaldas a los alzados. Sacando y amarrando. Sacaron a ocho y el único guerrillero que quedaba en la celda era Ramón Marín Espinoza.

El guajiro se paró frente a las rejas, mirando hacia los hombres armados, hacia los amigos amarrados. Su voz explotó como una granada, cortando la monotonía del proceso.

«¿Y a mí qué? No se olviden de mí.»

«No te preocupes, que a tí también te toca.»

«Sí coño, abran aquí, que yo también voy. No se olviden de mí.»

El guajiro recogió en sus manos gruesas una javita que contenía una frazada. Con un gesto brusco le tiró la frazada a uno de los ocho quedábamos en la celda.
«Aquí tienen» dijo, «donde yo voy a ir, eso no me hace falta.»

Y salió de la celda. Le amarraron las manos. Los nueve hombres estaban parados en fila. Uno era un muchacho muy joven, tendría dieciocho o diecinueve años. Un miliciano lo hostigó.

«,Te vas a rajar?» le dijo el miliciano al muchacho.

Hubo unos segundos de silencio. El muchacho miró tranquilamente al miliciano.

«Los cristales se rajan,» respondió, «los hombres mueren de pie.»

Eso fue todo. Todos se fueron y nos quedamos ocho hombres en la celda. Me senté en la cama y cerré los ojos. Aunque el paredón estaba muy lejos para oir los disparos, apreté los ojos y traté de olvidarme del eco de las explosiones silentes que retumbaban dentro de mi cabeza.

Mare722 - November 24, 2007 06:32 PM (GMT)
TAGUARI

El Serrucho estaba localizado cerca de Tamarindo, en la provincia de Camagüey. Era un lugar difícil de encontrar, lejos de las carreteras bien transitadas. En los tiempos de Batista había sido una casa de curar tabaco. Después vino la Revolución, y la finca fue intervenida.

Camiones y jeeps cargados de tropas vestidas de verde olivo llegaron al Serrucho. Las edificaciones comenzaron. Se fabricaron oficinas, se pintaron las paredes de verde claro. Frente al patio de cemento, donde habían varios lavaderos, se construyeron una docena de celdas.

El Serrucho no era imponente pero tenia mayimbes importantes. En el cuartel estaban las oficinas del Comandante Víctor Drake, uno de los oficiales principales involucrados en la cacería de alzados. En el mismo edificio estaban las oficinas de Seguridad del Estado, Sección Bandas, del Ministerio del Interior, dirigidas por el primer teniente Rubén Montero y el teniente Arturo Hernández.

Montero y Hernández eran una pareja inseparable. Montero era delgado, de pelo oscuro y nariz afilada. Hernández era corpulento, más de seis pies de estatura, y doscientas libras en un cuerpo adornado de ropa bien planchada y un inmenso sombrero.

Ambos hombres trabajaban bien juntos. En los interrogatorios a los alzados, a los familiares, o a los colaboradores, ambos sabían calibrar bien las debilidades humanas. Sabían cuando amenazar y cuando ser amistosos. Montero se jactaba de sus habilidades persuasivas y Hernández juraba que no había preso que él no pudiera intimidar

El 22 de julio de 1963, en la Sabana de Imías, Sierra de Cubitas, doscientos cazadores del LCB, dirigidos por el teniente Pedro Nodal Loyola, se unieron a un pelotón de policías para atacar a un grupo de alzados acampados en un molino abandonado. El combate fue corto y violento. Seis guerrilleros se batieron contra huestes cuarenta veces superiores. Roberto Rodríguez, el jefe de la guerrilla, fue derribado por el plomo del FAL belga de Nodal Loyola. El guerrillero muerto era una figura grotesca. Tenía puesto su sombrero tejano, pero su mandíbula había desaparecido, arrancada de cuajo por un proyectil.

El cerco se cerró sobre el molino. Un policía fue herido de un balazo en la cabeza. Tres soldados del LCB fueron cortados por la metralla de las armas guerrilleras. Tres guerrilleros rompieron el nudo. Otro alzado fue muerto y uno capturado.

Lo llevaron al Serrucho para ser interrogado. Lo encerraron en una celda que miraba hacia el patio de cemento. Montero y Hernández se prepararon para el interrogatorio. En la oficina verde clara, donde hacía calor de día y frío de noche, ambos hombres ojearon el archivo del reo recién capturado.

Jorge Labrada Martínez. Veinte y dos años de edad. Conocido por Taguari. Sus dos hermanos, Humberto y Rafael, también son alzados. Los tres han estado activos en la región norte de Las Villas y Camagüey por muchos meses.

Montero fue a visitar a Taguari en su celda. El preso estaba vestido sólo con calzoncillos mugrientos. En la mano izquierda tenía una cicatriz larga, herida vieja de cuchillo o navaja. El pelo oscuro del pecho estaba mojado por el sudor, pegado al cuerpo. Sus cabellos estaban sucios y despeinados. Sus ojos eran oscuros, de mirada intensa, ojos más viejos que el resto del cuerpo. Tenía un olor agrio, a yerba y sudor rancio.

Montero empezó suave. Le ofreció comida, refrescos y cigarrillos a Taguari. Después vino el monólogo. Ya Montero se lo sabía de memoria, repitiendo las frases con las inflexiones bien practicadas de un actor.

--Tú eres joven.- decía Montero, -Ya la guerra se te acabó. Te apresamos. Pero puedes rehacer tu vida. Nos puedes ayudar. La Revolución es benévola. Si nos ayudas, en vez de fusilarte, irás a la cárcel. Con buen comportamiento estarás en la calle en cinco o seis años, antes de cumplir los treinta...

Montero continuó hablando, vendiendo la idea. Los ojos oscuros del alzado estaban clavados sobre el teniente. Montero se calló de súbito, esperando una reacción.

-Mire, teniente,- dijo Taguari, -a mí me puede fusilar cuando le de la gana. Yo no ayudo a comunistas.

Montero se encogió de hombros y salió de la celda. La reacción era de esperar. Todos empezaban así, pero en unos días cambiaban de opinión.

El segundo y tercer día se repitió el monólogo. Ambas veces el preso repitió la misma negativa. Montero trajo a una mujer y a un niño al Serrucho. Los paró frente al preso.

-Ella es viuda, y él es huerfano,- dijo el teniente, -y por culpa de ustedes. Su marido era un miliciano que murió en un peine. A lo mejor fuiste tú mismo el que lo mató.

Montero esperó una reacción. Había tenido éxito muchas veces antes. Alzados duros se habían ablandado al ver viudas de luto y muchachitos llorando. Taguari los miró serenamente. Detrás de los ojos oscuros, el alzado pensó en las viudas de los alzados muertos y fusilados.

-Eso no funciona conmigo, Montero.- dijo Taguari, -Llévatela pal carajo. Si me escapo de aquí voy a seguir rompiendo milicianos y haciendo viudas y huérfanos.
«Este es duro,» pensó Montero. «Ahora le toca a Arturo. Si por las buenas no funciona, pues entonces, por las malas.»

Arturo Hernández visitó la celda. Trató de intimidar a Taguari, pero el muchacho no se dejó amenazar. La mano inmensa de Hernández cruzó el rostro del alzado, con una bofetada. Taguari recibió el golpe, y rebotando de la pared pateó al oficial, el pie descalzo clavándose en la barriga de Hernández. Aullando de dolor y rabia, Hernández llamó a los guardias. A Taguari lo golpearon y patearon, dejándolo tirado en el piso frío de la celda.

Hernández se obsecionó con Taguari. Había que quebrar su espíritu, doblegarlo. Taguari era algo personal para Hernández, no un simple preso que debía ser interrogado. Las golpizas continuaron. Los labios amoratados del alzado sólo se abrían para escupir una maldición, para repetir que a él había que fusilarlo.
Un día lo sacaron de la celda. Lo metieron dentro de uno de los lavaderos. Una tapa de metal cubrió la boca del lavadero. Una mano abrió la pila, y el agua comenzó a llenar la caja de concreto. El agua le cubrió las piernas, la barriga, el pecho. El agua continuó subiendo de nivel. Entró por la boca y los huecos de la nariz. Su cuerpo se convulsionó como una marioneta. Su cabeza golpeaba contra la tapa del lavadero.

Lo sacaron inconsciente. Parecía muerto. Arturo Hernández ordenó que le bombearan el estómago.

¡Que no se muera, coño!- decía Hernández, -A ése lo quiero vivo. Ese cabrón es asunto mío.

Taguari vomitó agua. Los párpados se abrieron. Los ojos se abrieron, mirando hacia Hernández y sus hombres.

-¡Maricones!- dijo Taguari vomitando buches de agua.

-¡Comunistas de mierda!- Varias veces lo metieron en el lavadero. Y vomitando agua repetía sus maldiciones.

Después de un par de semanas se lo llevaron del Serrucho para la Finca Casablanca, otro centro de detención, más grande y propicio para interrogatorios. Media docena de golpizas más le propinaron. Montero le hablaba suave, tratando de convencerlo de que ya era hora de rendirse, de evitar más torturas. Hernández lo apaleaba. Pero Taguari no se doblegaba.

La situación se convirtió en una guerra de voluntades. Cada uno estaba obstinado en vencer. Hernández quería causar el dolor insoportable que doblegara físicamente al preso. Montero quería que el hombre se rindiera mentalmente ante una realidad inexorable. Taguari estaba obstinado en no ceder ante sus raptores, en ser destrozado pero no derrotado.

Después de un mes se dieron cuenta que los esfuerzos eran inútiles. Montero visitó a Taguari para informarle que seria fusilado al día siguiente si no aceptaba la última oferta.

-Mire, teniente,- dijo Taguari, -si ustedes son tan machos, vamos al patio. Deme una pistola y yo me bato a tiros con ustedes, uno por uno, hasta que alguien me mate. Lo único que yo quiero es llevarme unos cuantos hijos de putas comunistas más antes de que me llegue mi hora.

Montero no respondió. Al otro día, al anochecer, Jorge Labrada Martínez se encaró a un pelotón de fusilamiento. Taguari se paró frente a los rifles serenamente, sus ojos intensos brillando, hasta que las lenguas de fuego los apagaron.

Mare722 - November 24, 2007 06:33 PM (GMT)
EL GUAPO RIVERA

Tiene alrededor de medio siglo de edad, pero parece más joven. Su pelo es negro y tupido. Su cara no tiene arrugas ni rajaduras. El cuerpo es macizo, aunque la pierna derecha_ luce más gruesa que la izquierda.

Agapito Rivera Milián, recién llegado a Miami en mayo de 1988, ha dedicado su vida a la lucha por la libertad de Cuba. Por las últimas dos décadas y media ha sido un preso político plantado, de los más intransigentes que se han confrontado al sistema. Antes del presidio fue, por tres años, comandante guerrillero en Las Villas, recibiendo cinco heridas en combates contra los cazadores de las tropas especiales del ejército castrista.

Le decían E/ Guapo Rivera, por su temeridad, por que peleaba parado, rompiendo los cercos de frente, disparando su fusil ametralladora Browning contra las huestes enemigas. A los 23 años de edad, queriendo alzarse, pero careciendo de experiencia militar y de armamento, se enlistó en la milicia. A las cuatro de la tarde del 2 de octubre de 1960, al Guapo le dieron un rifle Springfield y una canana con 91 balas. A las nueve de la noche se alzó contra el regimen.

En la manigua se codeó con Campitos, con Martí Campos y el Negro Tondike. l Guapo llegó a ser jefe de los alzados en el circuito norte de Las Villas, desde Sagua La Grande hasta Corralillo. Fue herido por primera vez en un combate el 25 de abril de 1962, cuando una bala de metralleta le traspasó la pierna derecha. En ese mismo combate su hermano menor, Estanislao, fue herido tres veces, capturado y fusilado. El Guapo sobrevivió milagrosamente, corriendo varios kilómetros con la pierna sangrando, rompiendo los cercos de la milicia castrista.

El Guapo Rivera fue un dolor de cabeza para las tropas castristas. El Comandante René de Los Santos dirigió varias operaciones contra el jefe guerrillero, pero no lo pudo atrapar. El Comandante Lizardo Proenza, uno de los jefes principales del LCB se vio frustrado tres veces al tratar de atrapar a El Guapo, el cual se escapó por las rendijas de los enormes triple cercos castristas. En una ocasión, a pesar de estar atrapado dentro del nudo por dos noches y tres días, El Guapo logró escapar de nuevo.

El 21 de noviembre, Agapito Rivera, su hermano. Francisco, y otro alzado llamado Mayito García Molina acamparon en un cañaveral. Lizardo Proenza lanzó entonces su cuarta ofensiva contra El Guapo. Los cazadores del LCB cerraron un nudo sobre la zona. Todos los campos de caña cercanos al escondite donde estaban los alzados fueron minados de patrullas castristas tendiendo emboscadas. Los terraplenes fueron sellados por pelotones bien armados. Cazadores de las tropas especiales empezaron a peinar los potreros en búsqueda de los tres guerrilleros.

Los tres alzados salieron del cañaveral intercambiando disparos con el enemigo. Una bala le dió en el brazo derecho a L7 Guapo, pero el jefe guerrillero continuó disparando. A dos kilómetros de donde comenzó la refriega, los tres alzados se toparon con una emboscada en un cañaveral. Ambos lados dispararon a quemarropa. Francisco, el hermano de El Guapo, cayó desplomado. Una bala le atravesó el _ pecho. Otra bala entró por la espalda y salió por el ombligo.

Dejando atrás el cadáver de su segundo hermano, El Guapo y Mayito salieron del campo de caña, perseguidos por una nube de plomo.

Al brincar una cerca, Mayito fue destrozado por una ráfaga de ametralladora. Momentos después, una segunda bala le partió el brazo derecho a El Guapo. Sin poder disparar su rifle ametralladora, Agapito cruzó una línea de milicia corriendo, eludiendo las balas a quemarropa.

Entró en un cañaveral. Los cazadores del LCB dispararon centenares de plomos sobre la figura que huía. Una bala se incrustó en su pierna derecha, pero El Guapo siguió corriendo. Otra bala entró en la pierna izquierda, partiendo la femoral. Dentro del campo de caña El Guapo Rivera se desplomó sobre la tierra villareña.

Entonces se produjo un milagro. Un hombre con un balazo en la femoral se debe desangrar en un par de minutos. Pero a El Guapo se le formó un coágulo arterio venoso en la ingle, una fístula milagrosa que evitó que la sangre circulara libremente y que el herido no se desangrara.

El Guapo se escondió en el cañaveral. No pudiendo disparar el rifle, sacó de su cartuchera la pistola .45 y la rastrilló. Se sentó a esperar su último combate, pero las tropas especiales nose atrevian a entrar al campo de caña a buscar al herido peligroso. Pasó el tiempo y los minutos se convirtieron en horas. El Guapo era una bola de fango y sangre. Encendió un tabaco, quizás la última fuma de su vida, y lo mordió duro, mascando el cabo entre los dientes. La debilidad de la pérdida de sangre le produjo una borrachera. Se dormía, perdiendo el conocimiento, para despertarse minutos después. La vista se le iba y volvía.

Después de tres horas los cazadores entraron en el campo de caña. Encontraron a El Guapo sin conocimiento, lo desarmaron, y lo llevaron a un terraplén. El Guapo despertó a tiempo para sentir como le ripiaban el pantalón y la camisa para curarle las heridas. Un soldado le arrancó el tabaco de la boca. Otros le decían maldiciones. Después de vendarlo, lo fueron a lanzar en la cama de un camión, alándole los cabellos para pararlo.

El Guapo apenas podia hablar, pero le pidió en un murmullo a los cazadores que lo remataran. Varios se burlaron de él.

Lizardo Proenza, el comandante del LCB que había perseguido a El Guapo, disparó una ráfaga de su rifle FAL belga al aire.

-¡Maricones!- les gritó Proenza a sus hombres, -¡Pendejos! Ninguno de ustedes quería fajarse de frente a ése cuando estaba en el cañaveral. ¡Cobardes y putas! Trátenlo con respeto, que ése es un hombre.

Con sus cuatro heridas, a El Guapo lo llevaron a un hospital. Los médicos lo examinaron perplejos, maravillados de que con un plomo en la femoral no se hubiera desangrado. Un médico soviético y trece médicos cubanos lo visitaron para estudiar su caso. Sobrevivió numerosas operaciones y se encaró al presidio con estoicismo patrio.

Aunque por la Ley 988 se suponía que Agapito fuera fusilado, por un milagro fue condenando a treinta años de presidio en vez de ser condenado al paredón. Además de los 25 años de presidio politico plantado, y de cinco heridas de balas en su cuerpo, El Guapo perdió a dos hermanos y a nueve primo hermanos en la lucha guerrillera de los años sesenta.

El Guapo, Agapito Rivera Milián, es el jefe guerrillero que sobrevivió, que más tiempo estuvo alzado contra el castrismo, y el único jefe de sector activo en Las Villas en 1963, que aún vive para contar sobre los heróicos alzamientos de los años sesenta.

El apodo de El Guapo es bien merecido.

Mare722 - November 24, 2007 06:34 PM (GMT)
LA NIÑA DEL ESCAMBRAY

Miami Beach, 1987.

La puerta de la casa de huéspedes en South Beach estaba cerrada. Golpeamos en el cristal con los nudillos. Por una ventana en el segundo piso un hombre se asomó, mirando hacia nuestro grupo, a los cuatro visitantes.

¿Qué desean?

-Venimos a ver a La Niña del Eecambray.

-La Niña, - nos dijo el hombre, -está muy traumatizada. Ella no acepta visitas.

Dígale, le respondí, que Reina Carolina, Polita Grau y su hermano, Ramón, han venido a visitarla. Estas dos mujeres estuvieron plantadas con La Niña en Guanajay y en Guanabacoa.

Momentos después la puerta se abrió. Varios hombres se congregaron en el pasillo. Tres eran ex-presos políticos.

-Es la última puerta al final del pasillo en el segundo piso, nos dijo uno, ---pero La Niña es muy renuente a aceptar visitas.

Detrás de la puerta blanca con el número diecisiete torcido, vive Zoila Aguila Almeida, La Niña de Placetas, la veterana guerrillera del Escambray.

Para mí era un momento emocionante. Desde niño había escuchado cuentos sobre una joven muchacha de Placetas que fue jefa de un grupo de alzados en Las Villas, enfrentándose en combate a las milicias castristas. Siempre la había considerado una figura legendaria, pero nunca había visto siquiera una foto de ella. Ahora, por fin, la iba a conocer y la imagen nebulosa se podría convertir en un ser humano, de carne y hueso.

En 1960, en los penachos de la Sierra del Escambray, grupos de insurgentes mal armados combatían contra el sistema castrista. En esos primeros meses de rebelión, Zoila Aguila se marchó a la manigua con su esposo, un electricista de Remedios llamado Manolo Munso La Guardia. El llevaba una carabina San Cristóbal con seis peines, y ella, un revólver con unas cuantas balas.

En el Escambray, donde Zoila ya había combatido una vez antes, contra Batista, creció día a día la leyenda de la mujer guerrillera. Mochila al hombro, carabina M1 en mano, La Niña combatió a la milicia bajo las órdenes de Osvaldo Ramírez, Tomasito San Gil, y .Julio Emilio Carretero. Durmió en las laderas de los montes, pasó hambre y sed, y a tiro limpio rompió los triple cercos de las milicias castristas. En la manigua parió dos hijas, y ambas murieron en sus brazos de hambre y sed. Para 1963, Zoila era jefa de una guerrilla de doce hombres, veterana de centenares de escaramuzas en los montes villareños. Hay una anécdota que bien describe la sangre fría de la joven guerrillera. contada por uno de los sobrevivientes de la gesta heróica. Rodeados en un triple cerco, los hombres de Carretero se desbandaron, intentando cruzar las líneas castristas sin ser detectados. Uno a uno, los aliados fueron cruzando el cerco, reuniéndose después todos a la orilla de un riachuelo. Carretero contó cabezas. Faltaban dos. Manolo y Zoila. La preocupación aumentó cuando se empezaron a escuchar disparos en la distancia. Carretero, que tenía buen oído para las balas, pudo discernir, entre los disparos de metralletas y rifles checos, el martilleo del Garand de Manolo y el M1 de La Niña. Los alzados comenzaron a correr hacia el sonido de los disparos para socorrer a la pareja. El M1 enmudeció de súbito. Solo se escuchaba el cantar del Garand, el chasquido seco del rifle y el tableteo de las metralletas. Carretero gritó una maldición, pensando que Zoila había caído en el combate y solo Manolo quedaba combatiendo. Al atacar a la milicia en un cruce de fuego y dispersarlos, los alzados quedaron sorprendidos. Acostado en un matorral, con una herida en el hombro se encontraba Manolo Munso. A su lado, con un Garand humeante en las manos, Zoila Aguila se batía sola contra un pelotón de milicia.

En marzo de 1964, después de casi cuatro años alzados en el Escambray, Lar Niña y Manolo fueron capturados, traicionados por Alberto Delgado, El Hombre de Maisinicu, un oficial de Seguridad del Estado que tendió una trampa a las guerrillas de Emilio Carretero. Delgado murió ahorcado de una guásima, pero antes de caer traicionó a más de treinta guerrilleros y a numerosos colaboradores, incluyendo miembros de su propia familia.

En Villa Marista, las oficinas de Seguridad del Estado, Zoila y Manolo fueron separados. Por un tiempo se podían hablar a gritos de celda a celda, pero después a Manolo lo cambiaron de celda, para que ni a gritos lanzados por pasillos se pudieran consolar. A La Niña la encerraron en el Príncipe Negro, un cuarto tapiado subterráneo, donde sólo las ratas la acompañaban.

Después vino el juicio. La Niña y dieciocho alzados recibieron condenas de treinta años de encarcelamiento. Doce guerrilleros fueron fusilados. Manolo Munso La Guardia murió en los fosos de la prisión de la Cabaña, el anochecer del 22 de junio de 1964. mientras cantaba, junto a sus hermanos de lucha, el Himno Nacional de Cuba.

La Niña fue llevada al presidio político de las mujeres. En Guanabacoa, Guanajay, y la hipócritamente llamada Finca Nuevo Amanecer, Zoila continuó la lucha aún tras las rejas. Presa plantada, se negó a doblegarse. Guardias armados con tubos de manguera la golpearon. Fue tapiada en cuartos oscuros, sin luz y comida. Quemó colchones y fue enviada a celdas de castigo.

Rompieron su mente, pero no su espíritu. La locura se apoderó de Zoila, pero ella aún demente, se negó a rehabilitarse. Era mucho el sufrimiento. Dos hijas muertas. Manolo fusilado. Carretero enterrado junto a Manolo en una fosa común. Meses en celdas de castigo. Torturas. Golpizas. Hambre. La volvieron loca pero no lograron doblegarla.

En la cárcel de mujeres, sentada en su camastro, se pasaba horas envuelta en trapos, vestida como una leprosa, sin hablar. Cuando se le permitía salir al patio, se encaramaba en las matas, donde se pasaba largo rato, la vista perdida en un horizonte lejano.

Después de cumplir más de la mitad de su condena, llegó a Miami, una de las últimas presas en salir de Cuba.

Tocamos suavemente con los nudillos en la puerta blanca. La sentimos moviéndose en el cuarto, pero no respondió. Tocamos por segunda vez.

La puerta se abrió lentamente, solo una rendija. Media cara se asomó al pasillo. Pelo azabache, cutis liso, sin arrugas. Voz de timbre claro.

La visita duró veinte minutos. La Niña no nos permitió entrar al cuarto, ni abrió la puerta completamente. Conversó un poco con Pola y Reina Carolina, las amigas del presidio, ignorándonos a Ramón Grau y a mí. Polita le llevaba unos regalos, una botella de perfume y unos abrigos, pero la guerrillera no los aceptó.

-Les habló mucho nos dijo el dueño de la casa de huéspedes, -Ella vive encerrada en el cuarto. Sale una vez al día v se sienta un par de horas en el portal, pero habla poco, y rara vez acepta visitas. ¿De qué vive?-- le pregunté.

-De la ayuda social, y costó trabajo obtenerla. La Niña se negaba a ir a las oficinas del gobierno. Tuvimos que traer a un médico al edificio para que la entrevistara en el pasillo y le diera la certificación médica. Es un caso incurable.

No nos aceptó los regalos.

No----dijo el hombre, ---ella se ofende si alguien le ofrece ayuda. Nosotros hacemos lo que podemos por ella, pero es difícil ayudarla.

Esa noche me costó trabajo dormir. La imagen de aquel rostro tras la puerta blanca quedó grabada en mi memoria. En sus ojos oscuros me he asomado al dolor infinito de mi pueblo.

Mare722 - November 24, 2007 06:38 PM (GMT)
El hombre puede ser vencido, pero jamás derrotado.
ERNEST HEMINGWAY
Los Martires de la Guerra Campesina

A continuacion, ofrecemos una lista parcial de los combatientes muertos y fusilados en las seis provincias de Cuba entre 1960 y 1966. Esta lista posiblemente, representa solo un tercio de los combatientes que fueron asesinados por las fuerzas castristas en el periodo de la rebelion campesina.

Abdala Benitez, Jose Antonio:: Guerrillero. Muerto en combate, 1961, Escambray, Las Villas.

Abreu, Bienvenido: Guerrillero. Fusilado en Las Villas, 1962, durante la llamada Primera Limpia.

Agramonte, Andres: Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas, 1963. Aguila Perez, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate, 1961, Escambray, Las Villas.

Aguilera Gil, Oneóo: Guerrillero. Muerto en combate, Los Arabos, Matanzas, septiembre 1964.

Aguilera, Rigo: Guerrillero. Muerto en combate, Matanzas, 1963.

Alcia, Pedro: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente.

Alejo Alvarez: Guerrillero. Fusilado en Rancho Veloz, Las Villas.

Alemán, Alfredo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963.

Alemán, Carlos: Guerrillero. Muerto en combate, la Provincia de Matanzas, el 29 de marzo 1963.

Alemán, Roberto: Guerrillero. Fusilado en mayo 18 de 1963 en la Provincia de Matanzas.

Alfonso, Celio: Guerrillero de La Habana. Fusilado en agosto de 1962.

Alfonso, Estanislao: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Almeida, Delio: Jefe de guerrillas. Fusilado en la Provincia de Matanzas en 1962.

Almeida, Heriberto (El Niño) Guerrillero de La Habana. Fusilado en 1962.

Almenda, Plácido: Guerrillero. Muerto en combate en Bueycito, Oriente.

Alonso, Rafael: Guerrillero. Muerto en combate en la Sierra Cubitas, Camagüey en junio 30 de 1961.

Alvarez, Arturo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente en 1960.

Alvarez, Concepción (El Pinto): Jefe de Guerrillas. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas en 1962.

Alvarez Pérez, Justo (Negro Ventura): Guerrillero/ Muerto en combate, la Provincia de Camagüey, I I de mayo de 1964.

Alvarez, Lister. Guerrillero. Fusilado en Manacas, Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Alvarez, Manuel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Amador, Braulio: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1962.

Amores, Gilberto: Guerrillero. Fusilado en Sagua la Grande, Las Villas, en octubre de 1961.

Amores, Ruperto: Guerrillero. Fusilado en Sagua la Grande, Las Villas, en octubre de 1961.

Antuna, Arturo: Guerrillero de 21 años de edad. Muerto en combate la Provincia de Las Villas en 1962.

Andres Frances, Ovidio: Jefe de guerrillas. Segundo aliado que usó el nombre de guerra de Tondike. Murió en combate en la primavera de 1963. en la Provincia de Camagüey.

Aragón Aragón, Clemente: Guerrillero. Ultimo alzado en la Provincia de Camagüey. Fusilado, octubre de 1965.

Aragones, Raimundo: Guerrillero. Fusilado en Ranchuelo, Las Villas. Arbelo, (L7 Cocinero): Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1962.

Arbelo, Agustín: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas.

Arcia, Raul: Guerrillero. Fusilado en Sancti Spíritus, Las Villas, junio 1962. Argüelles, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate, Guanayara, Las Villas, 1960.

Arias, Armando: Guerrillero. Fusilado en Candelaria. Pinar del Rio, marzo 1962.

Armas, l.eocadio: Guerrillero. Fusilado en Abreu. Las Villas.

Armas, Orlando: Colaborador. Fusilado el 6 de abril de 1963 en la Provincia de Las Villas.

Armenteros, Humberto: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas en 1961.

Armenteros, Papito: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas en 1962.

Bacallao, Juan: Guerrillero. Fusilado en Maguitos, Matanzas.

Bacallao, Luis: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas. marzo de 1961.

Balmaseda, Elio Guerrillero. Ex-oficial del Ejército Rebelde. Fusilado en Las Villas, 1963.

Barreras, Manuel: Guerrillero. Fusilado.

Barrios, Orlando: Guerrillero. Muerto en combate. Güines. La Habana. 1962.

Bársaga Antón, Zenén: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de las Villas enero de 1961.

Barzal, Candelario: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas en 1963.

Beatón, Cipriano: Guerrillero. Fusilado en Santiago de Cuba, Oriente, en 1961.

Beatón, Manuel: Jefe de Guerrillas, ex-ofical del Ejército Rebelde. Fusilado en Santiago de Cuba, Oriente en 1960.

Becerra, Alberto' Guerrillero. Muerto en combate en El Escambray. La.

Beliz, Alejandro (Umba): Se alzó menor de edad, despues de fugarse de la prisión de menores. Murió en combate a la edad de 17 años en las Villas.

Bello, Marciano. Ex-oficial del Ejército Rebelde. Era jefe de un grupo de infiltración. Fusilado en la Provincia de Pinar del Rio, 1961.

Beltrán, Pablo: Guerrillero. Fusilado en Manacas, Iznaga. Las Villas 13 de agosto de 1963.

Bencour, ZenénGuerrillero. Fusilado en Manacas. Iznaga, Las Villas 13 de agosto de 1963.

Benitez, Joaquín (Capitan Banderas) Jefe de Guerrillas. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963.

Bernal, Freddie: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. 1963.

Besu, Antonio: Guerrillero. Fusilado en Corralillo. Las Villas.

Besu, Jesús: Guerrillero Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Besos, René: Jefe de guerrilla. Fusilado en Cienfuegos. Las Villas.

Betancourt, Carlos: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, el 23 de febrero de 1963.

Betancourt, Gilberto. Guerrillero. Fusilado en Pinar del Rio, en el año de 1961.

Betancourt, Ramón: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Blanco, Cuco: Colaborador. Muerto en combate, la Provincia de Las Villas, en el año de 1963.

Blanco, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente.

Blanco, Juan Dévora: Ex militar. Guerrillero. Muerto en combate, Manicaragua, Las Villas, enero 4, 1963.

Blanco, Orlando: Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas, 1960.

Blanco, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate, en Rodas, Las Villas, 1961.

Boitel, Daniel: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas. Boitel, Eliodoro: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas. Boitel, Evaristo: Guerrillero.
Fusilado en la Provincia de Matanzas. Boitel, Juan: Guerrillero. Muerto en combate, la Provincia de Matanzas. Bonet, José: Jefe de guerrilla. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Borges, Maro: Jefe de guerrillas. 23 años de edad. Se alzó en 1960. Fusilado en La Habana, junio 22. 1964.

Borges, (renio: Guerrillero. Fusilado en La Habana, junio 22, 1964.

Borges, Ismael: Guerrillero. Muerto en combate, El Guásimal, Las Villas, 1963.

Borel Lema, Reemberto: Guerrillero. Muerto en combate, la Provincia de Las Villas, febrero 1961.

Bravo Tomás: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964. Bravo Cervantes, Gregorio (El Polaco): Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Camagüey, junio de 1964.

Bravo Cervantes, Mario: Jefe de guerrillas. Ex militar. Se alzó en 1961. Muerto en combate, Los Ramones, Camagüey, junio 1964.

Brunet, Carlos: Guerrillero. Fusilado en Manacas-Iznaga, Las Villas, agosto 13, 1963.

Brunet, José: Guerrillero. Fusilado en Sancti Spíritus, Las Villas, febrero 23, 1963.

Brunet, Rafael: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1961. Bueso, Luís: Médico. Fusilado la Provincia de Las Villas por curar alzados heridos.
Caballero, José: Guerrillero de La Habana. Fusilado el 31 de agosto de 1962. Caballero, Renato: Guerrillero. Muerto en combate, Veguitas, Las Villas, febrero, 1961.

Cabrera, Francisco: Guerrillero. Muerto en combate, la Provincia de Matanzas, el 22 de marzo de 1963.

Cabrera, Gervasio: Jefe de guerrillas. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963

Cabrera, Mumo: Jefe de guerrillas. Muerto en combate, en la Finca La Panchita, cerca de Fomento, Las Villas, diciembre 17, 1964. Cabrera, Ulises: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas. Calderón, ( El Negro): Guerrillero. Muerto en combate, Cerco del 38, Las Villas, enero 17, 1961.

Calzada, Urbano: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1963.

Camacho, Floro: Jefe de guerrilla en Las Villas y Camagüey. Se alzó en 1961. Fusilado en la Provincia de Las Villas, junio de 1964.

Camacho Alfaro, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, junio 1964.

Camacho Guerra, Norberto: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Las Villas, diciembre 15, 1961.

Campos Ojeda, Angel: Guerrillero. Muerto en combate, la Provincia de Las Villas, 1960.

Campos, Benito( Campitos): Ex capitan del Ejercito Rebelde. Jefe de guerrillas. Se alzó en 1960 con sus dos hijos. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, septiembre 4, 1964.

Campos Linares, José Martí: Jefe de guerrillas. Muerto en combate, septiembre 4, 1964.

Campos Linares, Chicho: Guerrillero. Muerto en combate, la Provincia de Matanzas, septiembre 4, 1964.

Cañizares, Rolando: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas, diciembre 5, 1961.

Cano Gaspar, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate, mayo 11, 1964 en la Provincia de Camagüey.

Cantillo, Ciro: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Capote Medina, Andres: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Capote, Bertico (El Prieto): Guerrillero. Muerto en combate en Las Villas, 1963.

Capote, Joseíto: Guerrillero. Muerto en combate en Las Villas, 1963. Capote, Quimbo: Guerrillero. Muerto en combate en Yaraguza, Las Villas, 1962.

Cardenas Paredes, Ramon: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Fué entregado por un familiar.

Cardenas Paredes, Romelio: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1962.

Cardo Daniel: Guerrillero. Capturado en Jaruco v fusilado en la ciudad de La Habana.

Cardozo, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate en la Sierra de Cubitas, Camagüey, junio 30, 1961.

Cardozo, Victor: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1963.

Carmenate, Beto: Jefe de guerrilla. Muerto en combate, en la Provincia de Oriente, 1963.

Carmenate, Daniel: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Oriente, 1963.

Carnicero, Ramón: Colaborador. Fusilado en la ciudad de La Habana por ayudar a alzados.

Carrera Zayas, Jesús: Ex comandante del Ejército Rebelde. Fusilado en La Habana en marzo 1961, por suministrar armas a los alzados en la Provincia de Las Villas.

Carrera, Jesús: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Carrero, Ulises: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Camagüey, junio de 1964.

Carretero Escajadillo, Julio Emilio. Fue comandante en jefe de las guerrillas del Escambray después de la muerte de Tomas San Gil. Se alzó en 1960. Fue capturado en marzo de 1964 y fusilado en La Habana el 22 de junio de 1964. Carrillo, Jesús: Menor de edad. Ametrallado por las milicias en el Central Santa Rosa, Las Villas.

Castañeda, Francisco ( Pancho Jutía): Jefe de guerrillas. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1962.

Castañeda, José: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Matanzas, 1962.

Castellanos, Reinaldo: Guerrillero. Fusilado en julio de 1962, en la Provincia de Las Villas.

Castellón, Redento: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Castillo, Martín: Guerrillero. Muerto en combate, Cerco del 38, en la Provincia de Las Villas, enero 17, 1961. Herido grave, se remató con dos granadas cuando simulaba rendirse, matando a 16 milicianos. Castillo, Orestes: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1962.

Castillo, Ventura: Guerrillero. Fusilado en Colon, Matanzas, 1963.

Castro, Armando: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1965. Castro, Bebo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1964. Castro

Cárdenas, Castrurito: Jefe de guerrillas. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, 1963.

Castro Cárdenas, J.: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Oriente, 1963.

Castro Ojeda, Gilberto: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Castro, Juan Fetipe(Suncti Spbinr.c): Jefe de guerrilla. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1963.

Catalá, Juan José(El Piehi): Ex teniente del Ejército Rebelde. Jefe de varias guerrillas en la Provincia de Matanzas. Se alzó en 1960. Muerto en combate cerca del Central Limonares, Matanzas, abril de 1963. Cato, Gilberto: Guerrillero. Fusilado en Güines, La Habana, agosto 31,1962. Cedeño, Domingo: Guerrillero. Muerto en combate a los 24 años de edad en la Provincia de Las Villas, 1961.

Cedeño, Cuco ( El Cabo Tolete): Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La Habana, junio 22, 1964.

Chao Flores, Tony (El Americanito): Ex oficial del Ejército Rebelde. Importante eslabón en la linea de suministros. Herido grave en un tiroteo en La Habana, donde perdió ambas piernas. Lisiado, fue fusilado en La Habana el 11 de agosto de 1962 a los 22 años de edad. Chavez López, Andres: Guerrillero. Fusilado en el Central San Cristobal, Pinar del Rio.

Clark, Fermin: Guerrillero. Fusilado en Finca San José, Las Villas.

Clavijo, Lorenzo: Colaborador. Fusilado en Quemado de Güines, Las Villas. Cobiella, Angel: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, agosto 4,1962.

Collazo, Orlando: Guerrillero. Muerto en combate en 1962, a la edad de 17 años en la Provincia de Las Villas.

Conesa, Norbelio: Guerrillero. Muerto en combate cerca de Placetas, en la Provincia de Las Villas, 1965.

Cordobés, Manolo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, en 1963, a los 20 años de edad.

Cordobés, Rubén: Jefe de guerrillas. Muerto en combate, Las Villas, mayo 2, 1964.

Corrales, Bernardo: Ex capitán del Ejército Rebelde. Jefe de guerrillas. Fusilado en la Provincia de Pinar del Rio en diciembre 1961. Correa Coto, Ramón:
Guerrillero. Fusilado en Bolondrón, Matanzas, 1963. Cosales Sosa, Rafael: Guerrillero de 24 años de edad. Fusilado en Rodas, Las Villas.

Coto, Filiberto( El Pipero): Jefe de guerrillas de la Provincia de La Habana. Fusilado en 1963.

Crespo, Jose Ramón: Guerrillero. Muerto en combate, Manicaragua, Las Villas, enero 4, 1963.

Cruz Albia, Ramón: Guerrillero. Muerto al tratar de fugarse de la carcel. Cruz Carballo, Hector: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas.

Cruz Gonzalez, Francisco: Guerrillero. Fusilado en en la Provincia de Camagüey en el verano 1963.

Cruz, Elia Guerrillero. Muerto en combate, en la Sierra de Cubitas, Camagüey, 1961.

Cruz, Santiago Gregorio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Curbelo Del Sol, Carlos: Guerrillero. Fusilado en Manacas-Iznaga, Las Villas, agosto 13, 1963.

De Armas, Orlando: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, abril 1963.

De La Torre, Bricel: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1963.

De La Torre, Miner: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Delgado, Israel: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, abril 1, 1963.

Delgado, Roberto: Guerrillero. Fusilado en Bolondrón, Matanzas, 1963. Delgado, Roberto: Guerrillero. Fusilado en Jagüey Grande, Matanzas, 1963. Del Sol, José: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas. Del Sol, Lázaro: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1963.

Del Sol, Ramón: Jefe de guerrilla. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Del Valle, Alfredo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Dennis, Luis: Colaborador. Muerto en combate al trasladar suministros, Las Villas, 1963.

Díaz, Adán: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Pinar del Rio.

Díaz, Alberto: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1960.

Díaz, Arturo: Guerrillero. Muerto en combate en la Finca EL Corojo, Güaimaro, Oriente.

Díaz Brunet, Everardo( Capitán Frias): Ex teniente del Ejército Rebelde. Jefe de guerrillas. Se alzó en 1961. Muerto en combate cerca de Nogüeras, Camagüey, junio 10, 1964.

Díaz, Celestino: Guerrillero. Muerto en combate cerca de Bolondrón, Matanzas, marzo 22, 1963.

Díaz, Emilio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Rio.

Diaz, Emiliano: Guerrillero. Fusilado en Corralillo, Las Villas. Díaz, Gaspar: Guerrillero. Fusilado en Matanzas, 1964.

Díaz, Lázaro: Guerrillero. Muerto en combate en La Laguna, Las Villas, 1963.

Díaz, Luis: Guerrillero. Fusilado en la Sierra Maestra, Oriente.

Díaz, Rodolfo (El Caballo):. Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Díaz, Segundo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, febrero 1961.

Díaz, Silvino: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1962.

Diego, José Antonio: Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas, 1961. Diego, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate, Mata Vieja, Las Villas, 1963. Duarte, Reynaldo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1965. Echenique, Reino: Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Los Arabos, Matanzas, septiembre 3, 1964.

Escoto, Eloy: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Estrada, Juan: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1963.

Espina, Sergio: Guerrillero. Fusilado en Jagüey Grande, Matanzas, 1963. Espinoza, Diosdado: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964.

Espinoza, Rafael: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas.

Espinoza, Juan Luis: Guerrillero. Fusilado en Quemado de Güines, Las Villas.

Estevez, Manuel: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Estrada, Florencio: Colaborador. Fusilado en la Provincia de
Camagüey.

Eura, Rolando: Guerrillero. Muerto en combate en Rancho Veloz, Las Villas.

Fabre, Ricardo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Falcón Miranda, Julio: Jefe de guerrilla. Fusilado en Matanzas el 5 de mayo,
1963.

Fandiño Ramirez: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas, diciembre 5, 1961.

Fanñas, Coti: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Felix, Ramón: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Feria Pérez, Armentino (El Indio): Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, octubre de 1959.

Fernández, Amaury (El Contador): Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Camagüey, 1963.

Mare722 - November 24, 2007 06:39 PM (GMT)
Fernández, Daniel: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Fernández, Enrique: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Rio, 1962.

Fernández, Emeterio: Guerrillero. Muerto en combate, El Barral. Las Villas, 1961.

Fernández Jorge: Guerrillero de 18 años de edad. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Fernández, José: Miembro de la policia castrista. Fusilado por suministrar armas a los alzados en la Provincia de Las Villas, 1964.

Fernández, Lázaro: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, diciembre de 1962.

Fernández, Nené: Guerrillero. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, agosto 13, 1963.

Fernández Toledo, Roberto: Ex militar. Guerrillero. Fusilado en La Habana, septiembre 1961.

Fernández, Wilfredo: Guerrillero. Fusilado en la Cooperativa R 265, Las Villas.

Ferrer, Nicomedes: Colaborador. Fusilado en Quemado de Güines, Las Villas.

Ferrera, Raudeho: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1961. Figueroa, Raul: Guerrillero. Muerto en combate, Jagüey Grande, Matanzas. Figueroa,
Nené: Guerrillero de 19 años de edad. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Figueredo Boza, José: Ex oficial del Ejército Rebelde. Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, 1961.

Figueroa, Raúl: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Finales, Paulito: Guerrillero. Muerto en combate, cerca del Central Mercedes, Matanzas, septiembre 4, 1964.

Finales, Rubén: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas. Fonseca, Mario Toribio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Fonseca, Reinaldo:
Guerrillero. Fusilado en Sagua La Grande, Las Villas, Octubre 6, 1961.

Fonseca, Argimirio: Guerrillero. Muerto en combate, marzo 1960, en la Provincia de Oriente.

Fonseca, Rogelo: Guerrillero. Muerto en combate en Corralillo, Las Villas, diciembre 1961.

Fontela Ruiz, Desiderio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Fraguela, Roberto: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Camagüey, 1963. Franco (Pata de Plancha): Guerrillero. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Fuentes, Idalberto: Guerrillero. Muerto en combate, Manicaragua, Las Villas, enero 4, 1963.

Fuller, Robert: Guerrillero. Norteamericano. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Fundora, Gerardo: Jefe de guerrillas. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1962.

Galindo, Cuco: Guerrillero. Muerto en combate cerca de Agramonte, Matanzas, 1963.

Galindo, Ramón (La Pelua): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, finales de 1963.

Galindo, Ramón: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas en el verano de 1963.

Gándara, Lilo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

García Camacho, Miguel: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas, 1961.

García Catalá. Rafael: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

García Díaz, lsmaél (Titi): Jefe de guerrilla. Muerto en combate el 6 de octubre de 1961. en la Provincia de Pinar del Rio. García, Elio (El Maestro): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1963.

García, Eulogio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

García, Frank: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Rio.

García, Florentino: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1963.

García Luján Pedro: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Camagüey, 1963.

García Motin, Mario (Manto) Guerrillero. Muerto en combate en Las Villas, el 21 de noviembre de 1963.

García, Orestes: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1963.

García, Pedro: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. García, Ramón: Guerrillero. Fusilado en Manacas-Iznaga, Las Villas, agosto
13, 1963.

García Valle, Tomás (Asere): Guerrillero. Fusilado en La Habana, junio 22, 1964.

García, Tito: Guerrillero. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, noviembre 1963.

García, Victor: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Garzón Avalos, Redecales: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, junio de 1962.

Gil, Otis: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, marzo 1964. Gómez, Cuco: Colaborador. Fusilado en la finca La Campana, Las Villas., 1961.

Gómez, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963. González Alvarado, Jesús: Guerrillero de La Habana. Fusilado en 1962. González, Antonio: Guerrillero. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, 13 de agosto, 1963.

González Artiles, Ricardo: Guerrillero. Muerto en combate en el Rincón de Naranjo, Las Villas, 1963.

González Benito: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1961.

González Garnica, Carlos: Ex soldado del Ejército Rebelde. Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1961.

González Garnica, Angelberto: Guerrillero. Fusilado en Rodas, Las Villas, 1962.

González, Cuzín: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, en diciembre 2, 1961.

González, Daniel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Oriente.

González, Dionisio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

González, Eliover: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, abril 6. 1961.

González, Feliberto: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1963.

González Pedrozo, Filiberto: Jele de guerrilla. Fusilado en Condado, Las Villas, enero 4, 1962.

González, Francisco P.: Guerrillero. Fusilado en Placetas. Las Villas, mayo 13 de 1963.

González, Hector: Ex oficial del Ejército Rebelde. Jefe de guerrilla. Fusilado en la Sierra Maestra, Oriente.

González, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

González, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río, 1961.

González, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

González, Juan- Guerrillero. Fusilado en Bolondrón, Matanzas, mayo 1, l%3. González, Julio: Guerrillero. Muerto en combate, Corralillo, Las Villas. González, Luis: Guerrillero. Menor de edad. Fusilado en Quemado de Güines, Las Villas.

González, Mario: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Camagüey.

González, Neno (El Currito): Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, marzo de 1962.

González, Pedro: Jefe de guerrilla. Se alzó en 1960. Muerto en combate en La Barca, Las Villas, 1964.

González, Porfirio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, en febrero de 1962.

González, Rafael: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Camagüey.

González, René: Guerrillero de La Habana. Fusilado en 1962.

González, Rolando: Guerrillero. Desertó del ejército para unirse a los alzados. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962. González, Sandalio: Guerrillero. Muerto en combate, Hoyo del Naranjal, Las Villas, 1962.

Gonzalo, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Granados, Rufo: Guerrillero. Fusilado.

Grau, Andres: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, el 13 de septiembre de 1962.

Guat, Sixto: Guerrillero. Muerto en combate a principios de 1961 en la Provincia de Las Villas.

Guerra, Cuberto: Jefe de Guerrilas. Fusilado en las Piedras, Oriente, 1964. Guerra, Felo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1964. Guerra, Raúl: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963. Guevara, Julio: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Las Villas, el 15 de diciembre de 1961.

Guillén, Porfirio: Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Manicaragua, Las Villas, enero 4, 1963.

Gutierrez, Estervino: Ex militar. Jefe de guerrilla. Colaboró con los castristas y delató a muchos contactos. Fusilado en Camagüey, 1965. Gutierrez, Chin: Guerrillero. Ex Capitán del Ejército Rebelde. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Gutierrez, Evelio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, abril 1, 1963.

Heredia, Ismael (Látigo Negro): Jefe de Guerrilla. Muerto en combate en El Joyero, Las Villas, el 2 & de enero de 1961. Hernández, Agapito: Guerrillero. Muerto en combate, Río Agabama, el Escambray, febrero de 1961.

Hernández, Arsemio: Campesino. Fusilado en Camagüey, agosto de 1962. Hernández, Berto (Padre): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Hernández, Berto (Hijo): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Hernández, Blanco: Jefe de Guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Hernández Cruz. Ambrosio: Guerrillero. Muerto en combate a los 19 años de edad en Cuatro Vientos, Escambray, Provincia de Las Villas, enero de 1961.

Hernández Cruz, Julián: Guerrillero. Muerto en combate en el Cerco (le Manicaragua, Provincia de Las Villas, enero 4 de 1963.

Hernández, Enrique: Guerrillero. Fusilado en Condado, Provincia de las Villas, 1963.

Hernández, Fidel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

Hernández, Francesco(Pancho): Guerrillero. Muerto en combate en Matanzas, el 23 de marzo de 1963.

Hernández, Heremio: Guerrillero. Fusilado en Camagüey el 2 de agosto de 1962.

Hernández, Juan: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas.

Hernández, Lino: Guerrillero. Muerto en combate en el Escambray, Provincia de Las Villas, 1962.

Hernández García, Pedro René: Jefe de Guerrilla. Fusilado en la Provincia de Oriente, I de marzo de 1963.

Hernández Sanabria, Martín: Guerrillero. Muerto en combate cerca de Tamarindo, Camagüey, primavera de 1963. Hernández, Nataóo: Guerrillero. Fusilado en la
Provincia de Oriente, 1964• Hernández, Obdulio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Hernández, Obdulio: Guerrillero. Fusilado en Santa Clara, Provincia de Las Villas, 1963.

Hernández, Oscar: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Hernández, Raúl Real (Realiio): Jefe de Guerrilla. Muerto en combate en el Escambray, Provincia de Las Villas, 1963. Hernández, Reineiro: Campesino. Fusilado en Matanzas. Hernández, Rey: Guerrillero. Fusilado en Jaguey Grande, Matanzas.

Hernández, Roberto: Guerrillero. Fusilado en el Central Araujo, Matanzas, 18 de mayo de 1963.

Hernández, Roberto: Guerrillero. Fusilado en La Habana, 10 de julio de 1962.

Hernández Castillo, Sergio: Guerrillero. Fusilado en Pedro Betancourt, Matanzas.

Hernández Rodríguez: Guerrillero. Fusilado en Las Villas.

Hernández, Valentin: Guerrillero. Fusilado en La Habana, el 22 de junio de 1964.

Herrera, Antonio: Guerrillero. Fusilado en Ranchuelo, Las Villas.

Hidalgo, Enrique: Guerrillero. Se alzó a principios de 1961. Muerto en combate en La Botella, Las Villas, a finales de 1962. Hilario (E1 Poeta): Guerrillero. Muerto
en combate, Las Villas. 1963. Hurtado, Angel: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de La, Villas.

Ibañez, Oliverio: (Chino) Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Iglesias, Romero: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas.

Infante Hidalgo, Braulo: Guerrillero. Fusilado el 18 de mayo de 1963 en la Provincia de Matanzas.

Infante Hidalgo, José: Guerrillero. Fusilado el 5 de mayo de 1963 en la Provincia de Matanzas.

Infante, Enrique: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas. Izaguirre, Jorge: Guerrillero. Muerto en combate en el Rincón del Naranjo, Las Villas, 1963.

Izquierdo, Rafael: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962. Izquierdo, René: Guerrillero de La Habana. Fusilado en 1962.

Jaime, Chiqui: Jele de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963, a los 38 años de edad.

Jerez, Miguel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Jiberga, Salustiano: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, el 17 de septiembre de 1960.

Jiménez, Macho: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La Habana, el 22 de junio de 1964.

Jiménez, Modesto: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1964.

Jiménez, Rolando: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Jiménez, Rosario: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas.

Jomorca, Benito: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1963.

Jorrín, Piloto: Guerrillero. Capturado en Jaruco y fusillado en La Habana, 1963.

Junco, Felipe: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Labrada Martínez, Heriberto (Bartulo): Guerrillero. Muerto en combate en julio de 1965 en Camagüey.

Labrada Martínez, Jorge (Tógua•í): Guerrillero. Fusilado en Camagüey, en julio de 1963.

Labrada Martínez, Rafael: Guerrillero. Muerto en combate, octubre de 1965 en Camagüey.

La Fiesta, Chino: Guerrillero. Muerto en combate, el 31 de diciembre de 1962 en Oriente.

La Font, Raúl: Guerrillero. Muerto en combate en Las Villas, a principios de 1961.

Lago Damas, Apolino: Guerrillero. Fusilado el 8 de marzo de 1961 en Las Villas.

Llama, Narciso: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Lanza Flores, Margarito (Tondike): Jefe de guerrilla. Se alzó en 1960. Capturado gravemente quemado en un cañaveral fue fusilado debajo del Puente Rodrigo,
Vas Villas. 1962.

Lara, Luis (El Cabito): Ex militar. Primer aliado en Cuba contra Fidel Castro. Fue capturado en abril de 1959 en Pinar del Rio. Fusilado el 19 de diciembre de 1959.

La Rosa, Paco: Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Bella Mota, Las Villas, julio de 1964.

Laspart, Adriano: Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas. enero de 1961. La Villa, Andrés: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964. Laza Miranda, Jorge Luis: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Pinar del Rio, 1961.

Leandro (L7 Huevito): Guerrillero. Muerto en Combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Lemas, Norberto: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, febrero de 1961.

Lemus, Dagoberto: Guerrillero. Fusilado en el cementerio de Rocas. Las Villas, 1963.

León, Baldomero: Guerrillero. Fusilado en Ensenada de Mora, Niquero, Oriente.

León, Francisco Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

León Jiménez, Berardo: Ex miliciano. Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

León Jiménez, José: (Cheito) Ex miliciano. Ultimo comandante en jefe de los alzados del Escambray. Se alzó en abril de 1961. Muerto en combate a la edad de 26
años en mayo de 1964, Las Villas.

León, Genaro: Guerrillero. Fusilado en la Finca Candelaria, Oriente, el 21 de junio de 1962.

León Rodríguez, Jorge (Chichi): Guerrillero. Se alzó en 1962. Muerto en combate cerca del Central Jaronú, en Camagüey, el 27 de julio de 1963. León, Juan: Guerrillero. Fusilado en la Finca Candelaria en Oriente, el 21 de junio de
1962.

León, Luís: Guerrillero. Fusilado en la provincia de Matanzas, el 22 de marzo de 1963.

León, Perico: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1964.

León, Ulises: Guerrillero. Fusilado en Matanzas, 1964.

Lima, Alejandro (Nardo): Jefe de guerrilla. Se alzó en 1960. Capturado en febrero de 1961. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Linares, Sixto: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Camagüey. 1964. Llavar, Modesto: Guerrillero. Fusilado en El Cobre. Oriente. Llera, Adito: Guerrillero.
Fusilado en Las Villas, el 19 de mayo de 1962. López Aparicio, Luis: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de I as Villas, 1961.

López Camba, Mendieta: Guerrillero. Fusilado en Santa (tara, Las Villas, noviembre de 1963.

López, Andrés: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas. verano de 1962. López Fuentes, Justo: Guerrillero. Muerto en combate en Boquerón. Camagüey en mano de 1962.

López, Eladio: Guerrillero. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, noviembre de 1963.

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López, Efraín: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Las Villas, 1963.

López, Reinaldo Guerrillero. Fusilado en Santiago de Cuba, Oriente, en 1961.

López, Julio: Guerrillero. Fusilado en la provincia de Las Villas, 1963. López López, Manolito (/a Loco): Comandante en jefe de las guerrillas de Camagüey. Fue
tomado prisionero y se escapó de una carcel de menores, alzándose por segunda vez. Muerto en combate a los 19 años de edad en Loma de los Barriles. Camagüey, en agosto de 1962.

López, Zacarías; Jefe de guerrilla. Fusilado en Manacas-Iznaga Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Lora, Alejandro: Guerrillero. Muerto en combate en Guantanamo, Oriente.

Luque, Alfredo Ex militar. Guerrillero. Muerto en combate, Manicaragua, Las Villas, 4 de enero de 1963.

Maceda Toledo, Hilario (Negrea•): Ex teniente del Ejército Rebelde. ,Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Cayo de las Mujeres, Camagüey, enero de 1962.

Machado, Carlos: Guerrillero. Fusilado a los 15 años de edad en la Provincia de las Villas, 1963.

Machado, Ramón. Guerrillero. Fusilado a los 15 años de edad en la Provincia de Las Villas, 1963.

Macola, Felo: Guerrillero. Muerto en combate en La Laguna, Las Villas, 1963.

Macola, Tilongo: Guerrillero. Muerto en combate, la Laguna, Las Villas, 1963.

Madrigal Hernández, Eulalio Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963.

Magañaz, Marcelino: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Oriente. abril de 1961.

Maldonado, Carlos Guerrillero. Muerto en el alzamiento de Arroyo Blanco en Oriente, diciembre de 1961.

Manso, Efraín: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas, 1963.

Manso, Francisco: Ex miembro del Ejército Rebelde. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, mayo de 1964. Manso, Victor: Ex miembro del Ejército
Rebelde. Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas, mayo de 1964.

Manzanero, José: Guerrillero. Muerto en combate, Veguitas, Las Villas. 1961. Manzano, Emiliano Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas.

Marcelo, Nelson: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Marín, Blas Guerrillero. Fusilado en Manacas-Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Marín, Gregorio Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Marín Espinoza, Ramon: Guerrillero. Fusilado en Santa Clara Las Villas en noviembre de 1963.

Martin Amodia, Rolando: Ex oficial del Ejercito Rebelde. Jefe de guerrilla en Camagüey. Se cree que fue fusilado en 1964.

Marquez Novo, Esteban: Guerrillero. Muerto en combate en fa Provincia de Pinar del Rio. el 20 de mayo de 1964.

Marrero Castillo, Francisco: Guerrillero. Fusilado en Las Villas, el 17 de agosto de 1963.

Marrero Castillo, Manuel: Guerrillero. Fusilado en Las Villas, el 17 de agosto de 1963.

Marrero, Evelio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas. 1962.

Martel Guerra, Antonio: Guerrillero. Muerto en combate en fa Provincia de Las Villa,, marro de 1961.

Martín, Osvaldo Guerrillero. Muerto en combate en El Mamey, Las Villas, Icbrero de 1961.

Martínez Andrade, Arnoldo: Primer comandante en jefe de los alzados del Frente Norte de Las Villas y Camagüey. Ex oficial del Ejército Rebelde. Se alió en 1961.

Muerto en combate en Yaguajay, Las Villas, diciembre 1962. Martínez Andrade, Juan Alberto: Fue comandante en jefe del Frente Norte de Las Villas y Camagüey, después de fa muerte de Manolito Lopez Se alzó en 1961. Muerto en combate en fa Provincia de Camagüey, el 7 de julio de 1965.

Martínez, Felipe: Guerrillero. Fusilado en fa Provincia de Oriente, 1960. Martínez Robert, Antonio (Caoba)- Guerrillero. Muerto en combate, Cayo Las Mujeres. Camagüey, el 18 de enero de 1962.

Martínez, Caridad: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Martínez, Dagoberto: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Camagüey. Martinez, Duberto: Guerrillero. Muerto en combate en fa Provincia de Las Villas. marzo de 1961.

Martínez, Eliecer: Guerrillero. Fusilado en fa Provincia de Matanzas, 1963. Martínez, Felicio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1962 Martínez,
Lázaro- Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Martínez Quiroga, José Gaspar (El Jabao): Ex militar. Se infiltró desde el exilio. Muerto en combate en Oriente, el 17 de agosto de 1964 .

Martínez, Leonel: Guerrillero. Muerto en combate, El Mamey. Las Villas. 1962.

Martínez, Marino Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas. 1962.

Martínez, Osvaldo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, el 16 de Icbrero de 1961.

Martori, Ricardo: Guerrillero. Fusilado en fa Provincia de Matanzas. Marzo, Rafael: Guerrillero. Fusilado.

Matheu Paz, Rolando: Guerrillero. Fusilado en Las Villas, el 17 de agosto de 1963.

Matías Castro, Israel- Guerrillero. Muerto en combate, Camagüey el II de mayo de 1964.

Matías Castro, Pablo Guerrillero. Muerto en combate en Camagüey el 11 de mayo de 1964.

Match, fose Manuel: Guerrillero. Muerto en combate en fa zona de Guantanamo, Oriente.

McNair, August: Norteamericano capturado con un grupo de infiltración. Fusilado en Pinar del Rio, 1961.

Medina, Eugenio: Guerrillero. Fusilado en fa Provincia de La Habana. el 10 de julio de 1962.

Medina, Osmani: Guerrillero. Muerto en combate en El Rincón del Naranjo. Las Villas, 1963.

Melena, Domingo: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en fas cercanías de Zulueta, Las Villas, 1962.

Méndez Esquijarrosa, Adalberto (El Quija): Jefe de guerrilla. Se alío en 1961. Fusilado en fa Provincia de Las Villas, 1964.

Méndez, Juan: Guerrillero. Muerto en combate en fa Provincia de Las Villa,, 1963.

Mesa, Gil: Guerrillero. Muerto en combate en fa Provincia de Las Villas. Mesa, Emiliano: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de fas Villas, diciembre de 1961.

Mesa, Ruperto: Guerrillero. Muerto en combate en fa Provincia de Las Villas.

Miraba¡, Orestes: Guerrillero. Fusilado en Las Villas.

Miraba¡, Sergio: Colaborador. Fusilado en fa Provincia de Las Villas en 1962. Miranda, Clodomiro: Ex capitan del Ejercito Rebelde. Jefe de guerrilla. Fusilado en
Pinar del Rio, 1961.

Molina, Eduardo: Colaborador. Fusilado en Condado, Las Villas, 1964. Molina, Luisito: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Molina Padron, Luis (l.7 Boticario): Jefe de guerrilla. Fue fusilado en Cartagena, Las Villas, 1963.

Molina, Manuel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas.

Molina, Machao Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1962.

Mollinedo Placencia, Jesus Claro: Jefe de guerrilla. Fusilado en fa Provincia de Las Villas, 1962.

Mondelo, Ramón: Guerrillero. Muerto en combate en Yateras, Oriente. Montagu y Boix, Eugenio: Guerrillero. Fusilado en Palmira. Las Villas. el 4 de enero de 1962.

Montes de Oca, Jorge: Colaborador. Fusilado en fa Provincia de La Habana.

Montalvo, Luis: Guerrillero. Menor de edad. Muerto en combate en fa Provincia de las Villas, 1963.

Montalvo Cabrera, Roberto: Guerrillero. Fusilado en Maraca,-Imago, I as Villas, el 13 de agosto de 1963

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Montenegro, Ramón: Guerrillero. Muerto en combate en fas cercanías de Varadero. Matanzas. abril de 1963.

Montenegro, Vale: Jefe de guerrilla. Fusilado en Roda,, Las Villas. 1963. Montesino Ramírez, Alberto: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La, Villas, 1963.

Mora, Francisco Guerrillero. Muerto en combate en Rancho Veloz. Las Villas.

Morales, Fausto: Guerrillero. Fusilado en Oriente.

Morales Batista, Ismael: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Camagüey, 1963.

Morales, Juanín: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas, 1963.

Morales, Roberto: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, marzo 23 de 1963.

Morejón, Mayito: Guerrillero. Muerto en combateen la Provincia de Las Villas, el 2 i de noviembre de 1963.

Morejón, Milo: Guerrillero. Muerto en combate en los Ambos. Matanzas, el 3 de septiembre de 1964.

Morejón, Ramón: Ex militar. Guerrillero. Fusilado en Jagüey Grande, Matanzas, 1963.

Morel Visiego, Raúl: Guerrillero. Lugarteniente de Maro Borges. Fusilado en La Habana. el 22 de junio de 1964.

Moreno, Antonio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, 1961.

Moreno, Francisco: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas.

Moreno, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia (le Matanzas, el 22 de marzo de 1963.

Morfi, Hilario: Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas, 1963.

Morfi Reyes, Jose A.: Guerrillero. Fusilado en Pinar del Rio el 19 de diciembre de 1959.

Morgan, William: Ex comandante del Ejercito Rebelde. Acusado de suministrar armas a las guerrillas. Fusilado en La Habana en marzo de 1961. Morera, Esteban: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Morquia (El Niño): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, diciembre de 1961.

Muñíz (Moño): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas.

Munso La Guardia, Manolo: Guerrillero. Esposo de La Niña del Esambray. Fusilado en La Habana, el 22 de junio de 1964. Murcia, Emiliano: Guerrillero. Fusilado
en la Provincia de Las Villas.

Munas, Emiliano: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Murillo, Eliecer: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas.

Muza, Gavilán: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961

Muza (Pasmao): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

Nápoles, Cesario: Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Manati. Oriente, el 4 de mayo de 1962,

Nerey, Julio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964.

Niebla, José: Guerrillero. Muerto en combate, La Diana, Las Villas, el 4 de octubre de 1961.

Niebla, José Antonio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Nusa Moreno, Juan: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La Habana, en abril de 1963.

Ojeda Prieto, Humberto: Guerrillero. Fusilado en Rodas, Las Villas, 1963.

Ojeda Prieto, Rigoberto: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Ojeda, Tingo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963.

Ofiva, Osvaldo Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Oramas, Andrés: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La Habana el 22 de junio de 1964.

Ortega, Benito: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1962.

Ortega, Blas: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La Habana el 22 de _junio de 1964.

Ortega Rodríguez, Eduardo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, febrero de 1961.

Ortega, Horacio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, enero de 1961.

Ortega Idelio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963.

Ortega, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962, a los 28 años de edad.

Ortíz, Nando: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, 1963.

Ortíz, Octavio: Gerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas en 1961.

Ortíz, Ramón (Z' Chino): Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas, a finales de 1961.

Otero, Antonio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Otero, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Otero, Manolo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Otero Viamontes, Mario: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Otero, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Otero, Rafael: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas. 1963.

Otero, Serafín: Guerrillero. Fusilado en Condado, Las Villas, el 22 de diciembre de 1961.

Pacheco, Israel: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La Habana, 1963. Pacheco, Manuel (L7 Congo): Jefe de guerrilla. Ex oficial del Ejército Rebelde. Se alió
en 196). Herido y capturado en abril de 1962. Fue fusilado en las Villas.

Palma, Jorge Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, el 17 de septiembre de 196(1.

Palmero, Emerjo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964. Palmero, lbrahím: Guerrillero. Muerto en combate en el Guasimal, Las Villas.

Palo, Alito: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas en 1962, a los 25 años de edad.

Palomino Colón, José: Ex militar. Jefe de guerrilla. Fusilado en La Campana el 13 de octubre de 1960.

Paneque, Jesús: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Pastoriza, Antonio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas. Paulete, Cuzo: Guerrillero de 23 años. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1963.

Paz, Victor: Guerrillero. Muerto en combate en Naranjo, Las Villas, mayo de 1961.

Pedrozo, Oscar: Guerrillero. Fusilado a los 23 años de edad en la Provincia de Las Villas, 1961.

Peguero Ceballe, Gumersindo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1963.

Peláez, Florentino (padre): Guerrillero. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, noviembre de 1963.

Peláez, Florentino (hijo): Guerrillero. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, noviembre de 1963.

Peña, Adonis: Guerrillero. Muerto en combate en el Mamón. Las Villas en 1961. a los 18 años de edad.

Peña, Efraín: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas en 1963. a los 23 años de edad,

Peña, Elio: Ex oficial del Ejercito Rebelde. Jefe de guerrilla. Fusilado en Oriente. 1964.

Peña, Ibrahím: Ex soldado del Ejército Rebelde. Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas en 1963 a los 23 años de edad.

Peña, Faustino (F_l Gage): Guerrillero. Muerto en combate en el cerco de San Blas, Las Villas en febrero de 1961.

Peña, Noel: Jefe de guerrilla. Fusilado en Trinidad, las Villas, 1962.

Peña, Onel: Ex cabo del Ejercito Rebelde. Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962.

Peña Toledo, Angel: Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas, 1961. Peñate, Leonardo (Fl Carnicero): Iefe de guerrilla. Muerto en combate, Rincón de Naranjo, Las Villas, 1963.

Peralta De Los Santos, Raimillo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, octubre de 1962.

Percolmo, Eugenio (El Samhu): Guerrillero. Muerto en combate cerca de Gúines, La Habana, 1962.

Perdomo, Agustín Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas.

Perdomo, Angel: Guerrillero. Fusilado en Baez, Las Villas.

Perdomo, Eridio: Guerrillero. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, 1963. Pereira, José: Guerrillero. Muerto al intentar fugarse de la earcel de Agüicas, Las Villas en
1967.

Perera Reyes, José: Guerrillero. Muerto al intentar escapar de presidio en 1967.

Pérez, Alberto: Guerrillero. Muerto en combate, Las Villas. 1963.

Pérez, Alfonso: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963.

Pérez, Bebo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas. Pérez Cabrera, Herminio: Colaborador. Fusilado en el Serrucho, Camagüey, 1965.

Pérez, Danilo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. 1961.

Pérez, Demetrio (Nano): Jefe de guerrilla. Ex miembro del Ejército Rebelde.
Fusilado en Santa Clara, Las Villas. noviembre de 1963.

Pérez, Doro: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Matanzas, el II de enero de 1962.

Pérez, Felix: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, el II de septiembre de 1963.

Pérez, Gregorio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Pérez Gómez, Julio (La 1 oea): Guerrillero. Capturado en Florencia, Camagüey. Fusilado en agosto de 1963.

Pérez La Rosa, Luis: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963.

Pérez, Lino Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Rio.

Pérez, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, enero de 1961.

Pérez, Ramón- Jefe de guerrilla. Fusilado en Manacas-Irnaga. Las Villas el 13 de agosto de 1963.

Pérez, Rolando: Guerrillero. Muerto en combate en La Calabaza, Las Villas, 1961.

Pérez, Rufino. Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

Pérez, Sergio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Pérez, Tatín: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Pérez Visiego, Danilo: Guerrillero. Muerto en combate en el Guasimal, Las Villas. 1963.

Pérez Visiego, Servando: Guerrillero. Muerto en combate en el Guasimal, Las Villas. 1963.

Pérez Visiego, Rolando: Guerrillero. Muerto en combate en el Guasimal, las Villas. 1963.

Pi Cadalzo, Miguel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas. 1961.

Pichardo, Catalino: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. 1963. Pichz, Mario: Guerrillero. Se alió a los 16 años de edad. Capturado, se fugó de la carel y se alzó nuesannmte. Muerto en combate en Las Villas en mayo de 1964, a los 19 años de edad.

Pichz, Miguel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

Pijuán, Juan: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

Pilletero, Manolo Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Pimentel, Gustavo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de La,', Villas, el 17 de septiembre de 1960.

Pineda, Mumo: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1965.

Pino, Luis: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962.

Pino, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate, Finca Las Flores en la Provincia de Las Villas, noviembre 20, 1961.

Pino, Vara: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962.

Pita, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963. Placencia, Manuel: Guerrillero. Fusilado en Matanzas.

Placetas, Miguel: Ex soldado del Ejército Rebelde. Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962. Pons, Jorge: Guerrillero. Fusilado en la
Provincia de Las Villas, 1963. Porras, Daniel: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas. Portela, Luis: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Prado, Lupe: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963, a los 26 años de edad.

Prado, Ramón: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Prieto, Ado: Jefe de guerrilla. Se ahogó vadeando un río al romper un cerco en la Provincia de Camagüey, agosto de 1963.

Prieto Ruiz, Plinio: Ex comandante de la lucha contra Batista. Se infiltró en Cuba para organizar los alzamientos. Fusilado en La Campana, Las Villas, el 13 de octubre de 1960.

Pupi, Alfredo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Pupo Cruz, Pablo: Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Mayarí, Oriente, el 4 de mayo de 1962.

Quesada, Braulio: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas.

Quintana, Macario: Jefe de guerrilla. Fusilado en la Provincia de Las Villas, el 13 de julio de 1963.

Quintero, Berto -Padre- (El Abuelo): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963, a la edad de 60 años. Quintero, Berto -Hijo-: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Quintero, Antonio: Guerrillero de Trinidad. Muerto en combate en el Escambray, Las Villas, 1961, a los 18 años de edad. Radamés, Juan: Guerrillero. Fusilado en Jibara, Oriente, septiembre de 1962. Ramírez Artiles, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate en Guayabo. Camagüey, abril de 1963.

Ramírez, Osvaldo: Ex capitán del Ejército Rebelde. El más famoso de todos los alzados. Fue Comandante en Jefe de las Guerrillas del Escambrav. Se alzó en 1960. Muerto en combate, Las Aromas (le Velázquez, Las Villas, el It, de abril de 1962.

Ramírez Ruiz, Porfirio Reemberto (El Negro Ramírez): Ex capitán del Ejército Rebelde. Presidente de la Federación de Estudiantes Universitario, (FEU) de la Universidad Central Marta Abreu en Las Villas. Jefe de guerrilla Fusilado en La Campana el 13 de octubre de 1960.

Ramos, Félix: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Ramos Tardío, Héctor: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963.

Ramos, Lázaro: Guerrillero. Muerto en combate en Los Arabos, Matanzas. el 3 de septiembre de 1964.

Ramos, Monono: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1962.

Ramos, Raúl: Colaborador. Ex miembro de la policía castrista. Facilitó a los alzados armamento del cuartel de San José de Los Ramos. Fusilado en la Provincia de
Las Villas el 22 de febrero de 1961. Ramos, Raúl: Guerrillero. Muerto en combate.

Ramos, Vicente: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río, el 12 de diciembre de 1963.

Reguera, Fernando: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Reyes de la Cruz, Adolfo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960. Menor de edad.

Reyes, Antonio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río, el 12 de diciembre de 1963.

Reyes, Carlos (El Vampiro): Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963.

Reyes, Rogelio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Río Reyes, Eliecer: Jefe de guerrilla. Se suicidó en prisión, 1967.

Rivera, Incido: Guerrillero. Fusilado en Jovellanos, Matanzas, el 20 de junio de 1962.

Rivera, Nelson: Guerrillero. Fusilado en Corralillo, Las Villas.

Rivera Milián, Benancio: Guerrillero. Fusilado en Las Villas, marzo de 1962. Rivera Milián, Estanislao: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas el 19 de
mayo de 1962.

Rivera Milián, Francisco: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, noviembre 21, 1963.

Rivera Milián, Leocadio: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Matanzas, el 4 de septiembre de 1964.

Rivera Orta, Gabriel: Guerrillero. Muerto en combate, Cayama, Las Villas, en diciembre 1963.

Rivera, Juan Manuel: Guerrillero. Fusilado en Matanzas, 1965.

Rivera Pérez, Emilio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, diciembre de 1963.

Rivera Pérez, Edilio: Guerrillero. Se suicidó en la cárcel.

Rivera Pérez, Fernando: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de La Habana, agosto de 1963.

Rivero Pérez, Luis Felipe: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Rivero, Gullo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, marzo de 1962.

Robaina, Francisco (Machete): Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Cowley, Pinar del Río, el 20 de mayo de 1962.

Rodríguez, Arnaldo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas. Rodríguez, Emeterio: Guerrillero de La Habana. Fusilado en 1962. Rodríguez, Emilio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, l963.

Rodríguez, Horacio: Jefe de guerrilla. Muerto en combate.

Rodríguez Cifuentes, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, el 6 de octubre de 1961.

Rodríguez Paladón, Fulgencio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Rodríguez Del Sol, Angel: Jefe de guerrilla. Fusilado en La Campana, Las Villas, el 13 de octubre de 1960.

Rodríguez Pedraja, Benito (El Viejo): Guerrillero. Estuvo alzado 40 meses. Fusilado en la Provincia de La Habana a los 64 años de edad el 22 de junio de 1964.

Rodríguez Ramírez, Gilberto: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en Manicaragua, Las Villas, a los 24 años de edad, en enero 4, 1963. Rodríguez, Héctor (El Pulpo): Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Yaguajay, Las Villas, en mayo de 1963.

Rodríguez, Idael (El Artillero): Jefe de guerrilla. Muerto en combate, Naranjo, Las Villas, mayo de 1961.

Rodríguez, Jorge (Balilo): Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, el 31 de diciembre de 1962.

Rodríguez, José: Guerrillero. Fusilado a pesar de estar ciego al ser capturado. En Santa Clara, Las Villas, noviembre de 1963. Rodríguez, Juan: Guerrillero.
Fusilado en Condado, Las Villas.

Rodríguez, Luis: Guerrillero. Fusilado en Cumanayagua, Las Villas, septiembre de 1963.

Rodríguez Montelier, Lorenzo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, febrero de 1961.

Rodríguez, Manolín: Ex miembro del Ejército Rebelde. Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962. Rodríguez, Manolito: Jefe de guerrilla. Gravemente herido, peleó hasta que se le acabaron las balas. Después mató a un miliciano a culatazos. Muerto en combate a los 25 años de edad en la Provincia de Las Villas, 1962. Rodríguez, Mongo: Guerrillero. Muerto en combate, San Pedro, Las Villas, febrero de 1961.

Rodríguez Roda, Pastor (Cara Linda): Jefe de guerrilla. Ex militar. Muerto en combate, Rahia Honda, Pinar del Río.

Rodríguez San Román, Gilberto: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río, 16 de mayo, 1964. Rodríguez, Pedro: Jefe de guerrilla. El primer mártir del Escambray. Muerto en combate, Finca Can Can, Las Villas, febrero de 1960. Rodríguez, René: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, marzo de 1961.

Rodríguez, Roberto (Saiquiri): Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Camagüey, julio de 1963.

Rodríguez, Sandalio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1963.

Rodríguez, Wilfredo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, el 9 de abril de 1963.

Rodríguez, Wilfrido: Guerrillero. Muerto en combate, Llanadas de Gómez, 1 as Villas, diciembre 8 de 1960.

Rojas, Félix: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962. Rojas, Inocencio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, a los 21 años de edad en marzo de 1961. Rojas (El Habanero): Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas el 5 de diciembre de 1961.

Román, Elias: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Romero (Cosquilla): Guerrillero. Muerto en combate, en La Pascuala, Matanzas, en 1962.

Romero, Inocente: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, en 1963.

Romero, Rafael: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, en 1963.

Romero, Raúl: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en Yaguajay, Las Villas, el 10 de junio de 1964.

Rosales, Delfín: Guerrillero. Fusilado en Congoja, Las Villas, 1962.

Rosales Guerra, Isidro (Carrto): Jefe de guerrilla. Alzado desde 1961. Muerto en combate, 1 de mayo de 1964, Camagüey.

Rovira Guerra, Stalin: Guerrillero. Hijo de comunistas españoles. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, a los 17 años de edad, 1961.

Rubi Parra, Humberto: Guerrillero. Muerto en combate, el 11 de mayo de 1964, Camagüey.

Rubi Parra, Julio: Guerrillero. Muerto en combate, el 11 de mayo de 1964, Camagüey.

Rueda, Blas: Guerrillero. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Ruiz, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, el 8 de julio de 1963.

Ruiz, Pedro: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Ruiz, Lázaro: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, Ruiz, Claro:
Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964. Saavedra Gil, Nilo Armando (Mandy Florencia): Lugarteniente de Tomás San Gil. Muerto en combate,
Monte de las 40 Caballerías, Las Villas, 1 de marzo, 1963.

Sagarribay, Humberto: Guerrillero. Muerto en combate, en el Guayabo, Camagüey, abril de 1963.

Saínz, Adriano: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río, diciembre 12, 1963.

Salas, Everardo: Ex oficial del Ejército Rebelde. Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962.

Salcedo, Angel: Guerrillero. Fusilado en Perico, Matanzas.

Salinas, Ismael: Guerrillero. Ex miembro del Ejército Rebelde. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961. Salinas, Israel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1961.

Salvard, Tony: Norteamericano. Capturado con un grupo de infiltración. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Sánchez Suárez, Ismael: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río, el 6 de octubre de 1961.

Sánchez, Pedro: Guerrillero. Muerto en combate, en la Provincia de Matanzas, el 7 de abril de 1963.

Sánchez Figueredo, Pedro Celestino: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río, el 12 de diciembre de 1963. Sánchez González, Perico: Jefe de guerrilla en Matanzas. Se alzó en 1961. Muerto en combate en Guira de Melena, La Habana, el 10 de mayo de 1963. Sánchez, Raúl (Lalo): Ex miliciano. Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 9 de abril de 1963. Sánchez, René: Guerrillero. Muerto en combate, Manicaragua, Las Villas, 4 de enero de 1963.

Sánchez, René: Guerrillero. Muerto en combate, Rincón del Naranjo, Las Villas, 1963.

San Gil Díaz, Tomás David: Comandante en Jefe del Escambray después de la muerte de Osvaldo Ramírez. Se alzó en 1960. Muerto en combate en el Monte de las 40 Caballerías, Las Villas, a la edad de 24 años, el 1 de marzo de 1963.

Santana Bonilla, Elizardo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1962.

Santana, Nené: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Santos, Alvaro: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de I as Villas, 1 de septiembre de 1963.

Santos, Idelfonso: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente.

Santos, José: Guerrillero. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, noviembre de 1963.

Sanz Rumbat, Melquiadez: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, el 22 de diciembre de 1961.

Sapanes, José: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Sardinas, Tito: Menor de edad. Fusilado por colaborador en la Provincia de Matanzas, 1965.

Sargén, Adolfo (Capitán Terranova): Ex capitán del Ejército Rebelde. Jefe de guerrilla. Fusilado en la Provincia de Las Villas, junio de 1963.

Scull, (Caracol): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1961.

Silva, Felipe: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villa,1962

Mare722 - November 24, 2007 06:45 PM (GMT)
Socamás, Ramiro: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963. Sosa, Gaudencio: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Sosa, Luis: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Sotero, René (Soterito): Guerrillero. Muerto en combate, Manicaragua, Las Villas, enero 4^3.

Sotolongo, Irene: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963. Suárez Rizzo, Abel: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Matanzas, 1963.

Suárez Rizzo, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963. Suárez, René : Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Pinar del Río, el 1 de diciembre
de 1961.

Suárez, Rolando: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, octubre de 1962.

Suárez, Sixto: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Suárez Gerardo, Venancio: Guerrillero. Muerto en combate. Utilizó su última bala para inmolarse y no dejarse tomar prisionero por el enemigo. Macurigúes, Matanzas, 1963.

Suero, Fidel: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, el 19 de agosto de 1962.

Sulen, Eligio: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas.

Tanquero, Eulogio: Ex sargento del Ejército Rebelde. Jefe de guerrilla. Fusilado en la Provincia de Matanzas.

Tardío Hernández, Blas: Jefe de guerrilla. Se alzó en 1960. Fusilado en la Provincia de Las Villas en 1965.

Tardío Hernández, Benjamín: Jefe de guerrilla. Se alzó en 1960. Fusilado en Condado, Las Villas, enero de 1963.

Tardío Hernández, Camilo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963

Tardío Hernández, Lupe: Guerrillero. Muerto en combate en El Dátil, Las Villas. Verano de 1961.

Tardío Hernández, Toto: Guerrillero. Se suicidó en la cárcel.

Tartabull, Roberto: Jefe de guerrilla. Muerto en combate a manos de su propio hermano, en la Provincia de Las Villas el 23 de agosto de 1963. Tellez, Rafael:
Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, a los 21 años de edad, 1961.

Thompson, Allan: Norteamericano capturado en desembarco de inflitración. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Toledo, Cholo: Jefe de guerrilla. Se alzó en 1961. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, 1962.

Toledo, Pedro Antonio: Guerrillero. Muerto en combate en Gibara, Oriente, el 21 de junio de 1962.

Toledo Toledo (El Flaco): Guerrillero. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Torrecilla, Israel: Guerrillero. Muerto en combate en Naranjo, Las Villas, mayo de 1961.

Torrecilla, Mindrades: Guerrillero. Menor de edad. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Torrecilla, Orestes: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1962.

Torrado, Roberto: Guerrillero. Sobrino del presidente títere Osvaldo Dorticós Torrado. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Torres, Pablo: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Pinar del Río.

Trápaga, Rubén: Colaborador. Muerto en combate, en Arroyo Grande, Las Villas, 1963.

Triana, Pablo: Guerrillero. Muerto en combate en La Botella, Las Villas, 1962.

Trujillo Correa, Nelson: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, 1960.

Trujillo García, Lorenzo: Guerrillero. Muerto en combate en El Guayabo, Camagüey, abril de 1963.

Trujillo (El Muerto): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas 1963.

Ugalde Pérez, Amado: Guerrillero. Muerto en combate en Cayo de las Mujeres, Camagüey, el 18 de enero de 1962. Ulacia, Ruperto: Guerrillero. Fusilado en Mancas-Iznaga, Las Villas el 13 de agosto de 1963.

Ulloa, Carlos: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas en 1962. Umorca, Salvador. Guerrillero. Fusilado en Corralillo, Las Villas.

Ureta, Evelio (El Charro): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1964.

Ureta, Severino: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, a los 16 años de edad, 1964.

Ureta, Tito: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964. Valdelaz, Manuel(El Galleguito): Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Valdez Mauri, Arturo: Guerrillero. Muerto en el alzamiento de Arroyo Blanco, Oriente, diciembre de 1961.

Valdez, Rafael: Guerrillero. Muerto en combate en Matanzas, 1963. Valdespino, Luis: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, a los 17 años
de edad, 1961.

Valle Galindo, Fernando: Ex capitán del Ejército Rebelde. Jefe de guerrilla, fusilado en Santiago de Cuba, Oriente, 1961. Vara, Enrique: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964. Vara, Enrique -hijo-: Guerrillero. Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1964.

Varas Viamonte, Rafael: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de las Villas, 1961.

Vareta, Cundo: Colaborador. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1964. Vargas, Luis: Jefe de guerrilla. Estuvo alzado desde 1960 a 1965. Fue el jefe de guerrilla que más años se mantuvo en el Frente de Guerra. Fusilado en la Provincia de las Villas en diciembre de 1965. Vasallo, Valerio: Guerrillero de La Habana.
Fusilado en 1962.

Vázquez, Manolito (El Galleguito): Jefe de guerrilla. Se alzó en 1960. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, 1963.

Vázquez Nerey, José: Colaborador. Teniente del Ejército Rebelde. Acusado de suministrar armas a las guerrillas. Fusilado en La Habana el 15 de julio de
1965.

Vázquez, Miguel: Guerrillero. Fusilado en Cumanavagua, Las Villas, septiembre de 1963.

Vega, Nibaldo: Guerrillero. Muerto en combate en Los Arabos, Matanzas, el 3 de septiembre de 1964.

Vera, Carlos (El Vampiro): Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963.

Vera, Emilio: Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de Oriente, en marzo de 1960.

Vera, Gilberto: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Vera, Nolingo: Guerrillero. Muerto en combate, en Potrerillo, Las Villas, 1963.

Vida], Clides: Guerrillero de La Habana. Muerto en combate en Jaruco, 1961.

Viera, Nicolás (Sumba): Jefe de guerrilla. Muerto en combate en la Provincia de las Villas, 1962.

Vicario, Manuel: Guerrillero. Fusilado en el Central Toledo, La Habana. Villalobos, Arnaldo: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Villalobo
Monzón, Arnaldo: Muerto en combate en la Provincia de Las Villas, 1963.

Walsh Ríos, Sinesio: Ex capitán del Ejército Rebelde. Jefe de guerrilla.
Fusilado en La Campana, Las Villas, el 13 de octubre de 1960.

White Simón, José: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Oriente, en junio de 1962.
Panes, Freddie: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963.
Panes, Luis (El Venado): Jefe de guerrilla. Fusilado en Santa Clara, Las Villas, 1963.

Yong Pan, Carlos (El Armero): Guerrillero. Veterano de la Guerra de Corea, se alzó en 1961. Fue fusilado en la Provincia de Matanzas, 1963. Zacarías Díaz, Adalberto: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Matanzas, el 13 de junio de 1963.

Zamora, Alberto: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Zerquera, Aquilino (Tito): Guerrillero. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

Zucco, Carlos: Guerrillero. Fusilado en la Provincia de Las Villas, 1963. Zíuriga, Ignacio: Guerrillero. Fusilado en Manacas Iznaga, Las Villas, el 13 de agosto de 1963.

VIVA CUBA LIBRE - November 26, 2007 02:57 AM (GMT)
ES MUY TRISTE VER COMO SE HABLA POCO DE ESTOS TITANES DE LA LUCHA ARMADA CONTRA EL CASTROCOMUNISMO. LA MAYORIA ERAN REVOLUCIONARIOS QUE NO HACEPTARON LA TRAICION DE CASTRO Y CAMPESINOS.

SU SACRIFIO NO FUE FACIL PERO CUBA SERA LIBRE.

:bandcub: :bandcub: :bandcub:

QUE DIOS LOS TENGA EN SU GLORIA INFINITA.

''LA LIBERTAD NO SE MENDIGA SE CONQUISTA CON EL FILO DEL MACHETE.''
ANTONIO MACEO.

''LA LIBERTAD CUESTA MUY CARA Y ES NECESARIO RECIGNARCE A VIVIR SIN ELLA O ESTAR DISPUESTO A COMPRARLA POR SU PROPIO PRECIO.''
JOSE MARTI.


Porfin Libre González - December 13, 2007 12:04 PM (GMT)
Honrar honra y este esfuerzo por preservar para las generaciones futuras la lucha armada contra Castro es muy meritorio.
Gloria a nuestros combatientes por la libertad.
Patrio

soycubana - December 14, 2007 11:00 PM (GMT)
Gracias mare, si que pena que no se hablen mas de estos
hechos y se compare con lo que nos enseñaron, como conrrado benitez. :buenissssimo:

:bandcub:




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